Apr 27, 2018

"Las personas son siempre la prioridad en seguridad nuclear y radiológica"

Juan Carlos Lentijo fue nombrado en 2015 Director general adjunto y Director del Departamento de Seguridad Nuclear del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de Naciones Unidas, ocupando el puesto de más alta responsabilidad que ha tenido un ciudadano español en el OIEA. Anteriormente había dirigido la División del Ciclo de Combustible Nuclear y de Tecnología de Residuos en este mismo Organismo.

Ingeniero industrial vallisoletano, ingresó en el Consejo de Seguridad Nuclear en 1984. Ocupó los puestos de jefe de proyecto de Centrales Nucleares, inspector residente en la central de Cofrentes, subdirector general de Emergencias, subdirector general de Protección Radiológica Ambiental y director técnico de Protección Radiológica.

Se siente privilegiado y afortunado por la labor que desempeña y valora especialmente el trabajo en equipo, asegura, porque "los proyectos de seguridad nuclear y radiológica suelen ser complejos y multidisciplinares, por lo que requieren la concurrencia de expertos de diversas áreas". Ante la pregunta del futuro nuclear, Lentijo se remite a un informe del OIEA de 2017 que concluye que la energía nuclear va a seguir jugando un papel importante en la producción de electricidad en el mundo a medio plazo. A lo largo de la entrevista insiste en que la seguridad nuclear es un proceso continuo y va siempre primero porque es una prioridad. Y añade: "Las personas son siempre la prioridad en seguridad nuclear y radiológica".

¿Qué misión y objetivos tiene el Organismo Internacional de Energía Atómica?

El OIEA se creó con el objetivo de acelerar y aumentar la contribución de la energía atómica a la paz, la salud y la prosperidad en el mundo. Cuando se creó el OIEA en 1956, la energía nuclear era comúnmente conocida como energía atómica. El objetivo quedó además bien reflejado en el lema "átomos para la paz", al que se asoció la actividad del OIEA.

El OIEA tiene funciones de promoción de las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear y de las radiaciones ionizantes en general, incluida la promoción de la seguridad nuclear, y una función esencial para prevenir que los materiales nucleares utilizados en las aplicaciones pacíficas se deriven a usos militares. A esto se conoce como "sistema de salvaguardias nucleares". Estas funciones se traducen, entre otras, en el fomento de la cooperación internacional en lo referente a las aplicaciones pacíficas de las ciencias nucleares, incluyendo la transferencia de conocimiento y de tecnología; el desarrollo de infraestructuras legales, científicas y tecnológicas; o la capacitación de expertos. Desde su creación, el Organismo ha jugado un papel determinante en la cooperación internacional sobre los usos pacíficos de la energía nuclear. En la actualidad, nuestras actuaciones están bien alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Por ello, recientemente el lema del Organismo ha evolucionado a "átomos para la paz y el desarrollo".

Trabaja en el departamento quizá más prioritario, el de Seguridad Nuclear, tras haber pasado por otro muy importante, como el de Energía Nuclear, en su división de Combustible y Residuos. ¿En qué consiste su trabajo?

Primero, como Director general adjunto, mis tareas principales están relacionadas con la representación institucional y la sustitución del director general del OIEA en sus ausencias. Por otro lado, el Departamento de Seguridad Nuclear tiene la misión de promover la seguridad nuclear tecnológica y física. La seguridad nuclear tecnológica se refiere a la prevención de accidentes, mientras que la seguridad nuclear física se refiere a las acciones intencionadas contra las instalaciones y materiales nucleares y radiactivos. Por lo tanto, cuando en español hablamos de "seguridad nuclear", nos referimos a ambas.

En este contexto, el Departamento de Seguridad Nuclear tiene asignadas variadas funciones. Entre otras, el establecimiento de las normas y guías internacionales de seguridad nuclear que suponen un referente esencial para el desarrollo de los modelos nacionales de seguridad nuclear en los Estados Miembros. Por ello, desde el OIEA también prestamos asistencia a los países que lo requieren para la aplicación de las normas internacionales en sus sistemas nacionales de seguridad. Esto se realiza a través de misiones de revisión o mediante la asistencia técnica directa para el apoyo al desarrollo de infraestructuras de seguridad. También ofrecemos formación y entrenamiento especializados para la capacitación de personal experto en las diferentes disciplinas relacionadas con la seguridad nuclear. En este ámbito, una parte esencial de nuestro trabajo es la promoción de la colaboración internacional y la transferencia de tecnología y conocimiento en seguridad nuclear. medio ambiente, nuevos proyectos, I+D, mix energético, no proliferación, opinión pública, el Tratado de Euratom, Brexatom y preparación en caso de emergencias.

