Jun 24, 2018

Nuevas directrices sobre la radiactividad natural de los alimentos

Los alimentos que consumimos y el agua que bebemos poseen algunos índices de radiactividad natural que, por lo general, no son peligrosos para la salud. Los radionucleidos naturales se transfieren de la tierra a los cultivos y de estos a los alimentos. Igualmente, se transfieren del agua de los ríos, lagos y mares a los peces.

Por lo general, los niveles de radionucleidos naturales en los alimentos y en el agua potable son muy bajos y resultan seguros para el consumo humano. No obstante, pueden variar considerablemente dependiendo de la geología local, el clima y las prácticas agrícolas.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) está desarrollando una serie de directrices para medir y determinar los niveles aceptables de radiactividad natural en los alimentos, con el objetivo de mejorar la seguridad de los mismos. Hasta ahora, las normas y directrices se centraban principalmente en los niveles de radiación de fuentes artificiales (radiografías, medios de transporte, generación nuclear, etcétera) y prestaban menos atención a los radionucleidos naturales del entorno. Esto último es importante para la cadena alimentaria, ya que la mayor parte de la dosis que reciben la mayoría de las personas proviene de fuentes naturales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desarrollado un marco normativo con niveles indicativos para la gestión de los radionucleidos, tanto los naturales como los generados por el hombre. La comisión conjunta formada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés) y el Codex Alimentarius también ha publicado directrices para los radionucleidos de alimentos contaminados tras un incidente nuclear o radiológico.

El OIEA tiene previsto establecer los principios de una serie de directrices armonizadas sobre la radiactividad natural en los alimentos en situaciones de no emergencia, integrándolas con las que ya existen para los radionucleidos de fuentes artificiales.

Más información sobre la radiactividad natural en la comida disponible aquí.

 

 

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