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¿Cómo influye la energía nuclear en el medio ambiente?

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Todas las fuentes energéticas tienen una repercusión medioambiental en algún momento de su ciclo de producción. Las dos únicas fuentes disponibles en la actualidad que no emiten gases de efecto invernadero en su operación son las energías renovables y la energía nuclear.

Las energías renovables son necesarias pero complementarias, no pueden sustituir a medio plazo la generación nuclear y la energía nuclear es hoy en día la única fuente capaz de suministrar grandes cantidades  de electricidad sin contribuir de forma significativa al cambio climático.

La industria nuclear ha desarrollado importantes esfuerzos y ha puesto en marcha los mecanismos adecuados para garantizar que sus posibles riesgos medioambientales (emisión de radionucleidos y gestión de residuos radiactivos) se mantengan muy por debajo de los límites establecidos por organismos reguladores independientes y la administración.

Emisiones a la atmósfera

Mientras que las centrales térmicas convencionales queman combustibles fósiles para la producción de electricidad, una central nuclear obtiene su energía de un proceso físico, la fisión del átomo de uranio. Esto significa que una central de este tipo no envía a la atmósfera gases de efecto invernadero (óxidos de carbono, de azufre, de nitrógeno, etc.) ni otros productos de combustión, tales como las cenizas, que contribuyan al cambio climático, a la acidificación de las lluvias, a la contaminación de las grandes ciudades, la destrucción de la capa de ozono o al efecto invernadero. En cuanto a las “emisiones” de las torres de refrigeración, tan frecuentemente utilizadas como símbolo de la contaminación producida por las centrales nucleares, son sólo vapor de agua.

Desde el punto de vista de la protección del medio ambiente, las centrales nucleares siempre han estado sujetas a un estricto control reglamentario institucional difícil de igualar por otras actividades industriales. Dicho marco reglamentario contempla todas y cada una de las fases que componen el ciclo de producción, así como la protección de los trabajadores y del público en general.

Las centrales nucleares al no quemar combustibles fósiles, no emiten CO2 durante su operación, permitiendo ahorrar cada año un 8% de las emisiones de CO2 a nivel mundial (2.500 millones de toneladas de CO2) y entre 35 y 45 millones de toneladas de dióxido de carbono en España (equivalentes a las emisiones que realiza la mitad del parque automovilístico español) y representan más del 40% de la electricidad libre de emisiones generada en España. En Europa la producción anual de 900 TWh nucleares supone evitar la emisión de unos 650 millones de toneladas de CO2. Esta cifra es equivalente a la que emite el parque automovilístico europeo.

Sin embargo, hay que considerar todo el ciclo de producción y en el caso de las centrales nucleares incluye la extracción y transporte del uranio para convertirlo en combustible nuclear por lo que en esta fase, cómo en cualquier otra fuente de energía, se producen emisiones de CO2.

CANTIDADES (EN TONELADAS) DE DIÓXIDO DE CARBONO

POR GIGAVATIO-HORA PRODUCIDO CONSIDERANDO EL CICLO DE VIDA COMPLETO 

Carbón

1.100

Gas natural (cogeneración)

650

Gas natural (ciclo combinado)

450

Biomasa

50

Solar

40

Hidráulica

20

Nuclear

5

Eólica

4

Las centrales nucleares generan emisiones de efluentes radiactivos en cantidades limitadas de acuerdo con la regulación, que quedan registradas de forma continua y son objeto de constante seguimiento mediante un extenso programa de análisis realizado por entidades independientes y la administración. Los valores de estos efluentes medidos en términos de actividad radiológica y de dosis son mil veces inferiores a lo permitido.

Ocupación del suelo

Considerando que el impacto ambiental afecta a  multitud de factores, por ejemplo, hablando de la ocupación de terreno cuando éste alcanza valores relativos significativos y teniendo en cuenta que es un bien cada vez más escaso y caro, existen importantes diferencias entre unas y otras centrales energéticas, tal y como se observa a continuación:

Nuclear

Entre 1 y 4 km2

Solar

Entre 20 y 50 km2

Eólica

Entre 50 y 150 km2

Biomasa

Entre 4.000 y 6.000 km2

Se observa que las centrales nucleares son las que menos impacto causan.

