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ENERO 2000
1.-
SITUACIÓN ACTUAL Y FUTURA DE LA ENERGÍA NUCLEAR
Actualmente existen 434 centrales nucleares operando en el mundo, con una potencia
instalada de 351.000 MWe, cuyo valor se irá reduciendo a partir del año
2005, debido a la prevista clausura de aquellas centrales más antiguas.
De estas centrales, existen 146 en países de la Unión Europea, con una
potencia de 121.000 MWe y con factores de disponibilidad medios por encima
del 75%.
Durante 1999, además de estas centrales en operación estaban en construcción
34 reactores en 14 países del mundo con una nueva potencia de 28.000 MWe,
y otras 57 centrales estaban en fase de discusión para iniciar los proyectos.
En la Unión Europea, en los últimos años, sólo Inglaterra y Francia han. construido
nuevas centrales nucleares (Inglaterra, en 1995, Sizewell-B, un PWR de
1200 Mwe; Francia con 3 centrales de 1450 MWe cada una desde 1996). El
resto de países que han puesto centrales en operación se localizaron fundamentalmente
en el área del Pacífico: Japón, China, Corea y Taiwan.
El periodo transcurrido desde los años 80 hasta el momento actual se caracteriza
por:
-Una reducción en la construcción de nuevas centrales.
-La consolidación de la experiencia de operación, alcanzándose factores de disponibilidad
cada vez mayores.
-El desarrollo de los denominados reactores avanzados.
-Un avance moderado en los proyectos de fusión nuclear.
La aparición del concepto de reactores subcríticos asistidos por acelerador,
para producir energía y transmutación de residuos radiactivos.
Una serie de países, sobre todo en Occidente, han detenido sus programas
de construcción de nuevas centrales, aunque los más desarrollados mantienen
una línea de crecimiento tecnológico avanzado, que ofrece una alternativa
probada, de gran alcance, al menos como reserva.
Francia ha demostrado la viabilidad de la energía nuclear de forma masiva
y económica, persiguiendo y alcanzado un objetivo de cobertura superior
al 80% de la demanda total de energía eléctrica. Otros países, fundamentalmente
en el Extremo Oriente (como son Japón, China, Corea) mantienen importantes
programas nucleares. De hecho, es en estos países donde se localizan la
mayor parte de las centrales nucleares en construcción. Esta política
se deriva de la necesidad de cubrir elevadas tasas de crecimiento energético,
de reducir una excesiva dependencia de las importaciones, de disminuir
las expectativas del uso creciente del carbón, y de la necesidad de preservar
el medio ambiente, o de una combinación de varios de estos factores.
Existe hoy una situación confortable, en cuanto a la disponibilidad en
los mercados internacionales de combustibles fósiles (carbón, petróleo,
gas) en cantidad suficiente y a precios razonables. Parece que estas circunstancias
podrían mantenerse a medio plazo, contando incluso con un crecimiento
en el consumo energético mundial del orden del 2% anual. Sin embargo,
una dependencia creciente del exterior en los grandes consumidores (la
Unión Europea, los Estados Unidos y Japón) conjuntamente con un fuerte
aumento de la demanda en muchos países en vías de desarrollo, podría ser
el caldo de cultivo de futuras crisis, más o menos coyunturales, y con
efectos potencialmente importantes.
Adicionalmente hay que considerar que una dependencia excesiva de los
combustibles fósiles, produce inevitablemente emisiones masivas de CO2
, lo que tiene un efecto cierto sobre los problemas del impacto
ambiental y el cambio climático. Estos efectos, cada vez mejor conocidos,
pueden obligar a tomar medidas restrictivas severas en un futuro próximo.
Desde el punto de vista de una planificación energética prudente a medio
y largo plazo, parece razonable buscar alternativas que puedan ir sustituyendo
paulatinamente a los combustibles fósiles, promoviendo el desarrollo de
nuevas fuentes energéticas y procurando una mayor diversificación de los
recursos, con lo que se reducirá una dependencia excesiva de los combustibles
fósiles y se prevendrá su agotamiento, anticipando problemas medioambientales
de carácter irreversible de una manera económicamente viable.
Aunque existen hoy alternativas energéticas prometedoras, sobre la base
de los recursos renovables, sin embargo sólo la tecnología nuclear ofrece
una solución a gran escala, en una línea de evolución progresiva capaz
de ir resolviendo sus inconvenientes actuales, que pueda sustituir a medio
plazo el uso masivo de combustibles fósiles.
Ante esta situación, la energía nuclear tiene ante sí un amplio horizonte
de desarrollo a través de diversas modalidades de fisión (fisión térmica
y fisión rápida), primero, y de fusión, después. Las centrales nucleares
actuales no son más que una primera fase del desarrollo de esta tecnología
que ha demostrado ya su viabilidad.
A la vista de los programas de desarrollo nuclear que se llevan a cabo en países
de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico),
se puede decir que el futuro de la energía nuclear estará basado a medio
y largo plazo en los siguientes objetivos:
La mejora de la operación de las actuales centrales nucleares.
La implantación progresiva de los reactores avanzados.
El desarrollo de prototipos de reactores subcríticos asistidos por acelerador.
El desarrollo de instalaciones demostradoras de la tecnología de la fusión.
2.- CENTRALES
NUCLEARES EN EXPLOTACIÓN
A mediados de los años 60 tuvo lugar el lanzamiento del programa nuclear
de los Estados Unidos, que fue seguido, poco después por los de otros
países industrializados. El motor fue la bonanza económica, el fuerte
crecimiento de la demanda eléctrica, el prestigio que tenía entonces la
tecnología nuclear, y sus prometedoras expectativas económicas.
A finales de 1973 se desató la crisis del petróleo, lo que proporcionó
un fuerte impulso adicional a la planificación nuclear. En Europa, la
producción eléctrica con fuel-oil tenía que ser abandonada, sustituyéndola
fundamentalmente con energía nuclear. En Francia se lanzó, definitivamente,
un gran programa nuclear basado en la tecnología americana de reactores
de agua ligera a presión.
En
España, el Plan Energético de 1974 requería para el año 1985 la instalación de 24.000
MW nucleares. Países industrializados, como Alemania, Suecia, Japón, Italia,
Canadá, reforzaron sus programas nucleares, mientras que otros, como Méjico,
Brasil, Taiwan, Corea, se preparaban para iniciar sus programas.
No obstante, las expectativas para la energía nuclear del año 1974 fueron
pronto ampliamente sobrevaloradas. En primer lugar, la crisis acabó con
la bonanza económica, y ésta con el fuerte crecimiento de la demanda eléctrica
en muchos países. Además, los costes de inversión de las centrales nucleares
en construcción se dispararon de forma aparentemente imparable.
Finalmente, en la segunda mitad de la década de los 70 empezó a surgir
un fuerte movimiento antinuclear de carácter internacional, con un gran
impacto en la opinión pública. La combinación de estos tres factores provocó
una fuerte desaceleración de los programas nucleares, sobre todo en los
países más directamente afectados, España entre ellos.
Con todo, la energía nuclear en la OCDE (Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico) pasó de aportar en 1973 el 1,4% del total de
energía primaria, al 11,2% en 1995. En ese mismo período el consumo de
energía primaria pasó de 3485 MTEP a 4451 MTEP, y la contribución del
petróleo descendió del 54,4% al 43,2%. En el año 1997, según datos de
la OCDE, el consumo de energía primaría fue de 4950 MTEP, siendo la aportación
de la energía nuclear un 10.8% y de un 43% el petróleo.
La situación del sector nuclear en el territorio de la antigua Unión Soviética,
no difiere mucho en términos cuantitativos de la correspondiente a la
OCDE, si bien las causas son diferentes.
También en los años 70 se inició en la Unión Soviética un fuerte programa
de construcción de centrales nucleares, en el que apenas influyó la crisis
del petróleo del año 1974, pero se vio afectado, primero, por el accidente
de la central nuclear de Chernobyl en el año 1986 y, posteriormente, a
partir del año 1990 con la caída del muro de Berlín, por la reforma y
transformación política y por el desmembramiento del país. En ese momento,
la energía nuclear tenía una contribución del 12% del total de la energía
primaria, y había unas 50 nuevas centrales nucleares en construcción o
planificadas.
La desintegración política y la crisis económica y financiera han condicionado
también la casi total paralización de los programas nucleares en esta
zona, si bien existe un parque importante en operación que es preciso
mantener y mejorar, una infraestructura industrial considerable, y deseos
de dar continuidad al programa nuclear, sobre todo en Rusia.
