| ENERGÍA Y SOCIEDAD |
| 19.
¿ Es necesaria la energía?
- |
| La necesidad de la energía
es tan evidente que referirse a ello constituye un tópico. Su empleo
es indispensable y generalizado en todas las actividades humanas: en la
agricultura (abonos, secaderos, plaguicidas, etc.), en todos los procesos
industriales, en los transportes terrestres, marítimos y aéreos,
en los hogares, en las actividades recreativas, etc., etc.
En la actualidad, y de acuerdo con algunas de las conclusiones del Congreso Mundial de la Energía (1998), se estima que la tercera parte de los 6.000 millones de habitantes del planeta no tiene acceso a las diferentes formas de energía comercial. En el año 2020 la población mundial habrá aumentado en otros 2.000 millones, esperándose que en los próximos veinte años el consumo energético mundial se incremente en torno a un 50 %, todo lo cual supondría un reto considerable. En definitiva y dado que las sociedades actuales, sea cual sea su nivel de bienestar, no pueden funcionar ni sobrevivir sin un abastecimiento adecuado y regular de energía, un apartado significativo del sistema económico mundial está dedicado a la obtención, procesado y suministro de energía allí donde y cuando se requiera y al coste más bajo posible. |
| 20.
¿Qué relación existe entre la evolución del
consumo energético y la evolución de la sociedad a lo largo
de la historia?
- |
| La enorme importancia de
la energía en el mundo actual no debe inducirnos a pensar que su
uso sea algo exclusivo de las economías modernas, pues desde tiempos
remotos el hombre ha sabido utilizar, además de su propio esfuerzo
físico, el de algunos animales domésticos para obtener energía
mecánica; a ello unirá después las fuerzas del viento
y de las corrientes de agua. El ciclo energético antiguo se completa
con el calor obtenido por la combustión de la madera, usado en los
hogares y en incipientes actividades fabriles para fundir metales y obtener
todo tipo de herramientas y utensilios.
Con el inicio de la Revolución Industrial en Inglaterra durante el siglo XVIII, extendida a Europa y Norteamérica a lo largo de la primera mitad del XIX, se producen transformaciones cualitativas y cuantitativas importantes, al desaparecer paulatinamente en las sociedades más avanzadas el modelo de consumo y producción hasta entonces imperante, sustituyéndose las fuentes empleadas durante milenios por otras nuevas cuyo uso, además, se incrementa exponencialmente. La coincidencia no es casual, pues el gran salto que supone este proceso de transformaciones económicas, sociales y técnicas, conocido con el ya acuñado término de Revolución Industrial, hubiese sido imposible sin la sustitución de las energías arcaicas por el carbón y, después, por los hidrocarburos y la hidroelectricidad, todas las cuales constituyen uno de los pivotes básicos de la economía de las sociedades modernas, que han incorporado ya, recientemente, la energía nuclear. Para que lo anterior sucediese fue preciso un espectacular desarrollo tecnológico, desde la máquina de vapor al reactor nuclear, pasando por el motor de explosión y el generador eléctrico que, en definitiva, hizo operativa la aplicación de esas fuentes energéticas a múltiples usos. Si la historia humana evoluciona por las transformaciones sociales, técnicas y económicas, las energéticas se insertan dentro de estos dos últimos ámbitos. |
| 21.
¿Existe relación entre bienestar y consumo de energía?
- |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| El consumo de energía
por habitante constituye uno de los indicadores más fiables del
grado de desarrollo económico y de bienestar de una sociedad determinada.
En este sentido, la demanda energética se asocia de forma generalizada
con el Producto Nacional Bruto (PNB) de un país, con su capacidad
industrial y con el nivel de vida alcanzado por sus habitantes.
De acuerdo con los datos del Congreso Mundial de la Energía de 1998, un tercio de la población mundial no tiene acceso a forma alguna de energía comercial, mientras que un 20 % consume el 80 % de la producción energética global. Aunque desde ciertas perspectivas ecológicas se quiera negar la evidencia, existe una alta correlación entre consumo energético y toda una serie de magnitudes económicas que facilitan el bienestar social. Así se puede comprobar en el cuadro 1 cómo los países de mayor consumo de energía, son los que presentan mejores niveles de bienestar y desarrollo económico.
Consumo de Energía Comercial Primaria en el MundoEvolución por Áreas (Mtep)
Fuente: Foro Nuclear, “Energía 1999” La correspondencia entre el nivel de vida y el consumo energético se puede apreciar asimismo desde la perspectiva histórica, ya que existen evidentes relaciones entre crecimiento económico y mayor demanda de energía. Cuando un país empieza a avanzar por la senda del desarrollo, su estructura económica se caracteriza por un predominio de las actividades primarias, a las que se unen algunas artesanales, siendo, por tanto, su consumo energético bajo. Iniciado el proceso de crecimiento, la industria aumenta en importancia, lo mismo que los transportes, sectores ambos que requieren gran cantidad de energía. Si a lo anterior unimos la creciente mecanización de todas las actividades, incluidas las domésticas, parece evidente la importancia de la energía y la mayor demanda de ésta. No obstante, cierto es que la mayor eficacia técnica de las máquinas, permite reducir progresivamente el uso de la energía para iguales niveles de producción. |
| 22.
