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En los últimos cinco años el escenario energético mundial y europeo ha cambiado sustancialmente. Se ha producido un incremento muy importante de la demanda energética y particularmente de la eléctrica, aumentada de forma espectacular por el desarrollo de países emergentes como India o China. La tensión sobre los recursos energéticos ha dado lugar a fuertes alzas en los precios y a una inseguridad sobre la garantía de suministro, especialmente en el gas y el petróleo. Por otra parte, el cambio climático y sus consecuencias han pasado de ser un tema de estudio y debate entre especialistas a constituir una preocupación muy importante de la sociedad, que comienza a comprender la urgencia de tomar decisiones drásticas. La Comisión Europea subraya que sin centrales nucleares se haría mucho más difícil reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Asimismo, reconoce que la energía nuclear garantiza el suministro eléctrico al producir el 30% de la electricidad que se consume en la Unión Europea.
Conviene recordar que la demanda energética va a continuar su escalada, impulsada por el aumento de población y la acelerada incorporación de los países emergentes. Las medidas de ahorro y eficiencia energética son necesarias y deben establecerse en todos los campos, tecnológicos y sociales; pero no debe olvidarse que a corto y medio plazo estas medidas sólo podrán aplicarse en los países industrializados.
La necesidad de fuentes de energía abundantes, competitivas y no emisoras de gases de efecto invernadero ha estado siempre presente en la estrategia de los planificadores, pero ahora se ha adelantado en los estudios de los técnicos. A muy largo plazo puede preverse un escenario en el que predominen las energías renovables y la fusión nuclear. Mientras tanto, la cesta energética deberá incluir las fuentes disponibles, con especial énfasis en las que menos ontribuyan al efecto invernadero y las que mejor utilicen recursos energéticos fiables. En los próximos decenios debería incrementarse la construcción de centrales nucleares con reactores avanzados, las centrales de carbón con reducción y tratamiento de emisiones y las energías renovables, cada una dentro de sus posibilidades técnicas.
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