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LA INDUSTRIA NUCLEAR ESPAÑOLA tiene el gusto de presentar
un año más el prontuario ENERGÍA 2007,
que recopila datos estadísticos actualizados e información
de interés del sector energético a nivel mundial. Para
abarcar todos los campos del contexto energético actual, el
libro está dividido por capítulos en energía
primaria, electricidad, nuclear, petróleo, gas, carbón,
energías renovables, residuos radiactivos y Protocolo de Kioto.
Su edición electrónica, disponible en www.foronuclear.org,
ofrece la posibilidad de descargar por capítulos tablas y
otros documentos.
Entre los datos destacables del año 2006, el consumo
neto de electricidad en España se ha incrementado un 2,5%
respecto al año anterior. Esta tasa, bastante inferior a
la media de los últimos diez años -tasa anual acumulativa
del 4,8%- despunta, no obstante, si se compara con la tendencia
de los consumos de energía primaria y final en nuestro país,
ya que ambas han descendido en 2006 respecto al año anterior
en un 1,3% y en un 1,8% respectivamente.
Por otra parte, la producción de energía eléctrica
ha aumentado en 2006 un 2,5% respecto a 2005, superando los 300.000
millones de kWh. El 50% de la producción se ha generado
mediante centrales con combustibles fósiles, el 20% gracias
a las centrales nucleares y un 8,5% con las hidráulicas
del Régimen Ordinario. El resto, un 21,8 %, lo han suministrado
las instalaciones acogidas al llamado Régimen Especial.
Estas últimas han producido un 1,9% menos que en 2005, fundamentalmente
debido a la disminución de la producción por cogeneración,
posiblemente derivada del incremento del precio de los combustibles
fósiles.
La variabilidad de la meteorología ha conducido a una
producción hidroeléctrica sensiblemente superior
a la del año anterior debido al aumento de la pluviosidad,
aunque por debajo del año hidráulico medio. Esa variabilidad
también ha hecho que la producción eólica
sea un 8% superior a la del 2005, a pesar de haberse incrementado la potencia instalada en un
26% respecto a ese año.
En relación con los objetivos sectoriales de reducción
de CO2, cabe destacar que, a pesar del incremento de la producción
eléctrica, España ha emitido 8 millones de toneladas
menos que en 2005. Las causas pueden encontrarse en un aumento
de la producción hidráulica, nuclear y eólica,
así
como en una mayor participación de las centrales de ciclo
combinado de gas natural frente a las de carbón y derivados
del petróleo.
La excesiva dependencia energética de los combustibles fósiles
importados sigue siendo una realidad preocupante en nuestro país.
Según datos de EUROSTAT, la dependencia exterior alcanzó en
2006 el 85,1% frente a la media de
la UE-25 que es del 56,2%, y todo esto a pesar de que nuestro consumo “per
cápita” es un 11% inferior al de la media de los Veinticinco.
Durante 2006 la energía nuclear ha seguido contribuyendo significativamente
a la generación eléctrica en nuestro país
al aportar una quinta parte de la electricidad que consumimos.
La producción de origen nuclear ha alcanzado los 60.072
millones de kWh, un 4,3% más que
en 2005, a pesar del cese de la operación de la central nuclear
de José Cabrera, más conocida como Zorita, el 30 de
abril de 2006.
En el transcurso del año 2006, la energía nuclear ha
vuelto a ser objeto de atención en los foros energéticos
internacionales como la Agencia Internacional de
la Energía o el Congreso Mundial de
la Energía. Estos organismos, así como
la Comisión Europea, han reconocido que las centrales nucleares
evitan la emisión de gases contaminantes a la atmósfera.
En los foros medioambientales las discusiones sobre el cambio climático
conducen inexorablemente a plantear alternativas frente al consumo
de combustibles fósiles que generan CO2. En España,
instituciones de prestigio como el Consejo Superior de Colegios de
Ingenieros de Minas,
la Confederación Española de Organizaciones Empresariales,
el Círculo de Empresarios o el Consejo de Cámaras de
Comercio, así como los secretarios generales de Comisiones
Obreras y de UGT han señalado la necesidad de la energía
nuclear dentro del mix energético
del país.
La mencionada Agencia Internacional de
la Energía, perteneciente a
la OCDE, ha formulado en 2006 unas nuevas previsiones realistas de
consumo energético con horizonte en 2030. Este organismo defiende
la necesidad inmediata de más centrales nucleares como respuesta
al encarecimiento del gas y del petróleo, el cambio climático
y la inseguridad en el abastecimiento de hidrocarburos. La organización
ha advertido a los países de que la energía nuclear
es una herramienta esencial para hacer frente a los problemas actuales
y ha precisado que el mundo camina hacia una crisis tras otra si
no cambia de política energética.
En
definitiva, su apuesta se fundamenta en la puesta en práctica
de políticas de eficiencia energética y en el incremento
del uso de energías renovables y nuclear. Esta alternativa
permitiría importantes reducciones de consumo energético
y de emisiones de CO2. Concretamente el incremento de consumo podría
mantenerse en el 1,2% anual frente al 1,6% del escenario de referencia
en ese horizonte, y las emisiones se mantendrían al final
del período en niveles similares a las de 2004, un 16 %
inferiores a las del escenario de referencia en ese año,
sin la adopción de las expresadas políticas.
No
queremos terminar sin agradecer a nuestros lectores el interés
mostrado a lo largo de los más de veinte años de
vida de esta publicación. Y señalamos nuestro deseo
de seguir recibiendo sugerencias que permitan mejorar futuras ediciones,
potenciando así su utilidad y, en definitiva, el servicio
que pretendemos facilitar con ENERGÍA 2007 y todas las publicaciones
que editamos.
Madrid, junio de 2007
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