|
Versión
completa en
formato PDF

|
La sociedad está preocupada por la degradación paulatina del medio ambiente, que constituye su hábitat natural.Esta preocupación se refiere tanto al disfrute del entorno,como al legado que heredarán las futuras generaciones. No parece justo que las generaciones de mañana tengan que asumir un entorno deteriorado por decisiones que se toman en el presente. El núcleo, en este nuevo número, trata de dos temas relacionados con el hombre y con las actividades que tienen lugar en la naturaleza y que la humanidad puede utilizar en su provecho, sin deterioro significativo del ambiente ni de la salud de los seres vivos.
Los seres vivos han evolucionado en equilibrio con su entorno, y han desarrollado mecanismos internos de adaptación y defensa a las condiciones cambiantes. Este entorno incluye la existencia de radiaciones ionizantes, que nos llegan de fuentes naturales, y que constituyen el fondo radiológico natural. La población que reside en terrenos sedimentarios, como Murcia, o la que vive en terrenos graníticos, como la sierra de Madrid, recibe dosis muy diferentes, a las que está perfectamente adaptada. Además, las actividades del hombre que tienen lugar en los campos de la medicina, la industria y la energía añaden dosis al fondo natural, inferiores a éste.
El Sol es la fuente de la energía que consumimos. Esta enorme energía se origina por reacciones nucleares de fusión entre elementos ligeros, fundamentalmente el hidrógeno (elemento que constituía la materia inicial en el origen del Universo). El hombre, en su busca incesante de fuentes de energía, aspira desde hace tiempo a reproducir en la Tierra lo que ocurre naturalmente en el Sol, permitiendo así el acceso a una energía limpia y prácticamente inagotable.
La investigación sobre la Fusión Nuclear trata de llegar a este objetivo, venciendo formidables retos técnicos. Los programas de fusión por confinamiento magnético, llevados a cabo en cooperación internacional, están llegando a un punto en que se vislumbra la viabilidad de futuros reactores de fusión. Para confirmar esta posibilidad y avanzar en su desarrollo técnico se plantea la construcción de una gran máquina experimental, llamada ITER, en donde se podrán perfeccionar los conocimientos sobre la física, los materiales, los combustibles y otras técnicas de vanguardia.
España es uno de los candidatos a acoger el proyecto. Si finalmente el ITER se construye en nuestro país, significará un avance científico y técnico de primer orden.
|
|