En lo que se refiere a España, la evolución de la producción de energía
eléctrica en los últimos treinta años se ha caracterizado por una situación
en la que las centrales hidroeléctricas han tenido una contribución constante.
La producción de energía eléctrica a partir de combustibles fósiles alcanzó
su máximo en 1982, decreciendo posteriormente hasta 1988 y recuperando
posteriormente esta situación, superándola en términos relativos algunos
años de baja hidraulicidad.
En
el caso de la energía eléctrica producida por las centrales nucleares,
la situación ha sido de mayor estabilidad, con un aumento constante desde
1968, año en que se conectó en el mes de diciembre a la red la primera
central nuclear española, la C.N. José Cabrera, hasta el año 1988. Desde
este año la potencia instalada ha sido estable, con la excepción de la
puesta fuera de servicio de la central de Vandellós I, y los aumentos
de potencia del resto de las centrales nucleares en operación. Al día
de hoy, la potencia eléctrica instalada de origen nuclear alcanza los
7686 MWe.
Esta potencia representa un 16,7% de la potencia total instalada en el
país, contribuyendo en 1999 con un 35.7% de la producción total de energía
eléctrica peninsular.
La propiedad del sector nuclear es compartida por las empresas eléctricas,
debido a las grandes inversiones exigidas por las centrales nucleares
y la dimensión reducida de dichas empresas al abordar el plan de construcción
de las mismas, por lo que el modelo de gestión compartida se ha convertido
en la forma usual de gestión de las centrales nucleares españolas. Son
excepción los casos de la C.N. José Cabrera, que pertenece en un 100%
a Unión Fenosa, y de la C.N. de Cofrentes, que pertenece en un 100% a
Iberdrola.
Las compañías eléctricas españolas comenzaron sus programas de construcción
de centrales nucleares en el año 1964, siguiendo un modelo ejemplar desde
el punto de vista de la transferencia tecnológica.
A mediados de los años 80, cinco de las quince centrales incluidas en
el Plan Energético Nacional (Valdecaballeros I y II, Lemoniz I y II y
Trillo II) fueron declaradas en moratoria, y una de ellas, Vandellós I
se clausuró en el año 1989 como consecuencia de los daños causados por
un incendio en el grupo turbina–alternador y los costes económicos que
suponía su recuperación.
Más tarde, en 1994, los proyectos de las centrales afectadas por la moratoria
fueron definitivamente cancelados, quedando actualmente un total de nueve
unidades en operación.
3.- CENTRALES
NUCLEARES EN ESPAÑA
En España, excepto la de Vandellós II en el mar Mediterráneo, las centrales
nucleares están situadas junto a ríos caudalosos, y todas ellas alejadas
de grandes núcleos urbanos.
En la Tabla I pueden verse las principales características de las centrales
españolas.

Figura 1. Mapa instalaciones del ciclo del combustible nuclear en España
TABLA 1
|
NOMBRE
|
POTENCIAL INICIAL
(Mwe)
|
POTENCIA ACTUAL
(Mwe)
|
TIPO
|
ORIGEN
TECNOLOGICO
|
PRIMERA
CONEXIÓN
A
RED
|
|
José
Cabrera
(Zorita
de los Canes –Guadalajara)
|
160
|
160
|
PWR
|
EEUU
|
1968
|
|
Sta. María de Garoña (Sta. Mª de Garoña –Burgos)
|
460
|
466
|
BWR
|
EEUU
|
1971
|
|
Almaraz I
(Almaraz –Cáceres)
|
930
|
973,5
|
PWR
|
EEUU
|
1981
|
|
Almaraz II
(Almaraz- Cáceres)
|
930
|
982,6
|
PWR
|
EEUU
|
1983
|
|
Ascó I
(Ascó- Tarragona)
|
930
|
979,1
|
PWR
|
EEUU
|
1983
|
|
Ascó II
(Asco- Tarragona)
|
930
|
976,2
|
PWR
|
EEUU
|
1985
|
|
Cofrentes
(Cofrentes – Valencia)
|
975
|
1025,4
|
BWR
|
EEUU
|
1984
|
|
Vandellós II
(Vandellós –Tarragona)
|
982
|
1072
|
PWR
|
EEUU
|
1987
|
|
Trillo
(Trillo –Guadalajara)
|
1000
|
1066
|
PWR
|
Alemania
|
1988
|
TOTAL POTENCIA: 7.686 MW eléctricos
Central
Nuclear José Cabrera.
Situada junto al río Tajo, en el término municipal de Almonacid de Zorita en
la provincia de Guadalajara.
En el año 1962 se tomó la decisión de empezar la central y como las de la primera
generación, Santa María de Garoña y Vandellós I, fueron construidas bajo
la fórmula de “llave en mano”, habitual en todo proceso industrial cuando
se incorpora una nueva tecnología, siendo la participación nacional en
el proyecto del orden del 40%.
La construcción se inició en Julio de 1965
y la producción eléctrica empezó tan sólo tres años más tarde, en Julio
de 1968, siendo la primera central nuclear española conectada a la red
eléctrica.
Figura 2. Central Nuclear José Cabrera
Central
Nuclear de Santa María de Garoña.
Situada junto al río Ebro, en el Valle de Tobalina, al norte de la provincia
de Burgos.
El Valle de Tobalina forma un municipio de 33 poblaciones cuya capitalidad reside
en Quintana Martín Galíndez y la población más importante es Medina de
Pomar, donde vive una buena parte de los trabajadores de la central.
En 1957 se formó la empresa propietaria de la central, NUCLENOR, y en 1966 se
iniciaron los primeros trabajos auxiliares de excavación para lo que sería
la futura nuclear que empleó en su construcción casi 3.000 personas de
las que aproximadamente la mitad estuvieron involucradas en la obra civil.
En Febrero de 1967 se vierte el primer hormigón en los cimientos del edificio
del reactor. El transporte de los equipos pesados, como la vasija del
reactor, de más de 310 toneladas de peso, exigió mejoras y modificaciones
en las carreteras, puentes, etc. En Marzo de 1971 empezó la operación
de la central.
En el entorno comprendido en un radio de 30 km, el impacto económico de la central
puede evaluarse desde su inicio en casi 20.000 millones de pesetas, tomando
como referencia el empleo generado, la contratación de servicios y compras
y los impuestos y tasas correspondientes. En concreto, las compras realizadas
y los servicios contratados en el entorno inmediato de la central han
supuesto un total cercano a los 6.000 millones de pesetas. El ritmo de
creación de empleo ha sido creciente, con un promedio de contrataciones
temporales o a través de contratistas superior a 500 personas por año.
El Centro de Información de Santa María de Garoña tiene una superficie aproximada
de 800 m2 y una capacidad de hasta 200 visitantes diarios.
Durante 1998, 21.725 personas visitaron el Centro de Información de la
central, de los que el 50%, aproximadamente, fueron profesores y estudiantes
de enseñanzas medias y universitarios. Publica la revista INFO cada dos
meses.

Figura 3. Central Nuclear Santa María de Garoña
Central
Nuclear de Almaraz.
Situada en la provincia de Cáceres, en la comarca natural Campo Arañuelo y refrigerada
con el agua del pantano Arrocampo del río Tajo.
Los terrenos de la central ocupan una extensión de 1.683 hectáreas localizadas
en los términos municipales de Almaraz, Saucedilla, Serrejón y Romangordo,
donde las dos formas más habituales de explotación de la tierra son la
dehesa y el regadío, terrenos más propios de pastos que de cultivos y
con abundancia de encinas y alcornoques.
En 1972 se iniciaron los movimientos de tierras, siendo en Mayo de 1973 cuando
se colocó el primer hormigón de la central. Dicha Unidad empezó la operación
en 1981 y la Unidad II lo hizo en 1983. En el caso de esta central de
la llamada “segunda generación”, el 81% del total de la construcción y
montaje de equipos de la central fue llevado a cabo por empresas españolas.
La construcción de la central supuso el asentamiento de más de 10.000 personas
en la comarca y un notable aumento de las rentas familiares de la zona.
Respecto al empleo va desde un promedio de 5.000 empleos anuales durante
la etapa de construcción a unas cifras de alrededor de 3.000 durante la
actual etapa de explotación, correspondiendo la mayor parte a empresas
y personas de la zona.

Figura 4. Central Nuclear de Almaraz I y II
En 1977, antes del funcionamiento de la central, se inició la recepción de visitas
organizadas al Centro de Información, que durante 1998 tuvo 35.448 visitantes.
