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 Nº 12 Marzo 2005

Escala internacional de sucesos nucleares

Los sucesos notificables

La importancia que se da a la seguridad en las instalaciones nucleares hace que se atienda a cualquier incidencia en su funcionamiento que se desvíe de lo establecido conforme a su proyecto y a los límites y condiciones impuestos por la autoridad reguladora.

La importancia que puede tener para la seguridad cada una de estas incidencias, llamadas sucesos nucleares, es función de las consecuencias que puedan tener las mismas para la salud de las personas, sus pertenencias y
el ambiente. Sin embargo, incluso si no hay ninguna de estas consecuencias, el control regulador va más allá e investiga las causas primeras del suceso para determinar en qué medida hubiera podido existir peligro de que la situación degenerara y ocurriera un suceso de mayor importancia. En la inmensa mayoría de los casos, las incidencias en el funcionamiento se resuelven por los mecanismos de seguridad dispuestos para ello, y por la acción responsable de los operadores. En una pequeña parte de los casos pueden existir fallos humanos o del equipo, o sucesos extraordinarios externos, como incendios, tormentas o inundaciones, que necesiten la actuación de sistemas de emergencia. En casos extremos, en los que pudiera incluso fallar la integridad de las barreras de contención y liberarse productos radiactivos al ambiente, están previstos también planes de emergencia, controlados por la autoridad reguladora.

Expertos de varios países, bajo los auspicios del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), han elaborado una Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES) que clasifica los sucesos por su importancia atendiendo a tres criterios básicos:
• El impacto fuera del emplazamiento de la instalación, en forma, sobre todo, de liberación de radiactividad al
ambiente.
• El impacto dentro de los límites del emplazamiento, incluyendo daños en la instalación y sobreexposición de los trabajadores.
• La degradación de la defensa en profundidad, es decir, el fallo de alguna de las barreras de seguridad, aunque funcionen bien las demás, o que se ponga de manifiesto una degradación de la cultura de la seguridad.

La Escala INES se estableció para las instalaciones nucleares, pero se ha ido extendiendo también a las radiactivas y a los transportes nucleares. Su propósito es evaluar rápidamente y comunicar al público, de forma sencilla, la importancia comparativa de los sucesos nucleares. Cuando ocurre uno de éstos, el organismo regulador, con los datos proporcionados por el operador y los obtenidos por sus inspectores sobre el terreno, emprende rápidamente un estudio y asigna al suceso un nivel de la Escala, que se comunica al público. Todo ello es independiente de las actuaciones remediadoras, si son necesarias, para atender la situación.
Para evaluar los sucesos que puedan tener lugar en las instalaciones nucleares, se han adoptado internacionalmente criterios que tienen en cuenta aspectos nocivos para las personas, la propiedad y el medio ambiente. Con el objeto de disponer de un sistema de evaluación común para todos los países, se ha propuesto la utilización de una Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES). Se trata de una clasificación de los sucesos nucleares según su importancia para la seguridad, mediante la utilización de criterios preestablecidos: consecuencias fuera y dentro del emplazamiento y degradación de la defensa en profundidad.

La Escala clasifica los sucesos nucleares en siete categorías, de menor a mayor gravedad. Aparte de una categoría inicial, la desviación, considerada fuera de escala por su impacto insignificante, los niveles superiores (de 4 a 7) se clasifican como accidentes, y los inferiores (de 1 a 3) incidentes. Las categorías de la Escala están ilustradas en el gráfico adjunto y se denominan y definen en español, con respecto a los criterios mencionados, de la forma siguiente, vigente en el momento actual:

Accidentes

7. Accidente grave:

Se libera al exterior una fracción significativa del contenido de los productos de fisión más volátiles acumulados en el núcleo del reactor. Ocasiona en amplias zonas (incluso afectando a más de un país) efectos nocivos para la salud y el medio ambiente, que pueden persistir a largo plazo. A este nivel corresponde el accidente de la central nuclear de Chernobyl, en Ucrania, ocurrido en 1986.

6. Accidente importante:

Liberación al entorno de cantidades importantes de sustancias radiactivas, de modo que se requiera la activación total de planes locales de emergencia, a fin de limitar los efectos severos para la salud del público.

5. Accidente con riesgo fuera del emplazamiento:

Implica daños muy importantes a la instalación, incluso al núcleo del reactor, o una liberación de radiactividad al entorno, de modo que se hace necesaria la adopción de medidas parciales de protección al público, de entre las previstas en los planes de emergencia. Un ejemplo de accidente de este nivel es el del reactor de Three Mile Island, en los Estados Unidos, en 1979. Hubo fusión parcial del núcleo, pero la liberación de radiactividad al exterior fue limitada.

6. Accidente sin riesgo significativo fuera del emplazamiento:

Implica daños importantes a la instalación, con exposición de los trabajadores a dosis que en algún caso puedan incluso resultar graves, escasa contaminación del entorno que no produce dosis importantes al público, siendo poco probable que se necesiten medidas especiales, salvo un posible control de los alimentos.

Incidentes

3. Incidente importante:

Implica un deterioro de la defensa en profundidad, sin que fallen las barreras de seguridad, o contaminación importante de la instalación y muy pequeña del entorno, exposición significativa de los trabajadores y muy pequeña del público circundante, o combinaciones de estos efectos. No se requieren medidas de protección al público.

El ejemplo más cercano es el de la central nuclear de Vandellós-1, en Tarragona, donde el agua de extinción del incendio ocurrido en 1989 en la sala de turbinas inundó un sótano e inutilizó las conexiones de algunos sistemas de seguridad, cuya actuación no fue en todo caso necesaria. No hubo efectos adversos para los trabajadores ni para el público.

2. Incidente:

Implica fallos de las barreras de seguridad (aunque conservando suficiente defensa en profundidad), o contaminación de la instalación o exposición de algún trabajador por encima de las dosis tolerables. Es posible que haya necesidad de reevaluar las disposiciones de seguridad.

1. Anomalía:

No implica fallos significativos de las barreras de seguridad, no se contamina la instalación ni su entorno ni quedan sometidos los trabajadores a dosis superiores a las normales, pero implica un fallo en el equipo, error humano o procedimiento inadecuado, que deben ser corregidos.

Fuera de escala

0. Desviación:
No tiene consecuencia alguna desde el punto de vista de la seguridad y por ello se clasifica como fuera de escala.

Desde que se estableció la Escala, en España se han declarado varias anomalías (nivel 1) y un solo incidente (nivel 2). Antes del establecimiento de la Escala ocurrió el incidente de Vandellós-1, al que, a posteriori, se le asignó el nivel 3.