Feb 22, 2018

"ITER es un reto tecnológico"

En noviembre del pasado año recibíamos la buena noticia de que el proyecto de fusión ITER está completado al 50%. Empresas españolas tienen una activa y notable participación en este reactor experimental. "Sus capacidades abarcan una amplia gama de áreas, lo que hace posible que participen en la construcción de los edificios ITER y en la fabricación de muchos componentes", confirma Bernard Bigot, director general de ITER. "La energía de fusión es limpia e intrínsecamente segura", asegura. Por ello, con esta entrevista espera "transmitir a los lectores la importancia de ITER y la fusión para nuestro futuro común". ITER es un reto tecnológico enorme y es único en muchos aspectos. Entre otros, porque reúne a siete socios (Unión Europea, China, Rusia, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur e India) que representan a 35 países y porque es clave para acceder a una nueva fuente de energía. "Nunca en la historia han trabajado juntos tantos países para conseguir un objetivo común", añade.

¿Podría resumirnos qué es el proyecto ITER para quien no esté familliarizado con él?

ITER es un proyecto de investigación único cuyo objetivo es duplicar en la Tierra las reacciones nucleares que se producen en el centro del Sol y en estrellas similares: la fusión de los núcleos de hidrógeno en helio y energía. Esto supone un enorme reto tecnológico, pero es la clave principal para acceder a una nueva fuente de energía que podría contribuir de manera decisiva a las crecientes demandas energéticas de la humanidad. ITER representa tanto la culminación de seis décadas de investigación internacional en cientos de máquinas de fusión por todo el mundo como un paso decisivo e indispensable hacia la explotación comercial de la energía de fusión.

ITER también es único porque reúne a siete socios que representan a 35 países, la mitad de la población mundial, y el 85% de su producción industrial. Nunca en la historia han trabajado juntos tantos países para conseguir un objetivo común. ITER es la respuesta a un desafío global.

100.000 kilómetros de hilos superconductores, 150 millones de grados centígrados, 23.000 toneladas de peso del reactor. Son algunas de las  impresionantes cifras de este reactor experimental de fusión. ¿Todo es así de inmenso en este proyecto?

Al contrario de un reactor de fisión, que puede miniaturizarse para caber dentro de un submarino o una sonda espacial, una máquina de fusión generadora de energía necesita ser grande. Para conseguir un "plasma en combustión" que produzca mucha más energía de la que requiere para calentarse, algo que nunca antes se había hecho, necesitamos calentar y confinar un gran volumen de plasma (~ 850 metros cúbicos). Algunas de estas "cifras impresionantes" se derivan del volumen del plasma o, en el caso de la temperatura, de las condiciones necesarias para alcanzar la fusión de los núcleos del hidrógeno.

¿Cuáles son las ventajas de esta tecnología y los retos para los próximos años?

La energía de fusión es limpia e intrínsecamente segura, y se basa en combustibles prácticamente inagotables. Es limpia porque no genera CO2 o gases de efecto invernadero y es segura gracias a la propia naturaleza de la reacción de fusión y porque nunca hay más de 2 gramos de combustibles de fusión en suspensión dentro de la máquina. Además, y este es uno de los motivos por los que es tan difícil conseguir y mantener el plasma en combustión, las reacciones de fusión se detienen cuando todos los parámetros dejan de ser nominales. Un accidente como el de Fukushima o Chernobyl no sería posible dentro de una máquina de fusión.

En cuanto a los combustibles, teóricamente la energía de fusión puede obtenerse mediante varias combinaciones de átomos ligeros. No obstante, en el presente estado de nuestra tecnología, lo más accesible es la reacción entre dos isótopos de hidrógeno: el deuterio y el tritio. El deuterio no presenta ningún problema, ya que se extrae fácilmente del agua. Con el tritio es algo más complicado. ITER consumirá las varias docenas de kilogramos disponibles por todo el mundo y experimentará con la producción de tritio in situ, dentro de la máquina. Utilizaremos los neutrones producidos por la reacción de fusión para producir tritio a partir de litio, un metal tan abundante y ampliamente distribuido como el acero. Nuestros combustibles, por lo tanto, son agua y litio, los cuales son prácticamente inagotables.

El ITER está considerado como el proyecto de investigación más importante del mundo. ¿Cómo desempeña su cargo como director general en un trabajo de estas dimensiones y cuáles son sus pr¡oridades?