Central
Nuclear de Cofrentes.
Situada en el valle de Ayora, provincia de Valencia, y a 2 km del pueblo de
Cofrentes. La refrigeración proviene de la cola del embalse de Embarcaderos,
margen derecha del río Júcar, muy cerca de su confluencia con el río Cabriel.
El clima de la zona es continental y los cultivos más importantes son los cereales,
la vid, el olivo y el almendro. La densidad de población en el entorno
de la central es baja, con un valor promedio de 11 habitantes por kilómetro
cuadrado, cuando la media de la provincia de Valencia es de 200 hab./km2
y la de España de 80 hab./km2.
La superficie total del emplazamiento es de 300 Ha.
La autorización previa que da el Ministerio de Industria para la instalación
de una central nuclear fue concedida en el caso de Cofrentes en 1972,
los permisos de obra en 1975 y la central fue conectada a la red eléctrica
por primera vez en 1984.
Además de las actividades propias de su Centro de Información, Cofrentes desarrolla
las siguientes actividades en el entorno:
Concurso de redacción para escolares de 11 pueblos cercanos a la central.
Apoyo a organizaciones deportivas.
Creación de becas, para prácticas en la central, destinadas a los alumnos de
los últimos cursos de Ciencias Físicas, Químicas y de la Universidad Politécnica
de Valencia.

Figura 5. Central Nuclear de Cofrentes
Central
Nuclear de Ascó.
Situada en la población de Ascó, en la comarca Ribera d’Ebre, provincia de Tarragona.
La refrigeración para las dos unidades la proporciona el río Ebro.
La autorización de construcción para la Unidad I fue concedida por el Ministerio
de Industria y Energía (MINER) en 1974, la de la otra unidad en 1975.
La concesión de agua de refrigeración fue concedida en 1977 y tras el permiso
de explotación concedido por el MINER en 1982, la primera unidad fue conectada
a la red eléctrica en 1983 y la segunda en 1985.
La construcción de la central se alargó más de lo proyectado debido en buena
parte a la agitación social de la época y que empezó a decaer a principios
de los ochenta.
El deseo de integración de la central no sólo la ha llevado a fomentar una serie
de apoyos a entidades sociales y deportivas de la zona, también tiene
contratados trabajos con la Universidad de Tarragona e incluso los terrenos
de alrededor (y propiedad de la central) son aprovechados con los cultivos
típicos de la zona, frutales, vid, etc.
Las comunicaciones de la comarca con la
costa han mejorado considerablemente y también las prestaciones sanitarias
y de enseñanza.

Figura 6. Central Nuclear de Asco I y II
Central
Nuclear de Trillo.
Emplazada junto al río Tajo en el término municipal de Trillo en la provincia
de Guadalajara.
En esta central, el 85% de la inversión realizada es de origen español.
La autorización previa, concedida el 4 de Septiembre de 1975, confirmaba el
emplazamiento propuesto y definía las características del proyecto. En
1979 se concedió la autorización de construcción y en 1988 se conectaba
a la red eléctrica.
La central ha considerado fundamental, desde sus inicios, mantener vías de comunicación
abiertas con la sociedad en general y muy especialmente con los habitantes
de la zona, La Alcarria. Para cumplir con este objetivo, la central cuenta
con diversos canales de información, entre los que destacan la revista
“Alcarria Alta”, el boletín informativo mensual “Central de Trillo I”
y los informes de actividad, patrocinio de diversas actividades y publicaciones
culturales en la zona, así como organización de Encuentros Culturales.
El
Centro de Información inició sus actividades en 1981, desde entonces han
visitado la central más de 230.000 personas, siendo 16.025 las que lo
hicieron en 1997.
El equipo humano que trabaja en la central es de alrededor de 400 empleados
que están apoyados por la aportación de los servicios de especialidad
de las empresas contratadas.
Se han construido urbanizaciones en la zona, en las que viven la mayor parte
del personal técnico. Las paradas anuales de recarga conllevan la incorporación
de unos 1.000 trabajadores.

Figura 7. Central Nuclear de Trillo
Central
Nuclear de Vandellós II.
Situada en la costa mediterránea en la provincia de Tarragona y en el término
municipal de Vandellós.
La participación nacional en la construcción y suministro de equipos representó
más del 89% del total, lo que significa el porcentaje más alto logrado
en nuestro país para este tipo de proyectos.
En la central, durante la operación normal, trabajan alrededor de 440 personas
de la plantilla de las empresas propietarias y unas 220 de contratista,
llegando estos últimos, en las paradas anuales, hasta 800 o 1.000.
De las relaciones de la central con el entorno merecen destacarse:
Acuerdos para que 50 puestos de trabajo sean cubiertos por personal de la zona.
Creación de 25 becas para estudios universitarios.
Soporte a parque de bomberos, centro médico, instituto de enseñanza media...
Apoyo a iniciativas locales diversas.

Figura 8. Central Nuclear de Vandellos II
4.-
DESCRIPCIÓN DE UNA CENTRAL NUCLEAR
Los Reactores de Agua Ligera, en sus dos versiones de Agua a Presión (PWR - Pressurized Water Reactor)
y de Agua en Ebullición (BWR - Boiling Water Reactor), representan el
90% de los reactores de potencia que existen en el mundo, y constituyen
los dos tipos de centrales nucleares que operan actualmente en España.
Centrales de agua a presión (PWR - Pressurized Water Reactor)
La característica básica de los reactores de agua a presión es que el agua,
que actúa como refrigerante y moderador del reactor, permanece líquida
a su paso por el reactor. Como consecuencia de esta opción de diseño,
el vapor necesario para accionar la turbina se ha de generar en un componente
diferente que esté, lógicamente, a menos presión que la del circuito primario,
entendiendo por primario el conjunto de tuberías y componentes a través
de los cuales pasa el refrigerante del reactor. La presión media del refrigerante
es de 150 atm y su temperatura de 320 ºC a la potencia normal.
El conjunto de componentes que constituyen el circuito primario está distribuido
en tres o cuatro lazos, todos los cuales pasan por el corazón del circuito,
que es el propio reactor. Cada lazo tiene un generador de vapor y una
bomba de recirculación. En el generador de vapor el agua del primario
cede su energía al agua del secundario, que entra en ebullición. El agua
así enfriada en el primario del generador de vapor retorna, gracias a
la impulsión de las bombas, al reactor. Un componente adicional, que aparece
en una de los lazos tan sólo, es el presionador, elemento que actúa para
regular la presión de trabajo y controlar el nivel del circuito primario.

Fig 9. Esquema general de un Central PWR
En el circuito secundario se realiza, estrictamente hablando, el ciclo termodinámico,
pues en él se encuentra el generador de vapor o foco caliente, la turbina,
el condensador y las bombas de condensado, que vuelven a presionar el
fluido hasta las condiciones de trabajo del secundario del generador de
vapor. El generador de vapor consiste en un intercambiador de calor con
la peculiaridad de que en el secundario se produce cambio de fase. Aunque
existen varias disposiciones geométricas para realizar esta transferencia
de calor de uno a otro circuito, todas ellas adoptan el criterio de introducir
el agua caliente del primario por la parte interna de unos tubos de transmisión,
por cuyo exterior viaja el fluido secundario que se transforma en vapor,
pues éste tiene mayor volumen específico.
En cuanto al reactor, se halla inserto en una vasija de acero de aproximadamente
25 a 30 cm de espesor y unas 400 t de peso, provista de una tapa que va
embridada a la vasija en condiciones nominales de funcionamiento, y que
puede retirarse de la misma para proceder a la recarga del combustible.
El
combustible ocupa el lugar inferior del espacio hueco de la vasija, estando
en la parte superior los elementos guía de las barras de control, que
en número parcial estarán fuera del combustible durante el funcionamiento
nominal. El refrigerante entra en la vasija del reactor por las bocas
conectadas a las ramas frías del circuito primario, procediendo de las
bombas de recirculación, y tras bajar por la zona periférica del anillo
de la vasija llega a su espacio inferior, para a partir de ahí subir verticalmente
lamiendo las vainas del combustible y proceder a su refrigeración.
El refrigerante emerge por la parte superior del núcleo, y se distribuye a través
del amplio espacio superior hacia las bocas que conectan con las tuberías
conducentes a los generadores de vapor.
El reactor se controla por medio de las barras de control y por ácido bórico
disuelto en el refrigerante. Tanto las barras de control como el boro
son buenos absorbentes de neutrones y tienden a hacer menos reactivo el
núcleo, de forma que ajustando la concentración de boro y la longitud
de las barras de control que se insertan en el núcleo puede variarse el
nivel de potencia del reactor e incluso pararlo.