¿Qué energías primarias se utilizan actualmente?
- |
| De todas las fuentes de energía
aludidas en el capítulo anterior, únicamente cinco se emplean
de forma masiva y por este orden en el mundo actual: petróleo,
carbón, gas natural, nuclear de fisión y energía
hidráulica. Esto es algo importante a tener en cuenta porque, de
momento, y con independencia de otras energías denominadas nuevas,
son las únicas que pueden responder en cantidad, calidad y precio
a las necesidades energéticas de la humanidad.
Sin embargo, existen otras energías también empleadas bajo circunstancias muy diferentes. Así, en el llamado Tercer Mundo y para cubrir las necesidades domésticas se emplean diversos tipos de biomasa, desde leña hasta residuos agrícolas. En algunos países se utilizan la energía solar y la energía eólica para obtener pequeñas cantidades de electricidad; en Francia y Canadá existen sendas centrales maremotrices y en Islandia disponen de un aprovechamiento relativamente importante de los recursos geotérmicos. Todas estas energías primarias tienen hoy una relevancia muy escasa y en bastantes países puramente anecdótica. |
| 23.
¿Hasta qué punto las diferentes fuentes energéticas
son alternativas, complementarias o específicas?
- |
| Todas las energías
primarias son objeto de transformación para convertirse en útiles.
Así, la hidráulica y la nuclear de fisión se transforman
en electricidad, lo que también ocurre con el carbón y los
hidrocarburos si se emplean en centrales termoeléctricas, etc. En
estos casos, tenemos diferentes alternativas para obtener una misma energía
útil: la electricidad.
La complementariedad surge cuando se requiera una cantidad determinada de una energía final y en condiciones específicas: tal es el caso de la electricidad, cuya obtención no procede de una, sino de varias fuentes primarias. Existen usos específicos en donde únicamente se puede emplear una sola energía secundaria, sin sustitución posible, éste puede ser, entre otros casos, el de los combustibles en la aviación, o el de los gasóleos para los motores diesel. |
| 24.
¿Por qué se producen sustituciones en el uso de las energías
primarias?
- |
A largo plazo, además
de aumentar la cantidad de energía consumida, también se
producen variaciones en su composición al modificarse la participación
relativa de cada energía primaria en el total. En estos procesos
de sustitución intervienen numerosos factores, como la tecnología,
la disponibilidad de nuevos recursos y la aparición de consumos
específicos. Tales factores podrían agruparse en los siguientes
grupos genéricos:
a) La mayor eficiencia técnica de unas energías primarias sobre otras. Esto significa que a igualdad de volumen o de peso, unas fuentes tienen mayor poder calorífico que otras, por lo cual resulta más atractivo y económico su uso. |
| 25.
¿Cómo ha evolucionado el abastecimiento mundial de energías
primarias?
- |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Energía solar es
la que llega a la Tierra en forma de radiación electromagnética
procedente del Sol, en donde es generada por un proceso de fusión
nuclear.
Tras varios decenios de intenso crecimiento de la demanda energética, abastecida sin problemas por una producción en continuo ascenso, las crisis económicas, en general, y las energéticas en particular, interrumpieron esa trayectoria, desacelerando primero el crecimiento del consumo para, a partir de 1979, producirse un retroceso del mismo que se mantuvo durante los primeros años de la década de los 80 y osciló en los siguientes. El cambio en la evolución de la demanda se debió fundamentalmente a dos factores: el efecto renta y el efecto sustitución. El primero fue una consecuencia directa de la generalizada crisis económica, pues dada la relación existente entre bienestar material y consumo energético, el retroceso de aquél (medido en términos de producto por persona, paro, inflación e incertidumbre) afectó a éste en igual sentido. El efecto de sustitución empezó a evidenciarse claramente con el encarecimiento de la energía, procurándose, a corto plazo, un ahorro energético a través de un consumo más racional; y a medio plazo, reemplazando los equipos y máquinas de alto requerimiento energético por otros que, con similares resultados, consumiesen menos energía. La innovación jugó aquí un importante papel. Si se observa lo ocurrido según la evolución en el consumo de energías primarias, se puede ver que las energías que más se encarecieron fueron penalizadas en el consumo. Así, por ejemplo, el petróleo llegó a perder en el periodo 1973-1997 casi diez puntos porcentuales dentro del total del abastecimiento energético mundial. Por el contrario, el carbón se mantuvo casi estable, dato este significativo por cuanto hasta el inicio del periodo considerado estuvo descendiendo notablemente al ser sustituido por los hidrocarburos, hasta entonces muy asequibles. Es de destacar el fuerte incremento de la energía nuclear, cuya aportación en términos relativos fue en continuo crecimiento debido principalmente a su bajo precio. Desde mediados de los años 80, la recuperación económica de los países industrializados, junto a los fuertes descensos en los precios de los crudos y del carbón, propiciaron el inicio de un nuevo ciclo del crecimiento del consumo, con máximos históricos en los años sucesivos.