Convertirme en director general de ITER en marzo de 2015 no formaba parte de mi plan profesional. Tras una larga carrera en investigación, educación superior y alta administración gubernamental, acababa de finalizar dos mandatos como administrador general de la Comisión Francesa de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA), cuando el Consejo de ITER (el órgano rector del organismo) me pidió asumir el cargo. Había estado estrechamente asociado a ITER desde que Francia se ofreciera a albergar el proyecto en 2003, y tenía buenos conocimientos acerca de ITER y de los retos a los que este proyecto se enfrentaba.

Acepté la oferta en un momento de crucial importancia en la historia de ITER; cuando el proyecto se adentraba en la fase de construcción y preparación para ensamblaje. Esta nueva fase hacía necesaria una nueva organización diseñada para cumplir con el doble reto de construir una instalación que sirva tanto como centro de investigaciones e instalación industrial.

En ese momento, lo que necesitábamos era integración. ITER es una estructura compleja con un equipo central en Francia y siete "agencias domésticas" creadas a partir de los siete miembros responsables de las adquisiciones de los componentes de equipo y sistemas de instalación. Para conseguir esta integración necesitábamos un proceso de toma de decisiones claro y centralizado, bajo la autoridad del director general. Una vez establecido y aceptado por todos este sistema, pudimos avanzar como "un ITER" para fomentar y establecer una cultura de proyecto basada en valores compartidos de excelencia, adherencia a los compromisos, a la agenda y el presupuesto, así como un uso de fondos públicos efectivo y correcto. Y a todo esto mientras hacemos de la seguridad y la calidad nuestra mayor prioridad.

Dirige a un equipo compuesto por más de 1.200 trabajadores que viven en Francia pero tienen múltiples nacionalidades. ¿Cuáles son sus consejos o las técnicas que emplea para dirigir a equipos de estas características?

El personal de ITER pertenece a 35 nacionalidades diferentes y necesita funcionar como una única entidad, un gran equipo dedicado a un objetivo común. ¿Cómo conseguimos armonía y eficiencia? Mediante el respeto mutuo y el conocimiento de que cada cultura tiene sus propios hábitos de trabajo, tradiciones y "mejores prácticas". No obstante, hay que tomar decisiones que todos deben implementar.


20180118 Director ITEREl mundo global en el que vivimos no ha eliminado los particularismos nacionales. En lugar de verlo como un problema, nosotros lo consideramos una ventaja: estamos construyendo una cultura de proyecto que aprovecha la diversidad de estas "mejores prácticas" para conseguir el resultado óptimo.

Hablando de empleo, en la página web del ITER publican continuamente ofertas de trabajo. ¿Qué tipo de perfiles contratan?

Independientemente del campo a considerar, ya sea ingeniería, física, finanzas o administración, buscamos a los mejores, los que cuentan con mayor experiencia, los más competentes y los más implicados. Pero hay más: ITER es un organismo internacional. Sea cual sea tu nacionalidad, la persona con quien compartirás tu despacho, o tu gerente, será de nacionalidad rusa, china, japonesa, coreana, india, americana, europea... Tienes que encontrarte a gusto y motivado/a por los retos que se presentan al trabajar en un entorno tan multicultural. Y, por supuesto, debes tener un buen dominio del inglés, nuestro idioma de trabajo. A menudo digo que cuando entras en el ITER abandonas tu nacionalidad, simbólicamente. Te conviertes en 'Iternacional'. Trabajar en ITER es muy exigente, pero también muy gratificante. ¿Se le ocurre algo más emocionante y motivador que contribuir a un proyecto que puede cambiar el curso de la civilización durante miles de años?

Reciben miles de visitas. ¿Qué interesa a los visitantes y qué tipo de grupos acuden a sus instalaciones?

Recibimos en torno a 17.000 visitantes al año en las instalaciones de ITER: estudiantes de todas las edades, políticos y ejecutivos gubernamentales, industrialistas, miembros de clubs de la tercera edad... Lo que sorprende a todo el mundo en su visita al emplazamiento es la realidad tan espectacular y concreta de este proyecto. Cuando ves el complejo del Tokamak con sus cinco plantas de altura; el criostato de 30 metros de ancho en construcción en su taller; o los imanes circulares (de 17 a 24 metros de diámetro) cargándose in situ, tu visión del futuro de la fusión cambia drásticamente, puesto que ves cómo ocurre delante de tus propios ojos. También tenemos que tener en cuenta que lo que ocurre aquí, en el emplazamiento al sur de Francia, es solo una parte del proyecto global ITER: en fábricas por todo el mundo se están construyendo miles de componentes y sistemas, donde se encargan y se prueban antes de enviarlas y prepararlas para su montaje e integración.

¿En qué situación se encuentran actualmente los trabajos del reactor experimental y cuáles han sido los últimos avances?