En una central PWR, las barras de control, así como sus mecanismos de accionamiento,
van instalados en la parte superior de la vasija, permitiendo subir o
bajar cada barra, de forma que al insertarse más o menos en el núcleo,
su superficie de absorción de neutrones aumenta o disminuye, con lo que
así se varía, como se ha dicho antes, la potencia.
Al final de cada ciclo de operación, que dura entre 12 y 24 meses, se ha de
recargar el reactor, extrayéndose los elementos combustibles más gastados
e insertando elementos nuevos (también llamados frescos).
Centrales de agua en ebullición (BWR - Boling Water Reactor)
Al contrario que en los reactores de agua a presión, los de agua en ebullición
están concebidos para que el agua que refrigera el combustible del reactor
cambie de fase, es decir, hierva, a su paso por el reactor. El agua, mantenida
a una presión de unas 70 atm, entra en ebullición y estse vapor, tras
pasar por unos sistemas de separadores de agua y de secado, va directamente
a la turbina.
Estas centrales BWR, a diferencia de las PWR, no tienen generador de vapor,
que era la interfase entre el agua del primario y el vapor del secundario.
Desde este punto de vista, el reactor de agua en ebullición está más cerca
de la concepción clásica de una central térmica, en el sentido de que
no introduce componentes adicionales en el proceso de generación de vapor
como es el caso anterior, sino que se emplea directamente el reactor como
generador de vapor, en clara similitud a una caldera de combustión.
La disposición de componentes en una central BWR es sensiblemente igual a las
centrales térmicas convencionales. Sin embargo, la vasija del reactor
está configurada de manera especial, de tal forma que se establezca una
buena refrigeración del reactor.
Fig.10. Esquema de una central BWR
En la vasija de un BWR existe una recirculación de agua líquida (no evaporada)
hacia la parte anular de la misma, alrededor del reactor, donde se mezcla
con la proveniente del condensado. Esta mezcla es succionada por una corriente
formada con el agua de la parte inferior de dicho espacio anular, entrando
todo ello en el colector inferior, desde el cual penetra ascendiendo en
el núcleo del reactor, lamiendo verticalmente las vainas de combustible
al igual que en el caso PWR, pero entrando en ebullición en este caso.
La ebullición no es total: aproximadamente el 13% se convierte en vapor,
recirculándose como agua líquida el 87% restante, hacia el espacio anular
exterior. Lógicamente, el 13% evaporado, tras su expansión en la turbina,
se condensa y se restituye de nuevo a la vasija en las condiciones antes
citadas.
El combustible de los reactores BWR es asimismo UO2 enriquecido y,
por supuesto, va envainado en tubos de aleaciones de zirconio, formando
los elementos combustibles.
Una particularidad de estas centrales es que las barras de control están situadas
y se introducen por la parte inferior de la vasija. Esto es así dado que
el acceso al núcleo del reactor es imposible desde la parte superior de
la vasija, debido a la presencia de los separadores y secadores de vapor.
El movimiento de subida (introducción) o bajada (extracción) de las barras
de control para regular el reactor se realiza mediante un sistema hidráulico,
maniobrado desde el exterior.
La potencia suministrada por un reactor BWR también se puede variar entre amplios
márgenes mediante el sistema de recirculación sin necesidad de recurrir
al movimiento de las barras de control.
Otra característica principal de estos reactores BWR, además de la ya expresada
de la ebullición directa del refrigerante, es el sistema de contención,
que consta de un edificio de hormigón que constituye el blindaje biológico
y dentro de él, la contención propiamente dicha, que es una construcción
de acero de forma cilíndrica coronada por una figura semicircular.
Dentro de este edificio metálico está albergada la vasija, las bombas de circulación,
las válvulas de seguridad, el pozo seco o recinto donde quedan encerradas
la vasija y las bombas de recirculación, la piscina de relajación, etc.,
y su función es retener a los posibles productos de fisión, en caso de
accidente.
La piscina de relajación es un gran depósito de condensación para las descargas
de vapor, que proviene de las válvulas de seguridad, durante los transitorios.
Es también un sumidero de calor y una fuente de agua para la refrigeración
del núcleo en caso de accidente de pérdida de refrigerante del reactor.
Los elementos combustibles
En los reactores nucleares de agua a presión (PWR) y de agua en ebullición (BWR)
el combustible, uranio enriquecido en torno al 3% - 5% en el isótopo U-235,
se conforma en pastillas cilíndricas de aproximadamente un centímetro
de diámetro y la misma altura. El compuesto químico elegido es el óxido
de uranio (UO2), compuesto muy estable, compatible a las temperaturas
de funcionamiento con el resto de los materiales, y de color negro.
Dichas pastillas se apilan en el interior de un tubo de zircalloy (una aleación de circonio y estaño)
de pared muy delgada, de diámetro interior ligeramente superior al de
las pastillas y de unos cuatro metros de longitud. La columna de pastillas
se mantiene en posición mediante un muelle que se encuentra en la cavidad
superior de la varilla, la cual sirve también como barrera de contención
para los fragmentos de fisión más volátiles.
A su vez, las varillas se agrupan en haces formando los elementos combustibles
y se sumergen en el agua ordinaria o ligera de este tipo de reactores,
que sirve como moderador de los neutrones y como vehículo de extracción
del calor generado en la fisión.

Figura 11. Composición de un elemento de combustible
Los tubos de zircalloy de las varillas
combustibles, al estar herméticamente cerrados, constituyen la primera
barrera física que se opone al escape o liberación de los productos radiactivos
de la fisión. Sólo en el caso de que se rompan tales varillas por accidente,
pueden entonces producirse tales liberaciones.
En los reactores de agua en ebullición, BWR, las varillas combustibles se agrupan
generalmente en conjuntos prismáticos de 8×8 varillas, enlazadas mediante
rejillas soporte y dos cabezales, uno de entrada, que se apoya sobre la
llamada rejilla inferior del núcleo, y otro de salida, en la rejilla superior.
Cada uno de los elementos combustibles se encierra en una caja prismática
de zircalloy.
Entre cada conjunto de cuatro elementos combustibles se mueve un elemento de
control, en forma de cruz, que contiene carburo de boro y que sirve para controlar la
reacción en cadena, capturando más o menos neutrones de acuerdo con su
posición en el núcleo del reactor.
En el caso de los reactores PWR, las varillas combustibles están agrupadas,
por lo general, en haces de 17×17, sujetas también por rejillas y con
un cabezal de salida y otro de entrada que se ajustan a las rejillas superior
e inferior del núcleo. En este caso, los elementos combustibles no van
encerrados en canales prismáticos.
Un cierto número de elementos combustibles contiene elementos o barras de control.
Para ello, veinte varillas combustibles son sustituidas por barras de
acero inoxidable que contienen en su interior una aleación de plata-indio-cadmio,
que capturan neutrones. Dichas veinte varillas están unidas por un cabezal
superior, en forma de araña, que a su vez está conectado con un mecanismo
de accionamiento electromagnético, capaz de mover las varillas de control
en el seno del haz combustible, de acuerdo con las necesidades del control.
Disposición general y edificios
Independientemente del tipo de reactor que emplee, una Central Nuclear se compone
de un número relativamente pequeño de edificios. En algunos casos, están
distribuidos a lo largo de un espacio grande, con lo que es posible identificar
cada uno a simple vista; en otros –la mayoría– forman un conjunto compacto
que no se distingue mucho de una central convencional o de una planta
industrial.
Recinto
de Contención. Es el edificio más característico de una central nuclear.
En su interior se albergan el reactor y, en general, todos aquellos elementos
que contengan material de alto grado de radiactividad. En algunas centrales
el edificio de contención engloba la zona de manejo de combustible. En
general, los recintos de contención acostumbran a ser estructuras de hormigón
totalmente herméticos, sin puertas ni ventanas, de forma esférica o cilíndrica
rematada en cúpula semiesférica o semielíptica.
La estructura de la obra puede ser de hormigón armado o pretensado e incluso
de acero. Las paredes interiores van recubiertas de chapas de acero soldadas
(piel de hermeticidad), que aseguran la más completa estanqueidad.
La estructura de la contención puede ser de tipo simple o doble. Este edificio
tiene que estar diseñado para cargas normales y para cargas debidas a
potenciales accidentes, tanto internos como externos, así como las cargas
de servicio (de construcción, de ensayo, terremoto básico de diseño, etc.).
