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La aplicación del principio de defensa en profundidad en el proyecto, construcción y operación de las instalaciones nucleares reduce al máximo la posibilidad de actuaciones incorrectas y de la aparición de fallos en las estructuras, sistemas o componentes, y establece mecanismos para mitigar las consecuencias de incidentes o accidentes.
La llamada base de diseño para todos los sistemas de la instalación, incluidos los de protección y seguridad, tiene en cuenta la máxima irradiación a la que pueden estar sometidos los trabajadores de la instalación y el público en general, sin que quede comprometida su salud ni la calidad del medio ambiente.
Para asegurar la debida protección de las personas es necesario fijar unos límites para las dosis, de acuerdo con estudios biológicos y epidemiológicos, y establecer un sistema legislativo para hacer obligatoria la observancia de dichos límites, así como establecer un sistema de vigilancia, controlado por las autoridades, para asegurar que se cumplen y tomar las medidas necesarias si, por cualquier circunstancia, no se cumplieran. Este es el cometido de la Protección Radiológica, tema de este número de el núcleo, tratado de forma esquemática.
También, el núcleo propone pasar revista a los programas nucleares de los países asiáticos en desarrollo, de gran demografía, con insuficientes recursos energéticos convencionales y una infraestructura deficiente en cuanto a las redes eléctrica y de transporte. Estos países han emprendido decididamente ambiciosos planes nucleares para satisfacer sus crecientes necesidades de energía eléctrica. El caso de India es notorio, por la calidad científica de sus principales investigadores y planificadores y los logros obtenidos, a pesar de las dificultades técnicas y financieras y los problemas en materia de cooperación de los países desarrollados, como consecuencia de sus actividades nucleares para la defensa.
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