Hace unos meses, en noviembre de 2017, cumplimos un hito simbólico muy importante: según las estrictas métricas que se utilizan para medir el rendimiento del proyecto, ya se ha completado el 50% los "trabajos de construcción totales para conseguir el primer plasma". Por ejemplo, el diseño, que supone aproximadamente una cuarta parte de los trabajos totales, ya se encuentra por encima del 95%. La construcción, que representa casi la mitad, está cerca de completarse al 53%. En términos de actividades que necesiten finalizarse, el ITER ya se encuentra a mitad de camino con su primer hito operativo: la producción de su "primer plasma" a finales de 2025. Los últimos avances son la finalización de los paquetes de carga de las 18 grandes bobinas verticales superconductoras; el soldado de la base de criostato; la finalización del muro Bioshield de 30 metros de altura; el transporte de las tres cajas frías más grandes que se han construido jamás y de los 18 compresores de helio para la central criogénica.

¿Cuándo se espera que el ciudadano pueda usar energía procedente de reactores de fusión?

El físico ruso Lev Artsimovitch (1909-1973), un personaje muy importante en la historia de la fusión, solía decir que "la energía de fusión estará disponible cuando la sociedad la necesite". Hay algo muy profundo en esta predicción. Significa que los gobiernos estarán dispuestos a realizar los esfuerzos humanos y económicos necesarios para desarrollar la fusión cuando sea evidente que necesitamos esta opción para garantizar que la raza humana continúe su desarrollo económico, industrial y social.

ITER es un primer paso decisivo en esta dirección. Se trata de una instalación experimental indispensable para demostrar la ciencia y tecnología de los reactores de fusión del futuro. Tras ITER, y antes de entrar en la era industrial de la energía de fusión, necesitaremos experimentar con una máquina en estado estable (DEMO), que se parecerá más a un prototipo industrial.

Estoy convencido de que en la segunda mitad de este siglo, más allá de 2060, habremos acumulado suficiente conocimiento y experiencia como para crear una amplia industria de fusión, al igual que en las décadas pasadas creamos industrias de petróleo, gas o fisión nuclear. Pero, como en estas industrias, la decisión será tanto técnica como política y estará en manos de los gobiernos individuales y los inversores.

Mientras llega la fusión, ¿considera que la energía actual de fisión, en combinación con las renovables, es una buena alternativa para poner freno a las emisiones contaminantes?

El mundo debe mostrar determinación ante la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero. Para alcanzar esta meta no queda más opción que ahorrar energía y desarrollar energías nucleares y renovables. La energía nuclear –fisión y fusión- así como las renovables, formarán el núcleo del mix energético del futuro, y con "futuro" me refiero a las próximas décadas. Son la mejor alternativa. No obstante, solo la energía nuclear (ya sea de fusión o fisión) puede aportar la base sólida y fiable que necesita el desarrollo industrial, económico y social mundial.

Uno de los principales retos a los que se enfrenta la fisión nuclear es tener como prioridad principal la seguridad. En mi opinión, el futuro de la industria nuclear depende de la capacidad para construir y operar instalaciones que garanticen el mayor nivel de seguridad posible, y también para desarrollar soluciones para la gestión a largo plazo de residuos. La fusión no tiene estos problemas.

¿Cómo calificaría la aportación española a ITER?

ITER tiene una relación muy cercana con España, no sólo porque Barcelona es la sede de la agencia europea Fusion for Energy, que gestiona las contribuciones en especie europeas para el proyecto. Los centros españoles de investigación, como el CIEMAT, tienen un papel muy importante en ITER, ya que contribuyen al desarrollo de sistemas diagnósticos, componentes de calentamiento de plasma, módulos de prueba y sistemas de control y adquisición de datos.

La industria española ha conseguido varios cientos de millones de euros en contratos en un mercado altamente competitivo. Sus capacidades abarcan una amplia gama de áreas, lo que hace posible que participen en la construcción de los edificios de ITER y en la fabricación de muchos componentes, tales como la vasija de vacío, módulos de imanes de prueba, sistemas de central, componentes para la vasija, gestión remota, herramientas, seguridad, instrumentación y control, entre otros.

¿Le gustaría añadir algo más?

Me gustaría darles las gracias por esta entrevista tan detallada. Espero poder transmitir a sus lectores la importancia de ITER y la fusión para nuestro futuro común, y comunicar el entusiasmo y el orgullo que todos sentimos al contribuir en un proyecto de esta magnitud. También me gustaría darle las gracias a la industria española por la alta calidad de sus contribuciones y su comprensión de la importancia crítica de respetar estrictamente el calendario de envíos.

 

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