Mi misión consiste en la dirección del equipo humano que hace posible el despliegue de todas estas funciones del Departamento y la gestión de los recursos materiales que tenemos asignados. Además, mantengo una intensa agenda de relaciones con los representantes políticos y las delegaciones técnicas de los Estados Miembros y viajo frecuentemente a los mismos, para animar y apoyar a las autoridades responsables en sus estrategias y proyectos para el desarrollo de las infraestructuras necesarias de seguridad nuclear.

¿Nos resumiría alguno de los proyectos más significativos que lidera o ha dirigido? ¿Le gustaría destacar alguno del que se sienta especialmente orgulloso?

He tenido la suerte de disfrutar de una amplia y variada carrera profesional, que me ha permitido participar en muchos proyectos relacionados con la seguridad nuclear y radiológica. Desde una perspectiva puramente personal, todos ellos han sido importantes y han contribuido a mi desarrollo profesional. He aprendido a valorar especialmente el trabajo en equipo, sobre todo porque los proyectos de seguridad nuclear y radiológica suelen ser complejos y multidisciplinares, por lo que requieren la concurrencia de expertos de diversas áreas.

Aunque no resulta fácil seleccionar un proyecto en concreto, destacaría mi contribución a las actuaciones relacionadas con el accidente en la central nuclear Fukushima Daiichi en Japón, por el impacto personal que ha tenido en mi carrera profesional y en mi vida personal. En mayo de 2011, cuando prestaba servicio en el CSN, participé en la primera misión internacional del OIEA para asistir a Japón en el análisis de la situación y para facilitar el traslado de información de primera mano sobre el accidente a la comunidad internacional. Ese mismo año tuve el privilegio de dirigir otra misión internacional del OIEA a Japón, esta vez centrada en los planes que las autoridades estaban poniendo en marcha para la descontaminación y recuperación de las áreas exteriores afectadas por el accidente nuclear. En ambos procesos me sentí muy respaldado por la experiencia que había adquirido en España. Me brindaron la ocasión de trabajar en el ámbito internacional, en un entorno extremadamente complicado desde el punto de vista técnico, pero también social y político.

Posteriormente, ya como funcionario del OIEA, estas actividades han tenido continuidad, ya que he tenido la responsabilidad y el privilegio de dirigir diversas misiones internacionales de expertos a Japón, algunas centradas en la revisión de los planes para el control y desmantelamiento futuro de Fukushima Daiichi, y otras en los planes de recuperación de las áreas exteriores afectadas por el accidente. Por otro lado, he participado frecuentemente en eventos que las instituciones de Japón organizan para impulsar la colaboración internacional en seguridad nuclear tras el accidente y, también, para mejorar la comunicación y la participación del público en las áreas afectadas. Más allá de las cuestiones técnicas e institucionales de estos proyectos, me siento especialmente satisfecho por su contribución a la mejora de las condiciones de vida de las personas afectadas por el accidente.

¿Qué ha cambiado tras este accidente y cuáles fueron las principales lecciones aprendidas?

Es mucho lo que se ha hecho para fortalecer la seguridad nuclear en el mundo desde el accidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi en 2011 y resulta bastante difícil resumirlo en pocas palabras. Inicialmente, todos los países pusieron en marcha iniciativas para reforzar a corto plazo la seguridad de las instalaciones nucleares, a la luz de lo que se iba conociendo del accidente. Es lo que en algunos sitios se denominó stress tests o pruebas de resistencia. Como ya he comentado, el OIEA jugó un papel determinante en facilitar la difusión de información objetiva sobre el accidente, en colaboración con las instituciones de Japón; también en promover el refuerzo de la seguridad nuclear a nivel global, a través de lo que se denominó Plan de Acción de Seguridad Nuclear del OIEA.

A pesar de que la seguridad nuclear es una responsabilidad nacional, también es cierto que un accidente nuclear puede tener consecuencias transfronterizas. El OIEA publicó en 2015 su informe sobre el accidente. Se trata de un informe amplio, que fue preparado con la colaboración de más de 180 expertos de 42 países. El informe describe qué pasó y cuáles fueron las causas y las consecuencias del accidente, así como las principales lecciones extraídas para el refuerzo de la seguridad nuclear. Estas lecciones se refieren a aspectos muy diversos; entre otros, la mejora en la evaluación de sucesos externos y la provisión de barreras de seguridad suficientes frente a los mismos, la gestión de los accidentes severos o la preparación para hacer frente a emergencias nucleares.