Evolución del Consumo Mundial de Energía Primaria (Mtep)
|
| 26.
¿Cuáles son las principales áreas geográficas
de consumo y de producción energética?
- |
||||||||||||||||||||||||||||||
| Si agrupamos a los países
en función de criterios de homogeneidad geográfica, se pueden
identificar una serie de áreas en las que se singularizan algunos
países según su consumo energético y otros por su
producción.
Los cambios habidos en el mapa político, unificación de Alemania y desmembración de la URSS y Yugoslavia, no tienen una especial influencia en lo que al mapa energético se refiere, ya que sus repercusiones parciales tardarán todavía bastantes años en ser recogidas en las estadísticas energéticas mundiales. Así pues, considerando la situación según las áreas clásicas, nos encontramos con las características siguientes:
Consumo y Producción de Energía por Áreas en 1997 (Mtep)
América del Norte reúne la doble condición de ser una de las áreas con mayor consumo energético y de más amplia y diversa producción. Lo primero es debido al descomunal peso del consumo de los Estados Unidos, que desequilibra el balance energético de la zona, dotada de ingentes recursos de carbón, petróleo, gas natural, hidroelectricidad y uranio. Europa Occidental, con una producción insuficiente para cubrir sus amplias necesidades energéticas, precisa importar un porcentaje significativo (40 %) de lo que consume, fundamentalmente petróleo procedente de la OPEP. Algunos de los países de esta zona tienen, sin embargo, importantes capacidades productivas de ciertas energías primarias: éste es el caso de Alemania y el Reino Unido, en carbón; de Holanda, en gas natural; de Noruega y Reino Unido, en petróleo; de Francia y Alemania en energía nuclear. El Pacífico industrializado (Australia, Corea del Sur y Japón), es también deficitario, debido al elevado consumo de Japón, país no demasiado dotado de recursos aunque con importantes producciones hidroeléctrica y nuclear. Últimamente Australia ha surgido como un gran productor y exportador de carbón, elevando algo las reducidas cifras de la zona, que, como Europa Occidental, realiza masivas importaciones de crudo procedente de la OPEP. La ya desaparecida Unión Soviética ha sido el mayor Estado productor de energía y el segundo en consumo, con un excedente que ha abastecido las necesidades de los países del Este de Europa –durante décadas bajo la órbita soviética- y ha exportado a Occidente. Rusia es la que cuenta con los mayores recursos energéticos. Europa del Este presenta saldo deficitario debido a un cierto nivel de consumo y a la falta de hidrocarburos. Su producción energética está centrada en el carbón, destacando Polonia, tanto por la cuantía de su oferta interna, como por ser el único país del grupo con saldo neto exportador. La reunificación alemana aumentó su déficit energético, pues la calidad y competitividad de las minas de carbón de la antigua Alemania Oriental son muy cuestionables. La OPEP, organización o cártel exportador de petróleo, presenta un débil consumo frente a una enorme riqueza de hidrocarburos, que vende, sobre todo, a los países industrializados de Occidente. Su papel como equilibrador del balance energético mundial es sencillamente clave. América Central y del Sur, con bajos niveles de consumo y producción, presenta un superávit energético no muy relevante, pues si excluimos de la zona a Venezuela y Ecuador, integrados en la OPEP, Méjico, gran exportador de petróleo, no integrado en esa organización, desnivela el saldo hacia el lado positivo. En el resto del mundo, auténtico cajón de sastre, hay numerosos países de baja producción y consumo, destacando entre ellos China, India y Sudáfrica, con balances relativamente equilibrados. |
| 27.
¿Qué es una crisis energética?
- |
| Se puede definir como un
desajuste temporal entre la oferta y la demanda energética que se
salda, de forma habitual, con fuertes incrementos de los precios de las
distintas energías. Esto último se da, obviamente, en el
caso de que la oferta sea superada por la demanda, desencadenante de la
crisis desde la perspectiva de una nación importadora, como es el
caso de los países del mundo occidental, en general, y de España
en particular. Sin embargo, desde la óptica de un país exportador,
caso de los países de la OPEP, la crisis surgiría cuando
hubiera un exceso de oferta y de caída de los precios energéticos.
