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Durante los meses de noviembre y diciembre de 2007 se han producido, junto a los altos precios de los combustibles fósiles, varios acontecimientos importantes en el campo energético. Por una parte, las conclusiones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas han confirmado las cifras alarmantes sobre el calentamiento global producido por las emisiones de gases de efecto invernadero como consecuencia de las actividades humanas, especialmente la utilización de combustibles fósiles, productores de CO2 y otros gases. Estas conclusiones están en línea con la preocupación social por este fenómeno.
Los países de las Naciones Unidas han debatido en la Cumbre de Bali medidas encaminadas a reducir las emisiones de estos gases más allá de lo estipulado por el Protocolo de Kioto. Por otra parte, la Agencia Internacional de la Energía de la OCDE acaba de publicar sus previsiones para los próximos decenios, que tienen en cuenta la influencia importantísima de China e India, los planes que anuncian estos y otros países y las decisiones firmes que se comienzan a tomar en el campo energético y, de manera destacada, en la generación de electricidad.
La energía nuclear desempeña un papel importante en estos estudios y, tras un período en el que el carbón y el gas seguirán dominando el escenario eléctrico, en un futuro a medio plazo se prevé un predominio de las centrales nucleares, renovables y de carbón con captura y almacenamiento de CO2, que se estima podrá comenzar hacia 2015. Aparte de los países asiáticos, donde se está intensificando la actividad nuclear, hay que destacar, por su envergadura y por el ejemplo que supone para los demás países, el esfuerzo emprendido en Estados Unidos para llegar, de forma pausada y segura, a un renacimiento nuclear que tanto los estamentos oficiales como los agentes económicos consideran imprescindible.
Las ventajas económicas, de seguridad de suministro y de ahorro de emisiones, hacen de las centrales nucleares la opción óptima para la generación de grandes cantidades de electricidad en régimen de base, permitiendo la introducción de las nuevas centrales renovables de régimen menos estable.
No cabe duda de que las instituciones y la industria tendrán que prepararse para este reto, perfeccionando en todo el mundo la infraestructura legislativa, reglamentaria, técnica y financiera necesaria para llevar a cabo proyectos ambiciosos. Mención especial debe hacerse a los profesionales écnicos e investigadores necesarios para hacer frente a las nuevas técnicas de sistemas energéticos, nucleares y renovables, la gestión de los residuos y las nuevas aplicaciones como la desalación del agua del mar y la producción y utilización del hidrógeno. Es fundamental formar nuevas generaciones que tomen el relevo de los que dejan el campo nuclear por imperativos de edad.
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