Edificio
de combustible. En él se almacenan
tanto los elementos de combustible nuevo como los ya agotados. Estos últimos
se mantienen en un pozo o piscina llena de agua de donde sólo se extraerán
llegado el momento de su gestión final.
Dado que en este edificio se guardan materiales de alto grado de radiactividad,
está sujeto a una serie de precauciones y normas de seguridad similares
a la que rigen para el recinto de contención. De hecho, ambos recintos
suelen estar comunicados directamente para permitir el paso de materiales
radiactivos de uno a otro sin abandonar la zona controlada.
Edificio
de turbinas. Contiene el grupo o grupos de turbina-alternador y la
mayoría de sistemas auxiliares de éste. En las centrales de gran potencia,
equipados con varios grupos generadores, éstos se pueden agrupar en un
mismo edificio.
En el caso de que los condensadores de vapor se alimenten a partir de un río
próximo, la toma de agua de refrigeración se hace aguas arriba de la central
y el vertido algunos metros más abajo. Si no existe disponible cerca de
la central ningún curso de agua abundante se pueden utilizar torres de
refrigeración, de aspecto muy característico. En dichas torres se pulveriza
parte del caudal de agua de refrigeración del condensador, que se enfría,
formándose un penacho blanco de vapor de agua en lo alto de la torre.
Edificio
de salvaguardias y equipos auxiliares. Estos
edificios (uno o varios, según el tipo de central) contienen la mayoría
de los sistemas de emergencia y seguridad para caso de avería en el reactor,
así como los sistemas meramente auxiliares para las operaciones de recarga,
puesta en marcha, etc.
Sala
de Control. Es el cerebro de la central. Desde ahí se controlan todos
los sistemas de la central. Las salas de control presentan a los operadores,
a través de sus pantallas, computadoras, paneles y diales, la situación
de la central en cada momento.
Otros
Edificios. Además de las mencionadas, en la central existen otras
dependencias para tratamiento de agua, almacenamiento de desechos, oficinas,
talleres y laboratorios, así como una zona destinada a parque eléctrico
convencional, transformadores, interruptores, etc.
Especial atención merecen los sistemas auxiliares de alimentación eléctrica.
Durante la fase de funcionamiento normal, la corriente que consumen los
equipos de la central se toma de la que generan sus propios alternadores.
Pero para las operaciones de arranque, parada y emergencias es necesario
disponer de fuentes de alimentación exteriores suficientemente fiables
y que son redundantes. Normalmente, la central recibe energía eléctrica
procedente de la red a través de líneas de transmisión independiente.
Para casos de emergencia, dispone además de su propia planta de generadores
accionados por motores Diesel.

Figura 12. Disposición general tipo de
una central nuclear
5.-
TIPOS DE REACTORES
Hay varios tipos de centrales nucleares en operación comercial. Sus diferencias
estriban en los distintos tipos de reactores que utilizan para producir
energía calorífica, ya que una vez producido el vapor, todas las centrales
emplean prácticamente los mismos sistemas convencionales para transformar
su energía en energía eléctrica.
Los distintos tipos de centrales o de reactores en el mundo (además de PWR y
BWR explicados detalladamente en el apartado anterior) son los siguientes:
Reactor de grafito-gas (GCR - Gas Cooled Reactor).
Estos reactores, cuyo combustible es uranio natural en forma de metal, introducido
en tubos de una aleación de magnesio, emplean grafito como moderador y
se refrigeran por anhídrido carbónico.
Este tipo de reactores, desarrollado principalmente en Francia y Reino Unido,
genera el vapor mediante un circuito cambiador de calor, exterior o interior
a la vasija que contiene el núcleo.
A este tipo pertenecía la central española de Vandellós I, actualmente en fase
de desmantelamiento.
Reactor avanzado de gas (AGR - Advanced Gas
Reactor).
Ha sido desarrollado en el Reino Unido como sucesor del de grafito-gas. Las
principales diferencias introducidas son que el combustible, en forma
de óxido de uranio enriquecido, está introducido en tubos de acero inoxidable
y que la vasija, de hormigón pretensado, contiene en su interior los cambiadores
de calor.
Reactor refrigerado por gas a alta temperatura (HTGR - High Temperature Gas Reactor).
Este
reactor representa una siguiente etapa en la serie de reactores refrigerados
por gas. Existen prototipos y desarrollos en Alemania, Reino Unido y
Estados Unidos, no existiendo centrales nucleares que los utilicen.
Difiere del anterior en tres aspectos principales: utilización del helio como
refrigerante, en lugar del anhídrido carbónico, combustible cerámico,
en vez de metálico, y temperaturas del gas mucho más elevadas.
Reactor de grafito y agua ligera (LWGR - Light
Water Graphite Reactor).
Estos reactores utilizan uranio ligeramente enriquecido (2%) como combustible,
grafito como moderador y agua ligera como refrigerante, que se transforma
en vapor en el propio reactor. Este tipo de reactor también se conoce
por las siglas RBMK, y pertenece a la serie de las centrales tipo Chernobil,
tristemente conocida. Es un diseño único de origen soviético, de gran
tamaño y con características esencialmente distintas a las de los reactores
occidentales.
Reactor de agua pesada (HWR - Heavy Water Reactor).
Este tipo de reactor ha sido desarrollado principalmente en Canadá (reactores
CANDU) y la India. Emplea como combustible uranio natural o enriquecido,
en forma de óxido, introducido en tubos de circonio aleado. Su principal
característica es el uso de agua pesada como moderador y refrigerante.
En su diseño más común, los tubos de combustible están introducidos en una vasija
(calandria) que contiene el moderador, agua pesada. El refrigerante, también
agua pesada, se mantiene a presión para que no entre en ebullición, produciéndose
el vapor en unos cambiadores de calor por los que circula el agua ligera.
Reactor reproductor rápido (FBR - Fast Breeder
Reactor).
La
principal característica de los reactores rápidos es que no utilizan moderador
y que, por tanto, la mayoría de las fisiones se producen por neutrones
rápidos. El núcleo del reactor consta de una zona fisionable, rodeada
de una zona fértil en la que el U-238 o uranio natural se transforma
en plutonio. El refrigerante suele ser sodio líquido y el vapor se produce
en intercambiadores de calor. Su nombre de «reproductor» alude a que en
la zona fértil se produce mayor cantidad de material fisionable que la
que consume el reactor en su funcionamiento.
Existen centrales con este tipo de reactor en Francia (Phenix y Superphenix),
Japón (Monju) y Rusia, entre otros países.
6.-
OPERACIÓN Y MANTENIMIENTO. MEJORAS DE DISEÑO
Las
centrales nucleares son instalaciones industriales con un aspecto fundamental
que las hace diferentes: el fenómeno de la radiactividad. En ellas es
preciso mantener por debajo de los límites establecidos las dosis que
puede recibir la población, de manera directa o indirecta, y el propio
personal de la planta. Este hecho condiciona fuertemente los criterios
de seguridad y los niveles de calidad bajo los que se debe diseñar, construir,
operar y mantener la planta. Además, es preciso controlar los residuos
radiactivos producidos durante su operación, incluyendo los derivados
del desmantelamiento de la central una vez agotada su vida útil.
Para asegurar el cumplimiento de los condicionantes anteriores, en la mayor
parte de los países, se han creado organismos reguladores que, con carácter
independiente, tienen como misión establecer los criterios que deben cumplir
las instalaciones nucleares, asesorar de manera vinculante en las autorizaciones
preceptivas para construir y operar la planta, y vigilar el cumplimiento
permanente de las condiciones impuestas. En España, este organismo regulador
es el Consejo de Seguridad Nuclear.
El permiso de explotación de las centrales nucleares requiere que, a lo largo
de su vida útil, se analicen continuamente sus condiciones de seguridad.
El análisis debe contemplar la experiencia operativa propia, la de otras
centrales del mismo tipo y el estado de la tecnología. Estos estudios
obligan a tener grupos importantes de ingeniería de apoyo que, tras los
análisis realizados, definen las mejoras y las correspondientes modificaciones
de diseño específicas que en cada caso deben ser introducidas. Estas actividades
se hacen con procedimientos de trabajo homologados para garantizar que
la central mantiene sus bases de diseño y licencia con las variaciones
introducidas. Si alguna modificación afectase a estas bases, la autoridad
reguladora debe pronunciarse al respecto.