Personalmente, estoy convencido de que las lecciones aprendidas sobre la influencia de los factores humanos, y particularmente sobre la cultura de seguridad, son esenciales desde el punto de vista de la sostenibilidad de los sistemas de seguridad nuclear. La mayoría de las lecciones en este ámbito no son totalmente nuevas, por lo que resulta algo desalentador que no se hubieran cubierto con suficiencia para prevenir el accidente en Japón, y nos alerta de la necesidad de seguir trabajando para impulsar una implantación práctica intensiva de la cultura de seguridad en todas las organizaciones con responsabilidades en seguridad, en especial operadores y reguladores. Como saben, la seguridad nuclear es un proceso continuo y no hay margen para la confianza y la complacencia en las metas obtenidas.

La protección radiológica fue otra de las disciplinas en las que ha trabajado, esta vez desde el organismo regulador español, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). ¿Qué nos puede contar de esa experiencia?

La protección radiología es esencial para todas las aplicaciones nucleares y de las radiaciones ionizantes. Desde el punto de vista conceptual, la protección radiológica es uno de los fundamentos básicos del sistema de seguridad, pues define los objetivos generales del mismo. Además, la protección radiológica operacional es clave en las interacciones del sistema con las personas y con los aspectos medioambientales.

20171222 Juan Carlos Lentijo OIEAMi experiencia de trabajo en protección radiológica es muy gratificante y ha contribuido a consolidar mis principios como profesional de la seguridad. Como parte de mi servicio en el CSN, la protección radiológica significó un acercamiento al mundo de las aplicaciones no energéticas de la energía nuclear, lo que en España se conoce como instalaciones radiactivas. Esto me refrescó mucho como profesional del sector nuclear y radiológico, pues me puso en contacto con profesionales y prácticas de mundos tan diversos como la medicina, la industria, la investigación o la docencia. Y aprendí de ellos muchas cosas. La fundamental, que las personas son siempre la prioridad en seguridad nuclear y radiológica.

 

Conoció muy de cerca las centrales nucleares españolas al haber trabajado en el CSN. ¿Cómo definiría su operación?

En el OIEA aprovechamos este tipo de preguntas para aclarar que la seguridad nuclear es una responsabilidad nacional. Los principales responsables de la seguridad son los operadores de las instalaciones y los organismos reguladores nacionales, en sus respectivos ámbitos de actuación. También los gobiernos y otras autoridades juegan un papel clave, pues deben asegurar que el país dispone de las infraestructuras necesarias de seguridad. Por lo tanto, en el OIEA no hacemos valoraciones sobre el funcionamiento o la seguridad de instalaciones concretas, sino que referimos a las autoridades y agentes responsables del sistema nacional respectivo.

En cualquier caso, sí puedo decir que España es un país que mantiene una buena reputación internacional en seguridad nuclear, habiendo suscrito todas las convenciones y compromisos internacionales en esta materia. Además, tanto el CSN como las centrales nucleares españolas son usuarios regulares de los servicios del OIEA como, por ejemplo, las misiones de revisión del sistema regulador, IRRS, o las de revisión de la seguridad de la operación de las centrales nucleares, conocidas por sus siglas en inglés OSART. A mi modo de ver, esto es un buen indicador de transparencia y apoya el reconocimiento internacional del modelo español de seguridad nuclear.

¿Qué futuro cree que tendrá la energía nuclear en Europa, Asia y América?

El OIEA publica anualmente un informe sobre la prospección de futuro de las centrales nucleares en las diferentes regiones del mundo. El estudio analiza ciertos elementos que afectan a las decisiones sobre utilización de la energía nuclear en los diferentes países y cómo pueden evolucionar en el futuro. Se consideran dos hipótesis extremas, en cuanto a las predicciones de evolución de estos factores. Según la edición de 2017, la conclusión general es que la energía nuclear va a seguir jugando un papel importante en la producción de electricidad en el mundo a medio plazo. Mientras que la predicción alta indicaría un crecimiento de la potencia nuclear instalada a nivel global; la predicción baja del estudio muestra cierta desaceleración en la década de 2040, con una posible recuperación en 2050. Y en todo caso, en ambas predicciones se constatan diferencias regionales importantes.

