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El núcleo ha tratado en otros númerosde los residuos radiactivos. Quedó patente que los residuos procedentes de las actividades nucleares representan una parte pequeñísima de los residuos que genera la sociedad. En España se generan cada año 300 millones de toneladas de contaminantes que se vierten a la atmósfera (especialmente CO2), 20 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos y 3,5 millones de toneladas de residuos industriales que incluyen 350.000 toneladas de residuos tóxicos y peligrosos. Frente a estas cantidades, los residuos radiactivos representan únicamente 2.000 toneladas, de las cuales 160 corresponden a residuos de alta actividad. Estos pequeños volúmenes permiten un control total en cuanto a su gestión segura y sin peligro alguno para el medio ambiente.
Los radiactivos son hoy día los residuos mejor controlados de todos los existentes. España dispone de una instalación para los residuos de baja y media actividad en El Cabril, que funciona desde 1992 y almacena los residuos procedentes de las instalaciones nucleares y radiactivas del país. Para los residuos de alta actividad, incluidos los combustibles gastados, el Parlamento aprobó en junio de 2006 la construcción de un Almacén Temporal Centralizado (ATC). Las reacciones iniciales del público revelan que sigue habiendo un notable desconocimiento sobre este asunto. Se alude al mal llamado ?cementerio nuclear? y se sigue creyendo que la gestión temporal de los residuos representa un peligro para la sociedad.
En este número el núcleo pretende concentrarse en los residuos de alta actividad consistentes inicialmente en los combustibles gastados de las centrales nucleares, y explicar cómo se gestionan de forma controlada y adecuada a corto, medio y largo plazo y las razones que han llevado a la construcción del ATC. También se explica cuáles son las distintas opciones para la gestión posterior de estos residuos, incluidas la utilización de su contenido energético, su transformación en otros residuos de menor vida radiactiva y la disposición final de los residuos que queden.
En la actualidad existe solución técnica para el almacenamiento temporal, el reproceso de los combustibles y la disposición final. Las alternativas avanzadas para aprovechar mejor los recursos energéticos y facilitar la disposición final están en fase de desarrollo. Durante el almacenamiento temporal podrá decidirse el camino a seguir en el futuro con mayor conocimiento de causa. La generación resente está en ello, pero con la tranquilidad de que la olución básica está ya disponible y que el legado a las futuras generaciones o contiene incertidumbres.
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