En algunos casos, normalmente como consecuencia de desarrollos tecnológicos,
las mejoras del parque nuclear exceden el ámbito específico de una central
nuclear, para convertirse en objetivo general del sector, requiriendo
en su implantación desarrollos previos, a veces de ámbito internacional,
e inversiones significativas.
Dos temas prioritarios, como ejemplo del valor tecnológico y estratégico de
las mejoras del parque nuclear, son la Extensión de vida y el Incremento
de potencia.
7.-
EXTENSIÓN DE VIDA ÚTIL
En la fase de diseño de la central se establecen requisitos aplicables a los
distintos sistemas y estructuras, para mantener su capacidad funcional
durante 40 años bajo determinadas hipótesis de funcionamiento, incluidos
transitorios por operaciones anómalas.
La constatación de que los criterios de diseño son muy conservadores, tanto
por los transitorios postulados como por los métodos de cálculo; y de
que, en consecuencia, al final de la vida de diseño pueden existir amplios
márgenes en la capacidad funcional de una gran parte de los equipos y
sistemas de la planta, ha llevado a establecer los denominados programas
de extensión de vida. Estos programas tienen como objetivo prolongar la
operación de la central al período permitido por su vida remanente, si
es posible hasta 60 años.
Para ello se están efectuando en todo el mundo importantes desarrollos tecnológicos
de monitorización y evaluación del comportamiento de los materiales. Dichos
trabajos se llevan a cabo en colaboración con organismos reguladores,
compañías eléctricas propietarias, suministradores, e ingenierías. Parte
de estos desarrollos están siendo financiados con fondos de I+D de los
diferentes países.
Además de por el beneficio económico directo que pueden aportar estos programas,
han despertado gran interés por tres aspectos: el primero, por las ventajas
sobre la seguridad que se derivan de la monitorización, a través de la
análisis de componentes de seguridad; el segundo, por la posibilidad de
retrasar la instalación de nuevas centrales; y el tercero, porque ello
permite escalonar los procesos de desmantelamiento. Un número importante
de centrales en todo el mundo cumplirán su vida útil a partir del año
2000.
Estas ventajas adicionales tienen en sí mismas tanta relevancia para la seguridad
y para la política energética de los países que, aún sin estar consolidada
su viabilidad real, la mayoría de los países han iniciado programas para
adquirir la tecnología asociada a la extensión de vida útil. En consecuencia,
los programas de gestión de vida remanente se están implantando a nivel
internacional.
En España, desde el comienzo de los 80, las compañías propietarias vienen expresando
un creciente interés en mejorar la gestión de vida de las instalaciones,
para asegurar una operación segura y rentable de las mismas, más allá
de su plazo de amortización económica (25 años), hasta alcanzar la vida
de diseño (40 años), y mantener abierta la opción de extensión de vida
por encima de los 40 años de conformidad con las experiencias internacionales.
Los grupos de propietarios de centrales BWR y PWR, a través de un Comité de
Gestión de Vida, desde 1988, pusieron en marcha una serie de iniciativas
orientadas a un mejor conocimiento de esta problemática y al desarrollo
compartido de metodologías aplicables en las centrales españolas, todo
ello de manera independiente pero con un seguimiento profundo de los trabajos
realizados en otros países, como los EE.UU.
Posteriormente, en 1992, también a través de éste Comité, se puso en marcha
un proyecto de desarrollo de un sistema de gestión de vida de centrales
nucleares, que concluyó en 1994 con la definición de las metodologías
aplicables a los planes de gestión de vida y con la especificación funcional
de la herramienta informática para dar soporte a dichos planes.
Las centrales de Santa María de Garoña y Vandellós II fueron las primeras en
aplicar dichas metodologías, como plantas piloto de dicho Proyecto. Así
mismo, otras centrales como, Cofrentes, José Cabrera y Almaraz, pusieron
en marcha planes de gestión de vida.
Todos estos planes concluirán con la determinación del estado de los sistemas,
estructuras y componentes de mayor relevancia y la evaluación y perfeccionamiento
de las prácticas de mantenimiento para controlar los envejecimientos.
Ya se ha iniciado la fase II del proyecto, que desarrollará sistemas de vigilancia
del estado de los elementos a través de diversos parámetros. La siguiente
fase III, de análisis de datos y evaluación de la vida remanente, establecerá
el programa de sustitución de equipos y definición de la vida de diseño.
8.-
AUMENTO DE POTENCIA
El incremento de potencia constituye uno de los medios más efectivos, en cuanto
a costes y tiempo de ejecución, de aumentar la producción de energía y
mejorar la eficiencia operativa de las centrales existentes.
Desde finales de los 80 se han realizado, a nivel mundial, trabajos de ingeniería
y solicitudes de licenciamiento para aumento de potencia en todos los
tipos de reactor en operación.
Un aumento de potencia implica actuaciones en tres posibles áreas: la primera
optimizando el ciclo termodinámico del circuito secundario, la segunda
mejorando el rendimiento térmico de los equipos más significativos, y
la tercera aumentando la potencia térmica generada en el combustible (potencia
nominal).
La primera de las áreas consiste en modelar el ciclo, con los sistemas informáticos
avanzados hoy disponibles, para analizar cómo pueden afectar al balance
térmico pequeñas modificaciones en los posicionamientos de válvulas de
control, pérdidas en tuberías y equipos, variaciones de caudal, etc. Estos
resultados permiten identificar los parámetros y componentes susceptibles
de ser modificados para que el ciclo opere en condiciones óptimas, mejorando
algo el rendimiento termodinámico y con ello la potencia disponible.
La segunda de las actuaciones es la mejora del rendimiento térmico de grandes
componentes, como generadores de vapor, turbina y condensador. Para ello
se introducen modificaciones de diseño tales como, cambio de materiales,
modificaciones de toberas y álabes en las turbinas, incremento de superficie
de intercambio, incremento de presión de operación, etc, aumentando así
la eficiencia en la capacidad de transferencia de calor o directamente
en la generación de potencia.
El tercer área de actuación es el incremento de la potencia nominal del reactor
y por tanto la transferencia al secundario de la mayor potencia térmica
generada en el núcleo. Esta solución es viable tanto en los Reactores
de Agua a Presión como en los Reactores de Agua en Ebullición. En ambos
casos es preciso cambiar parámetros importantes del “diseño del núcleo”,
lo que debe ser sometido a licencia, previa justificación de que se mantienen
los márgenes de seguridad requeridos bajo todas las hipótesis de accidente
postuladas.
Existen
numerosas centrales nucleares que han obtenido la correspondiente licencia
para el aumento de potencia nominal y otras muchas están en el proceso
de conseguirlo. En España ya han obtenido la licencia para el aumento
de potencia, respecto a la inicial, en los siguientes porcentajes: Santa
María de Garoña: 1,3%; Cofrentes 4,5%; Almaraz I y II 5,7% respectivamente;
Ascó I 4,1%; Ascó II 9%; Trillo 2,4% y Vandellós II con 6,7%.
9.-
ESTANDARIZACIÓN
Tan evidente como la conveniencia de preservar la opción nuclear en el mundo,
es que las centrales se deberán construir y explotar en condiciones muy
diferentes a las actuales, en el contexto de un mercado liberalizado donde
su competitividad será imprescindible.
En base a la experiencia acumulada por la industria nuclear y también al desarrollo
tecnológico en diversos casos, se puede afirmar que es posible diseñar
y construir centrales progresivamente más seguras, más fiables y sobre
todo más económicas. Sería deseable que las nuevas centrales nucleares
estuvieran en disposición de ir tomando el relevo del gas natural en Occidente,
de una forma gradual no traumática, en el plazo de unos 15 a 20 años.
La experiencia acumulada por la industria muestra que la única vía para conseguir
centrales nucleares cada vez más seguras, más fiables y más económicas
es la estandarización. No se trata de un objetivo sencillo, y desde luego
requiere un gran esfuerzo en ingeniería y gestión, y una abierta colaboración
en el plano internacional, empezando por la aceptación de criterios de
seguridad homogéneos.
El objetivo de la estandarización es la construcción de una amplia serie de
centrales nucleares con idéntica ingeniería básica y de detalle, procedimientos
constructivos, equipos y componentes. El proceso de estandarización ideal
se extendería también a los procedimientos y sistemas de operación y mantenimiento
de la planta. Cada planta de la serie estándar se beneficiaría de la experiencia
de la construcción de las anteriores y de la operación y mantenimiento
del conjunto.