Protocolo de Kioto y Energía Nuclear

Un objetivo importante de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) es la estabilización de las concentraciones de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, a un nivel que no implique una interferencia peligrosa con el sistema climático, y que permita un desarrollo sostenible. Como las actividades relacionadas con la energía (procesado, transformación, consumo...) representan el 80% de las emisiones de CO2 a escala mundial, la energía es clave en el cambio climático.

Dentro de la Convención Marco UNFCCC se ha desarrollado el Protocolo de Kioto cuyo objetivo es reducir en un 5,2% las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, con relación a los niveles de 1990, durante el periodo 2008-2012. Es el principal instrumento internacional para hacer frente al cambio climático. Con ese fin, este Protocolo contiene objetivos para que los países industrializados reduzcan las emisiones de los seis gases de efecto invernadero originados por las actividades humanas: dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O), hidrofluorcarbonos (HFC), perfluorcarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6).

Este Protocolo fue firmado en diciembre de 1997 dentro de la Convención Marco sobre Cambio Climático de la ONU (UNFCCC) y en la actualidad 164 países lo han ratificado o aceptado, lo que supone más del 61% de las emisiones, según datos de la UNFCCC.

Las naciones firmantes están buscando un nuevo acuerdo que sustituya a este Protocolo de Kioto al final del horizonte temporal para el que se suscribió, 2012.

Del 28 de noviembre al 9 de diciembre de 2011 se celebró la Cumbre de Durban en Sudáfrica, cuyo objetivo fue suscribir acuerdos para renovar el Protocolo de Kioto y establecer un calendario para adoptar un acuerdo global jurídicamente vinculante. En definitiva, se pretendía establecer y definir los compromisos de reducción de emisiones contaminantes.

Las conclusiones de la cumbre han sido que los representantes de 194 países miembros de la Convención Marco para el Cambio Climático han coincidido en la urgente necesidad de elevar el nivel de esfuerzo colectivo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de forma que se limite el crecimiento de la temperatura global a 2ºC y establecieron un acuerdo de mínimos que apunta al establecimiento a medio plazo de un régimen legal vinculante para todos los países. Para ello se ha constituido un grupo de trabajo encargado de elaborar un plan de reducción global de emisiones que sea aprobado lo antes posible, pero no más tarde de 2015, y que entre en vigor en 2020. También se ha llegado a un acuerdo para prorrogar la vigencia del Protocolo de Kioto desde 2013 a 2017. Los mecanismos actuales del Protocolo seguirán vigentes, con algunas mejoras, como la inclusión de los proyectos de captura y almacenamiento de carbono en el Mecanismo de Desarrollo Limpio. Tres países (Canadá, Japón y Rusia) han comunicado que no participarán en este nuevo compromiso y Estados Unidos no ha ratificado el Protocolo, con lo que el nuevo esfuerzo es en gran medida europeo.

España es uno de los países que más se aleja del compromiso de Kioto. Las emisiones de CO2 están un 33% por encima del compromiso adquirido en el Protocolo de Kioto y sin las nucleares esta cifra estaría por encima del 50%.

En cuanto a la energía nuclear, el Protocolo de Kioto recoge que un análisis exhaustivo de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector eléctrico teniendo en cuenta diferentes fuentes de generación muestra que la energía nuclear es una de las tecnologías con menos emisiones considerando el ciclo completo de generación.

Fuente de energía

Emisiones de gases de efecto invernadero (gCeq/kWh) (*)

Nuclear

2,5 – 5,7

Renovables

2,5 – 7,6

Combustibles fósiles

105 - 366

(*) gCeq/kWh son los gramos de carbono equivalente por kWh de electricidad generada.

 

 

 

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