RESIDUOS RADIACTIVOS Y SU PERCEPCIÓN PÚBLICA
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Santiago San Antonio. FORO NUCLEAR
La generación de residuos está intrínsecamente unida a cualquier proceso industrial en el que se efectúe una transformación de materia prima. La sociedad acepta este hecho en su concepción general, pero la aceptación disminuye en función de la percepción de la peligrosidad de un determinado residuo y de la duración temporal del riesgo que supone. En el caso de los residuos nucleares, la percepción de peligrosidad es muy grande comparada con la correspondiente a otros residuos industriales. En cuanto al volumen, la producción de residuos como consecuencia de la industria nuclear supone sólo un 0,8% de todos los residuos tóxicos producidos en Europa. No obstante, aunque el volumen es reducido son tratados con responsabilidad.
La asunción por la sociedad de conceptos relacionados con la conservación del medio ambiente, polariza su atención hacia la problemática de los residuos radiactivos. En una encuesta recientemente realizada en España, el 78% de los encuestados opinaban que la seguridad y el tratamiento de los residuos nucleares es un problema sin resolver. La industria no ha sabido o no ha podido estar a la altura de la demanda social y la información no ha sido suficiente. Los denominados "grupos antinucleares" han reorientado sus mensajes hacia los residuos generados por la industria nuclear, básicamente hacia la duración de los mismos. La opinión pública asocia inmediatamente a la energía nuclear con las aplicaciones bélicas, caso que no ocurre por ejemplo con la nitroglicerina (dinamita, inventada por Nobel) que tantas vidas ha salvado en sus aplicaciones médicas en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Muy rara vez se asocia la energía nuclear a sus aplicaciones médicas en radiodiagnóstico o tratamiento de enfermedades como el cáncer.
De cualquier modo, existe una serie de argumentos que deben transmitirse a la opinión pública para mejorar la percepción que se tiene tanto de la energía nuclear, como de los residuos que genera. El esfuerzo merece la pena si deseamos contar con la energía nuclear como una opción de futuro.
La producción de energía eléctrica a partir de la energía nuclear como cualquier otra actividad industrial, genera residuos que es necesario acondicionar, tratar y almacenar sin riesgo para las generaciones presentes y futuras, así como para el medio ambiente.
La preocupación de la industria nuclear por los residuos que genera y la percepción pública de los mismos ha hecho que esta industria aplique a sus residuos desde su origen el criterio de "concentrar y confinar" en lugar de "diluir y dispersar", propio de otras actividades industriales.
La definición de "residuo" se concibe desde la perspectiva de su utilidad posterior (residuo es lo que no se utiliza o sirve para nada). El grado de interés por su tratamiento y gestión se asocia a su nivel potencial de peligrosidad, por lo que la sociedad no se preocupa por los residuos considerados "inocuos", existiendo en muchos casos niveles establecidos para identificar lo que es "inocuo", siendo aceptados éstos por la sociedad.
Cuando se trata de residuos radiactivos no se ha impuesto nunca un límite inferior. La radiactividad natural existente en los organismos vivos justifica decir que una vez que éstos mueren constituirían un residuo radiactivo.
Desde el punto de vista técnico el almacenamiento y gestión de los residuos radiactivos está resuelto. Sin embargo no está resuelta su aceptación pública, que requiere una participación proactiva de los partidos políticos, instituciones científicas, culturales, empresariales, etc... que permita al ciudadano tener una información veraz y de calidad para conocer el verdadero alcance de la investigación y ciencia aplicadas a la industria. En la actualidad, la industria nuclear dispone de los medios técnicos y económicos para conseguir su almacenamiento seguro y económicamente viable.
En este sentido en España hay diversas organizaciones, instituciones y empresas que realizan actividades de formación e información en relación con la gestión de los residuos radiactivos, desde la Empresa Nacional de Residuos, S.A., ENRESA, que mantiene frecuentes contactos con los medios de comunicación y dispone de un centro de información público, hasta las propias centrales nucleares que a través de sus centros de información tratan de informar adecuadamente al público, pasando por las compañías eléctricas propietarias de las centrales nucleares y la propia industria nuclear, que actúan a nivel global a través del Foro de la Industria Nuclear Española (FORO NUCLEAR) mediante cursos, publicaciones e información a los medios de comunicación y al público.
Resulta difícil conseguir que los medios de comunicación difundan noticias positivas sobre la energía nuclear y sus aplicaciones ("no son noticia" o "no venden") mientras que las noticias de los "grupos antinucleares", quizá por su espectacularidad aunque, en ocasiones, falta de rigor, consiguen la "primera plana" fácilmente, con el consiguiente impacto en la percepción del público. Quizá la razón sea que ningún defensor de la energía nuclear, hasta el momento, se ha encadenado a un tren o ha puesto una pancarta "pronuclear" en la Torre Eiffel.
Cualquier actuación que pretenda cambiar la percepción pública de los residuos radiactivos no debe perseguir resultados a corto plazo, si no que debe basarse en actuaciones formativas e informativas que tengan como objetivo el largo plazo.
Madrid, 11 enero 2000