Cada serie estándar daría origen a series sucesivas que pudieran incorporar
las mejores tecnologías disponibles y las enseñanzas obtenidas en la construcción
y explotación, permitiendo con ello la actualización periódica del diseño
estándar y evitando la obsolescencia tecnológica. Una parte de las mejoras
de los nuevos diseños estándar serían también incorporadas a las plantas
ya en operación.
La implantación de este concepto de planta estándar requerirá, sin duda, una
reestructuración de la industria nuclear. La experiencia acumulada en
la construcción de las centrales nucleares actuales y la que se deriva
del apoyo continuo que es preciso aportar para su mantenimiento, operación
y mejora permanente, es la mejor base posible para abordar la tarea de
diseñar la nueva generación de centrales nucleares, ahora sobre criterios
de estandarización. Las empresas eléctricas y la industria nuclear españolas
poseen, pues, una buena base para participar activamente en el proceso,
en colaboración con las de otros países.
10.-
PROGRAMA DE CENTRALES AVANZADAS
El interés inmediato en la energía nuclear o el deseo de prepararse para un
relanzamiento futuro, en otros casos, ha determinado la decisión de promover
en distintos países el desarrollo de la nueva generación de centrales
nucleares. Se trata de conseguir centrales avanzadas, más seguras, para
dar respuesta a la inquietud social, y más fiables y económicas para poder
competir con otras alternativas energéticas.
Los conceptos de simplificación y estandarización de los diseños son determinantes,
en estos desarrollos, tanto para conseguir un precio ajustado de la planta
estándar, como para facilitar un nuevo sistema de licenciamiento por parte
de las autoridades reguladoras. Otra característica de estos desarrollos
es que, debido a su elevado costo, han adquirido una dimensión internacional,
participando en ellos suministradores principales, compañías eléctricas,
ingenierías, y grandes fabricantes de equipo. La financiación se realiza
a partir de fondos de I+D de los gobiernos y fondos propios de las compañías
participantes, habiéndose establecido, en algunos casos, un sistema de
retorno industrial, en función de las aportaciones, que se hará efectivo
en el momento de la venta de las nuevas centrales.
De este programa de centrales avanzadas se derivan ya importantes ventajas para
la industria nuclear de hoy en día. En primer lugar, muchos de los desarrollos
técnicos del programa son aplicables como mejoras a las centrales que
funcionan en la actualidad, pero además, estos trabajos permiten mantener
activas las capacidades de una industria nuclear que, de no contar con
ellos, iría desapareciendo paulatinamente con la consiguiente pérdida
de la tecnología adquirida.
En España, tomando como referencia las iniciativas desarrolladas en EE.UU, el
sector eléctrico preparó, en diciembre de 1988, su “Proyecto de investigación
sobre reactores avanzados” con los objetivos de mantener la tecnología
y preparar el sector español para el futuro.
La Administración española manifestó en el Plan Energético Nacional (PEN) 1991-2000
un claro interés por el mantenimiento de la capacidad tecnológica en el
área nuclear. Concretamente, en el capítulo dedicado a “I+D en el sector
energético”, estableció como prioridades de la investigación en centrales
avanzadas la participación en proyectos internacionales, el fomento de
la participación española en desarrollos pasivos y evolutivos, el mantenimiento
de la tecnología y la obtención de diseños avanzados.
Esta posición de la Administración española permitió consolidar el proyecto
de reactores avanzados español estableciéndose las siguientes áreas de actuación:
Ø
Programa de centrales avanzadas europeas, que comprende dos
acciones específicas: la participación en la elaboración del documento
EUR (European Utility Requirements) de requisitos de diseño y la participación
en el programa francés REP 2000, que se integró posteriormente en el proyecto
del EPR (European Pressurized Reactor).
Ø
Programa de centrales nucleares pasivas, en donde se ha participado
en tres acciones: el proyecto de certificación de los reactores pasivos
ante la NRC (Nuclear Regulatory Comission), el proyecto de diseño de detalle
del reactor pasivo SBWR de General Electric y el proyecto de diseño de
detalle del reactor pasivo AP-600 de Westinghouse.
Ø
Programa de centrales nucleares evolutivas. Aunque no estaba
inicialmente previsto, al decidir las empresas eléctricas americanas apoyar
financieramente el diseño del ABWR, en lugar del SBWR, la participación
española se recondujo también en esa dirección, entrando a colaborar en
aquel proyecto.
Junto a la participación en estos tres programas, el Grupo Nuclear de SEPI (Sociedad
Española de Participaciones Industriales) formado por la empresas españolas
Initec, Equipos Nucleares y Babcock Wilcox Española, ha firmado un acuerdo
con las empresas Westinghouse y Mitsubishi, para el desarrollo y construcción
de centrales nucleares del tipo Avanzadas de Agua a Presión, en la República
Popular China.
En definitiva, el programa de centrales avanzadas español ha permitido al sector
nuclear de nuestro país, encabezado por las compañías eléctricas, participar
en programas internacionales de gran interés, no sólo en lo que se refiere
al futuro sino también por su aplicación a las centrales actualmente en
operación.
11.-
REACTORES RÁPIDOS
La característica principal de los reactores rápidos es que no utilizan moderador
y que, por tanto, la mayoría de las fisiones se producen por neutrones
rápidos.
El núcleo de un reactor rápido reproductor consta de una zona fisionable (uranio-235
o plutonio-239) rodeada de una zona fértil donde el uranio-238 se transforma
en plutonio-239. El refrigerante no debe producir moderación de neutrones,
por lo que normalmente se emplea sodio líquido.
En los reactores rápidos se da una aparente paradoja, ya que se produce más
combustible del que se consume, pues el material fértil, uranio-238, puede
absorber los neutrones rápidos y transformarse en plutonio-239 que a su
vez es fisionable. En la práctica, este hecho permite multiplicar por
un factor del orden de 50 la cantidad de energía que se puede obtener
del uranio en comparación con lo producido en las centrales actuales con
reactores térmicos. De este modo las reservas de uranio, que utilizadas
en reactores térmicos representan en energía equivalente del orden del
60% de las actuales de petróleo, pasarían a significar varias veces los
totales de combustibles fósiles.
El interés de los reactores rápidos se justifica en el contexto de un programa
nuclear amplio y sostenido. Se trata de poder aprovechar mucho más ampliamente
las reservas limitadas de uranio y también de complementar el aprovechamiento
del plutonio que se produce en la operación de los reactores térmicos.
La ralentización producida en los programas nucleares ha hecho que el
desarrollo de los reactores rápidos pierda prioridad y urgencia en todo
el mundo.
12.-
FUSIÓN NUCLEAR
La utilización de la energía generada en la fusión nuclear de átomos ligeros
en otros más pesados viene siendo objeto desde los años 50, de un importante
esfuerzo de investigación y desarrollo, debido a la ventaja que presenta
la gran cantidad de energía liberada en dicho proceso y la abundancia
de deuterio, un isótopo del hidrógeno apto para la fusión.
Hasta la fecha se han producido hasta 12 MW de potencia en reacciones de fusión
controladas durante más de un segundo (Proyecto JET, UE, Septiembre 1997)
y existe la confianza de que con los conocimientos tecnológicos actuales
sea posible mantenerlas de forma estacionaria con producción de potencia
en el rango comercial de cientos de MW.
El aprovechamiento de la energía de fusión pasa por el desarrollo de sistemas
tecnológicos que cumplan dos requisitos fundamentales:
Ø
Calentar hasta temperaturas de millones de grados
Kelvin, para conseguir un gas sobrecalentado - plasma - en el que los
electrones salgan de sus órbitas y donde los núcleos puedan ser controlados
para su fusión en otros más pesados.
Confinar para mantener la materia, en estado de plasma o gas
ionizado, encerrada en la cavidad del reactor el tiempo suficiente para
que pueda reaccionar.
La tecnología de fusión se está desarrollando en dos líneas principales:
Ø
Fusión por confinamiento magnético. Las partículas
eléctricamente cargadas del plasma son atrapadas en un espacio limitado
por un campo magnético al describir trayectorias helicoidales determinadas
por las líneas de fuerza de dicho campo. El dispositivo más desarrollado
tiene forma toroidal y se denomina Tokamak.
Ø
Fusión por confinamiento inercial. Consiste en
crear un medio tan denso que las partículas no tengan prácticamente ninguna
posibilidad de escapar sin chocar entre sí. Súbitamente impactada por
poderosos haces luminosos creados por láser, una pequeña esfera de un
compuesto sólido de deuterio y tritio implosiona bajo los efectos de la
onda de choque. De esta forma, se hace cientos de veces más densa que
en su estado sólido normal y explosiona bajo los efectos de la reacción
de fusión.
