EL ESTUDIO DE LA AGENCIA INTERNACIONAL DE LA ENERGÍA
El estudio de la prospectiva de la Agencia Internacional de la Energía de la OCDE hasta 2030, publicado recientemente con el nombre de World Energy Outlook 2007 (WEO 2007), analiza las cifras básicas del sector energético durante este período, teniendo en cuenta las estadísticas y predicciones económicas disponibles y dos factores determinantes:
? Las conclusiones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) publicadas el pasado noviembre.
? Los datos reales y las predicciones de los dos grandes mercados emergentes, China e India que, desde niveles muy modestos, están influyendo decisivamente en el mercado mundial.
El estudio WEO 2007 presenta tres ?escenarios?:
? El escenario de referencia, en el que predomina el statu quo, con un aumento anual de la demanda de energía del 1,8% y sin medidas medioambientales importantes adicionales a las ya tomadas. Las fuentes de energía predominantes siguen siendo el petróleo, el gas y el carbón. La contribución nuclear al parque de generación eléctrica aumenta ligeramente, de los 368 GWe actuales a 415 GWe en 2030 (teniendo en cuenta los aumentos anunciados en varias partes del mundo y los cierres europeos, suponiendo que se mantienen estas políticas en Alemania, Bélgica y Suecia).
Las emisiones de CO2 aumentan desde las 27 gigatoneladas (Gt) hoy a 42 Gt en 2030 y es difícil predecir a cuánto llegará la concentración de gases de invernadero y cuáles serán sus consecuencias a plazo más largo.
? El escenario alternativo, en el que las medidas de ahorro y eficiencia energética rebajan el aumento de demanda de energía primaria al 1,3% anual, y se ponen en marcha medidas edioambientales en todos los países, incluida la utilización de fuentes energéticas renovables, nucleares y de carbón con captura y almacenamiento de CO2. En este escenario, las emisiones en 2030 llegarían a unas 34 Gt de CO2, permitiendo una estabilización osterior en la atmósfera hacia unas 550 partes por millón (ppm), ?frente a las 379 ppm actuales? correspondientes a un calentamiento de unos 3 ºC. La contribución nuclear ascendería a unos 525 GWe en 2030.
? El caso de estabilización 450 implica un reforzamiento de las medidas ambientales, con una estabilización de la concentración de gases hacia 450 ppm y un calentamiento medio a muy largo plazo de 2,2 ºC, considerado como aceptable. Para ello, habrá de apelarse a una intensificación del recurso a las energías limpias. Las misiones en 2030 se reducirían hasta 23 Gt de CO2, bajando después hasta alrededor de 10 Gt en 2050. Las renovables, los biocombustibles, el carbón limpio y la nuclear colaborarían en estas reducciones en 19%, 4%, 21% y 16%, respectivamente. La potencia nuclear instalada en 2030 sería de 835 GWe, muy superior a las predicciones del OIEA mencionadas en el número 22 de el núcleo.
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El sector nuclear es una parte importante de la actividad energética en EE. UU., consciente de que este tipo de energía es imprescindible en un futuro no lejano para cubrir las necesidades energéticas en todo el mundo.
? Los operadores de las centrales nucleares han introducido mejoras en su funcionamiento, con el resultado de elevar su factor de utilización desde un mediocre 60-65% hasta el nivel del 90% vigente en las mejores centrales en el mercado mundial.
? El Organismo Regulador estadounidense (NRC) emprendió un plan de examen y certificación de los modernos reactores proyectados por los proveedores nucleares, con el fin de simplificar la revisión de las futuras construcciones, ayudando a reducir plazos. Al mismo tiempo, se ha implantado un régimen de licencias combinadas de construcción y operación (COL), que evitará las interferencias de los litigios y recursos en los cronogramas de instalación de las centrales.
? Los explotadores de las centrales han ido solicitando autorizaciones de la NRC para prolongar la validez de sus licencias de operación desde los 40 a los 60 años. En la actualidad, se han aprobado ya 48 solicitudes, hay otras 12 en estudio y 23 más anunciadas.
? Diversas empresas explotadoras han solicitado también autorización para aumentar la potencia de sus centrales, tras implantar mejoras en sus instalaciones. Los aumentos autorizados totalizan ya más de 5.000 MWe.
? Los proveedores nucleares han desarrollado proyectos mejorados, los llamados de Generación III, con características pasivas y sistemas de seguridad más modernos. Varios de estos proyectos han sido ya certificados por la NRC. En años recientes se ha ntensificado la necesidad de disponer de nueva capacidad eléctrica de base, con centrales que permitan la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y que garanticen el suministro. Tanto la Administración estadounidense como las empresas productoras están tomando medidas importantes que deben desembocar en una revitalización del sector nuclear:
? El parque nuclear estadounidense de 103 unidades, que ha permanecido invariable durante años, se ha incrementado ya en una unidad (Browns Ferry-1, de la empresa pública Tennessee Valley Authority, TVA), que no funcionaba desde 1985. Esta misma empresa ha reanudado la construcción de otra unidad (Watts Bar-2) que se había interrumpido hace bastantes años.
? Las empresas eléctricas de EE. UU. preparan una serie de solicitudes de autorización para la construcción y la operación de nuevas centrales. Hasta ahora se han solicitado cuatro licencias COL para un total de siete unidades nucleares. Los reactores elegidos para estas posibles construcciones son el ESBWR de General Electric, el ABWR de esta misma empresa y el AP-1000 de Westinghouse, con un total de unos 7.500 MWe. Las empresas solicitantes decidirán más adelante si continúan sus planes y emprenden la construcción. Esta podría comenzar hacia 2010 y las centrales entrar en funcionamiento a partir de 2015. Hay que destacar que algunas de las empresas solicitantes han contratado ya el suministro de materiales básicos e incluso la fabricación de grandes componentes de largo plazo de fabricación.
? Está anunciada la presentación de nuevas solicitudes de licencia combinada para más de 25 unidades nuevas. Hay que tener en cuenta que las empresas eléctricas estadounidenses, casi todas privadas, necesitan movilizar para este ambicioso programa recursos financieros muy cuantiosos, que sólo pueden aportar las entidades financieras si está garantizado que no van a cambiar sustancialmente las reglas del juego y puedan contar con un reembolso seguro en los largos plazos de amortización que requieren las inversiones nucleares. El Departamento de Energía (DOE) ofrece ahora incentivos para las primeras centrales nuevas que se contraten, en forma de rebajas fiscales, garantía federal para los créditos que obtengan los explotadores y seguros federales contra el riesgo de posibles sobrecostes causados por requisitos adicionales o litigios. Después de las primeras centrales será el mercado el que decida si el futuro es tan fiable como todos esperan. Lo que suceda con los planes estadounidenses influirá a buen seguro en la futura planificación de un gran número de países que desean ampliar o iniciar sus parques nucleares.
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