Mientras que en Asia se prevé un crecimiento sustancial de la contribución de las centrales nucleares, en América del Norte se observa un cierto estancamiento o ligera reducción. En Europa Occidental la tendencia de menor peso de la energía nuclear aparece con más nitidez, aunque hay excepciones importantes en algunos países concretos. De todas formas, el análisis está sometido a múltiples incertidumbres, ya que algunos factores podrían cambiar de forma inesperada o radical, como ya ha sucedido en el pasado. Por ejemplo, el accidente de Fukushima Daiichi en 2011 hizo que se pararan o se pospusieran un buen número proyectos de construcción de centrales en el mundo. Hay elementos clave, cuya evolución es difícil de predecir con suficiente certidumbre, que podrían cambiar las tendencias mencionadas como, por ejemplo, las decisiones y políticas que se adopten a nivel nacional y global en relación con la protección ambiental y los compromisos sobre reducción de gases de efecto invernadero, el mercado de los combustibles fósiles o la penetración de las energías renovables.

El OIEA pone en valor las distintas aplicaciones de la tecnología nuclear, especialmente en países en vías de desarrollo. Son muchas y cantidad de ellas desconocidas. ¿Nos destacaría alguna?

Las aplicaciones nucleares tienen mucho interés para toda la comunidad, no solo para los países en desarrollo. Como le decía al principio, son muchas las aplicaciones de la energía nuclear que contribuyen a mejorar la vida de las personas en muchos ámbitos. Algunas son más populares, especialmente las relacionadas con la medicina, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento de enfermedades, incluido el cáncer. Otras no son tan visibles, pero están jugando un papel decisivo en mejorar la vida de las personas en diversas regiones del planeta. Destacaría las técnicas nucleares que contribuyen a la mejora de la agricultura, por ejemplo la eliminación de plagas, como la mosca de la fruta; o las técnicas que mejoran la conservación de alimentos; o las que ayudan a una mejor gestión de los recursos del agua.

Para el OIEA, la ayuda a las regiones y países más desfavorecidos es una prioridad, y lo hacemos a través del sistema de cooperación técnica, al que los países contribuyen generosamente. Como ejemplos recientes, el OIEA ha facilitado el despliegue de aplicaciones para el diagnóstico precoz del virus del Ébola en países africanos o para combatir al Zica en la región Iberoamericana. Dese mi departamento colaboramos para que todas estas aplicaciones se desplieguen con niveles de seguridad adecuados y, por tanto, centramos los esfuerzos en el apoyo al desarrollo de la infraestructura necesaria de seguridad. 

Tiene que ser muy enriquecedor trabajar en un organismo de Naciones Unidas con más de 2.500 trabajadores de 100 países distintos...

Sin duda. El número de países del OIEA es actualmente 168. La convivencia con personas procedentes de esa amplia y diversa comunidad te ayuda a ver que somos distintos pero también iguales. Puede parecer algo naif, pero la verdad es que uno tiene un sentimiento positivo al ver cómo las diferencias culturales no suponen una barrera sino, muy al contrario, un estímulo para trabajar juntos y complementarnos en nuestra misión de asistencia y apoyo a la comunidad internacional, sobre todo la que vive en las regiones más necesitadas.

Si nos permite una pregunta más personal, ¿cómo es la vida en Viena? ¿Volverá a España?

Lo he comentado en ocasiones anteriores. Viena es una ciudad estupenda, con una oferta cultural impresionante. Lo mejor de Viena, en mi opinión, es la combinación de tradición y modernidad. Es una ciudad abierta y cosmopolita, que convive muy bien con sus tradiciones. Viena es una ciudad que promueve el hedonismo en el mejor sentido de la palabra.

Respecto de mi posible vuelta a España, tengo la sensación de que uno no siempre es dueño de su futuro pero, en todo caso, sí tengo la clara intención de regresar. De todas formas, ahora estoy centrado en mi servicio en el OIEA, del que me siento muy privilegiado de formar parte.

¿Le gustaría añadir algo?

Simplemente, agradecer a Foro Nuclear por esta entrevista y, puesto que estamos a finales de año, desearles lo mejor para 2018. Y si me lo permite, utilizaré esta oportunidad para reiterar el mensaje que insistentemente lanzamos desde mi Departamento y desde el OIEA: la seguridad va siempre primero y es una prioridad; no hay futuro para ninguna aplicación de las tecnologías nucleares si no va acompañada de seguridad.

 

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