Dentro de los programas internacionales mediante el sistema por confinamiento
magnético, la construcción por parte de la Unión Europea del “Joint European
Torus” (JET) en el Reino Unido y los experimentos que en él se llevaron
a cabo desde 1983 a 1991 permitieron demostrar la posibilidad de mantener
el proceso de fusión en el plasma.
Dados los buenos resultados del JET, en 1990 se decidió continuar el programa
de fusión con una instalación mayor en la que, además del reactor, se
probasen sus sistemas auxiliares sin generar aún electricidad. A este
fin, se creó el proyecto (ITER) “International Thermonuclear Experimental
Reactor”, en el que participan la UE, Japón, Rusia y EE.UU. El objetivo
es determinar la viabilidad técnica y económica de la fusión nuclear por
confinamiento magnético para la generación eléctrica, como fase previa
a la construcción de una instalación de demostración comercial. En España,
colaboran en este proyecto ITER el CIEMAT y otras industrias nacionales
tanto del área de ingeniería como en el de suministros.
En cuanto al confinamiento inercial, no existen ahora proyectos de carácter
internacional comparables al ITER, probablemente por razón de las aplicaciones
militares asociadas al desarrollo de la tecnología del láser. Esto hace
que los programas más importantes -EE.UU, Rusia y Francia- se encuentren
clasificados. No obstante, en España conviene señalar la existencia de
un grupo de investigadores constituido alrededor del Instituto de Fusión
Nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid, que viene desarrollando
una actividad meritoria a pesar de los recursos financieros limitados
de que dispone.
No existen serias dudas en cuanto a la viabilidad técnica de las futuras centrales
nucleares de fusión, pero algunos las tienen, con cierto fundamento, en
lo relativo a su viabilidad económica. En cualquier caso, existe un largo
camino por recorrer y la necesidad de ir resolviendo un cúmulo de problemas
básicos y de detalle. No es previsible que este proceso pueda ser recorrido
con éxito en menos de unos 50 años, y eso contando con que se dediquen
a este empeño las enormes inversiones que se precisan.
13.-
PERSPECTIVAS DE FUTURO
La consideración de los tres objetivos fundamentales que se presentan a la hora
de definir toda política energética: la competitividad económica global,
la seguridad en el aprovisionamiento de las fuentes primarias de energía,
y la protección del medio ambiente, ha llevado a los países más desarrollados
a la conclusión de que la energía nuclear de fisión debe seguir considerándose
como una alternativa determinante para el futuro, así como un escalón
a recorrer en el proceso tecnológico que conduzca a nuevas fuentes de
energía escasamente contaminantes y, de manera específica, a la fusión
nuclear.
Es un hecho que la energía nuclear de fisión ha de mejorar su competitividad,
como consecuencia de los procesos de “licencia” permanentemente abiertos,
de los diseños “a la carta” de las centrales, y de la gestión de los proyectos
dentro de un sistema eléctrico liberalizado. No obstante, existe en la
industria el convencimiento firme de que ese objetivo puede ser alcanzado.
La respuesta al problema consiste: en reformar el sistema de licencia;
estandarizar el diseño, la construcción y la operación de las futuras
centrales; e involucrar a suministradores “llave en mano” altamente especializados
en los resultados técnicos y económicos del proyecto. El proceso para
el cambio, en esas líneas, está ya iniciado, generalmente en esquemas
de colaboración internacional, y su resultado final debería ser la vuelta
a la competitividad.
En cuanto a la seguridad en el aprovisionamiento,
conviene recordar que una de las circunstancias que hizo posible la crisis
del petróleo en el año 1973, fue precisamente el relajamiento en la política
de autoabastecimiento de petróleo por parte de los EE.UU. en los años
inmediatamente anteriores, con la escalada de las importaciones y la consiguiente
tirantez oferta-demanda. Hoy existe una mayor diversificación de fuentes
de suministro y existen grandes reservas de gas natural bastante distribuido;
pero también hay una fuerte tendencia al crecimiento de la dependencia
de las importaciones por parte de los grandes mercados consumidores, sobre
todo de Europa, que se agudizaría si se fuera abandonando la opción nuclear.
Es evidente que Europa no va a estar a resguardo de posibles crisis, de carácter
político o económico, en determinadas zonas, de las que proceden porcentajes
significativos y crecientes del suministro energético. Y es más, países
como España, con un nivel de autoabastecimiento decreciente - el 30% hoy,
pero sólo el 15% si se descontase la energía nuclear - lo va a estar mucho
menos. Es un hecho que Europa está poco preparada para dar respuesta solidaria
a una situación de crisis y no lo estará en mucho tiempo con garantías
para los países más dependientes, sobre todo si la crisis es severa.
Por lo que se refiere a los aspectos medioambientales, el gas natural es mejor
solución que otros combustibles, pero sigue produciendo CO2
y los recursos son limitados. No parece razonable confiarle a largo plazo
una parte importante del crecimiento global de la energía primaria en
el mundo, que se estima en el 2% al año, teniendo en cuenta, además, que
las mayores reservas de gas natural están en países con regímenes económicos
y políticos inestables. Son precisamente las consideraciones medioambientales
y su posible evolución, una de las razones más importantes invocadas para
promover la energía nuclear en China y Japón, en un área en que otros
países también mantienen programas nucleares activos.
En España, lógicamente, no podemos salirnos del contexto del entorno geopolítico
en que nos encontramos. No sería razonable, siguiendo el ejemplo de Japón
o de Corea, embarcarnos en un nuevo programa de construcción de centrales
nucleares. Pero no deberíamos quedar al margen de las iniciativas de carácter
internacional de nuestro entorno. Por el contrario, deberíamos ser uno
de los miembros más entusiastas, si realmente queremos no quedar descolgados
técnica e industrialmente de un mercado futuro en el que los recursos
energéticos van a ser la tecnología y la capacidad de su gestión. Los
conocimientos adquiridos nos permiten aspirar a representar algún papel
en el mercado que se avecina, si sabemos situarnos y apostar por él.
En el contexto descrito, conviene señalar que en los EE.UU la industria mantiene
un plan estratégico para la construcción de nuevas centrales que se revisa
anualmente y que contempla todas las actividades a llevar a cabo para
preservar la opción nuclear como alternativa viable. Existe un comité,
compuesto por representantes de las empresas eléctricas y de la industria,
que ha supervisado la elaboración y mantenimiento de dicho plan estratégico.
En Europa se viene publicando el PINC (Programa Indicativo Nuclear para la Comunidad),
que recomienda el mantenimiento de la opción nuclear entre las diversas
alternativas energéticas de los países de la Unión. Esta recomendación
se fundamenta en el efecto favorable de la energía nuclear en lo que se
refiere a la seguridad en el aprovisionamiento, importación de combustibles,
mantenimiento del “know-how” en materias de alta tecnología, la salvaguarda
de puestos de trabajo cualificados, y la reducción de las emisiones de
CO2.
14.-
OTRAS APLICACIONES DE LA ENERGIA NUCLEAR
En este apartado se pretende ofrecer una visión panorámica del gran número y
variedad de los diferentes tipos de aplicaciones cotidianas del uso de
la energía nuclear. Los isótopos constituyen un instrumento que puede
cumplir algunas tareas mejor, más fácilmente, con más rapidez, en forma
más simple y a menor coste que otros métodos. Algunas mediciones no podrían
efectuarse sin el empleo de isótopos, ya que no se dispone de métodos
alternativos
Las fuentes isotópicas resultan relativamente baratas y los instrumentos son
fáciles de conseguir y su utilización es simple. Por ello, estas fuentes
tiene gran aplicación en todos los campos de la ciencia e industria.
Investigación
Los trazadores han sido los instrumentos
fundamentales para el esclarecimiento de los procesos biológicos; la información
proporcionada por las moléculas marcadas en las distintas etapas del
ciclo celular y el auxilio prestado por las técnicas de separación analítica,
cada vez más refinadas, han hecho posible el conocimiento de los mecanismos
básicos de los fenómenos biológicos.
El número de ejemplos que se podrían poner de empleo de trazadores en investigación
es prácticamente ilimitado; y, a título de ilustración, se puede citar
el caso de la fotosíntesis, por
la importancia que tuvo como investigación pionera en la década de los
años 40, antes de consolidarse la moderna Biología Molecular (Watson y
Cricks, 1953), donde no se acomete ningún estudio sin hacer uso de los
trazadores . Otro ejemplo es la |