Si se acepta este doble enfoque de crisis, es preciso reconocer que éstas
son bastante habituales en la historia económica contemporánea.
No obstante, y por las razones apuntadas, la idea de crisis más
generalizada es la primera.
El desencadenamiento de las crisis energéticas suele ocurrir cuando los tirones alcistas de la demanda –impulsados por el crecimiento económico- no van acompañados de incrementos paralelos de la producción, pues tienen que transcurrir varios años entre el momento en que se puede iniciar la explotación comercial de un yacimiento determinado, o si finaliza la construcción de una central eléctrica. El ajuste, vía precios, entre una demanda desbordante y una oferta incapaz de satisfacerla en cantidad y calidad constituye un mecanismo de reequilibrio, pues los altos precios precipitan una nueva oleada de inversiones en busca de nuevos yacimientos, nuevas fuentes de energía o nuevas técnicas de uso que, finalmente, restablecerán el equilibrio entre la oferta y la demanda a más bajos precios. |
| 28.
¿Cuál fue el impacto de las crisis energéticas sobre
la economía mundial?
- |
Por su carácter paradigmático
y por ser la más destacada, podemos centrarnos en la crisis energética
iniciada en octubre de 1973 con la subida de los precios de los crudos
y con restricciones de oferta aplicadas por los países de la OPAEP
(Organización de los Países Arabes Exportadores de Petróleo).
Aunque los efectos fueron múltiples, algunos, por su relevancia,
merecen ser destacados: - Se cerró un largo periodo de precios energéticos bajos y decrecientes y se abrió otro de precios altos y crecientes que duró casi un decenio. |
| 29.
¿Hay escasez de energía en el mundo?
. |
| Se trata de una cuestión
controvertida sobre la cual existen posturas diversas tanto en los datos
de base para el análisis, como en la propia valoración de
los mismos.
Por lo que respecta a la estimación de los recursos y reservas mundiales, hay que dejar a un lado la idea de que tanto unos como otros son cantidades fijas o constantes. En lo referente a las reservas se puede entender fácilmente ya que los avances técnicos o los cambios en los precios relativos pueden convertir parte de los recursos en reservas, o a la inversa, ya que estos pueden incrementarse como consecuencia de la exploración minera y del descubrimiento de nuevos yacimientos, lo que viene sucediendo con bastante frecuencia en los últimos decenios. Sin embargo, en muchos países en desarrollo, la leña y el carbón seguirán siendo los principales recursos energéticos, aunque la producción energética descentralizada y el aumento de la eficiencia del consumo ofrezcan oportunidades inmediatas que además permitan reducir el “agotamiento” de los recursos. Si bien en el siguiente capítulo se entra más en detalle en el análisis de los recursos, se podría decir que éstos son suficientes para abastecer la demanda energética mundial durante mas de un siglo, y esto en el supuesto, muy improbable, de no descubrirse yacimientos hasta ahora desconocidos. Otra cosa es que, por razones ambientales, cada vez más importantes, se prefiera unos recursos energéticos a otros. La utilización de los combustibles fósiles puede dar lugar a serios problemas ambientales si no se aplican medidas de control de la contaminación, de sus emisiones de CO2 y de la de otros gases de efecto invernadero. En el análisis de los principales recursos energéticos aunque las reservas de carbón y uranio son muy abundantes, no lo son tanto las de los hidrocarburos, que resulta ser la energía primaria mas utilizada en los últimos decenios. Afortunadamente en la actualidad este recurso puede ser sustituido en muchas de sus aplicaciones, como es la producción de electricidad y calefacción. Las energías renovables y la energía nuclear desempeñarán un papel muy importante, a medio y largo plazo, en el suministro y equilibrio de las necesidades energéticas del mundo, ya que permitirán que los países en vías de desarrollo puedan utilizar en el caso de las renovables, unos combustibles con menores requerimientos tecnológicos y, por lo tanto, mas asequibles a sus economías. |
| 30.
¿Por qué debe ahorrarse energía?
- |
| Los recursos energéticos
no son ilimitados, aunque sean relativamente abundantes. Desde el punto
de vista económico son bienes escasos y, por tanto, su uso debe
ser racional, evitándose el despilfarro. Esto implica que debe
obtenerse el máximo aprovechamiento de la energía empleada,
evitándose pérdidas innecesarias en la extracción,
manipulación, transporte y consumo, utilizando técnicas
y máquinas eficientes. Para el consumidor final, deberán
imponerse precios disuasorios que penalicen el derroche y la dilapidación.
Con ello, sin afectar al nivel de vida, se logrará prolongar al
máximo los recursos actualmente disponibles, encaminando la transición
hacia nuevas energías que eviten así situaciones traumáticas
con elevaciones desmesuradas de los precios, reflejo, en la mayoría
de las ocasiones, de una insuficiencia relativa de estos.
|
|
|
|
|
|