9.0 COP 26
La Conferencia sobre Cambio Climático de 2021 fue la 26.ª Conferencia de
las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas. Se celebró entre el
31 de octubre y el 12 de noviembre de 2021 en Glasgow (Reino Unido). Participaron 40.000
personas de cerca de 200 países.
En el documento final,
menos ambicioso de lo deseable, se adoptaron nuevas medidas que complementan
las previstas en el Acuerdo de París y fue firmado por los casi 200 países que
asistieron. Aunque no es
legalmente vinculante, se espera que establezca una agenda global contra
el cambio climático para la próxima década. Se destaca la mención sin
precedentes sobre el carbón, identificándolo como la principal fuente del
calentamiento global. India y China impidieron que se firmara el término de
eliminación gradual de su uso como fuente de energía, si bien existe un
compromiso para imponer metas más estrictas contra la combustión de carbón para
el año entrante. Se puede considerar que Glasgow representa el principio del
fin de los combustibles fósiles.
Se reafirmó el objetivo de mantener el
calentamiento global por debajo de 2° C, manteniendo vigente la meta de
rebajarlo a 1,5° C, cifras que se encontraban amenazadas, ya que con los planes
actuales la temperatura aumentaría entre 2,4 y 2,7 º C a finales de este siglo.
Se reconoció la necesidad de reducir la emisión de gases de efecto invernadero
en un 45% para 2030 respecto a 2010, y alcanzar el objetivo de “0 emisiones”
para 2050. Al menos treinta países y once fabricantes de automóviles acordaron
realizar una transición a vehículos con cero emisiones para 2040,
comprometiéndose a eliminar gradualmente automóviles con combustión fósil. El
combustible para aviación será verde en un 10% para 2030 en el mundo, y en cuanto al transporte marítimo, numerosos
países y empresas del sector y marcas como Amazon o IKEA, anunciaron que en
2040 el combustible será “0 emisiones”.
En cuanto a la deforestación, 120
naciones, incluida Brasil, que representan el 90% s de los bosques en el mundo,
se comprometieron a detener y revertir
la deforestación para 2030 y desarrollar
prácticas de agricultura sostenible. También asumieron el compromiso de reducir
en un 30% las emisiones de metano para ese año. Señalar no obstante que los
mayores emisores de metano (India, China y Rusia) no se encuentran dentro de
los países comprometidos.
El Cambio Climático causa y causará cada
vez más pérdidas y daños a medida que aumenta la temperatura. Los fenómenos
meteorológicos adversos y extremos se agudizan. Y considerando que el impacto
del calentamiento global afecta y afectará en mayor medida a los países en
desarrollo, los países desarrollados han asumido el compromiso de otorgar mayor
cantidad de fondos para cumplir con los objetivos de COP 26. Han reconocido que
no se cumplió con la meta prevista en el Acuerdo de París (debían destinar cien
mil millones de dólares para el año 2020) extendiéndose este compromiso hasta
2023. A este respecto se acordó un plan de acción, el “Climate
Finance Delivery Plan” para
aportar y desembolsar de estos fondos.
Tras cinco años de negociaciones,
finalmente el artículo 6 del Acuerdo de París sobre el Mercado Voluntario de
Carbono fue reglamentado para permitir la compra-venta de reducciones de
emisiones de gases de efecto invernadero. Se espera que estos cambios generen
un impulso de este mercado y que surjan más proyectos de reducción de emisiones
Una gran sorpresa en Glasgow fue el pacto
suscrito entre China y Estados Unidos para reforzar la lucha contra el cambio
climático en la próxima década. El acuerdo no contiene medidas concretas, pero
asegura que ambos países, principales emisores de gases de efecto invernadero
con cerca del 40% mundial, están dispuestos a liderar conjuntamente este
desafío, a pesar de sus profundas diferencias en otros campos.
En definitiva, si bien la COP 26 adoptó
medidas de mitigación contra el cambio climático en complemento con aquellas
del Acuerdo de París, no se colmaron todas las expectativas. Es una buena
continuación del Acuerdo de París y servirá para mantener la lucha contra el
cambio climático en lo más alto de la agenda-país de los estados participantes,
aunque se debe seguir trabajando para garantizar un desarrollo sostenible y que
los derechos de futuras generaciones no se vean comprometidos.
En este contexto, hay que señalar que la
energía nuclear ha sido considerada recientemente por la Unión Europea como
energía limpia en el período de transición hacia el objetivo de la
descarbonización de la sociedad. La tecnología nuclear proporciona grandes cantidades
de energía de base, prácticamente libres de carbono a un costo variable
estable, lo que contribuye significativamente a la dimensión económica y ambiental
del desarrollo sostenible. Una vez en funcionamiento, las plantas de energía
nuclear tienen costos variables muy bajos y son altamente competitivas, lo que
hace que la ampliación de la vida útil de las plantas nucleares existentes sea
una opción atractiva. Ampliaciones que deben realizarse bajo una estricta
supervisión de los organismos reguladores, y con todos los componentes sujetos
a degradación reemplazados o actualizados.
La opción nuclear internaliza gran parte
de sus costes externos, como el desmantelamiento de la central al final de su
vida y la gestión y eliminación de los residuos radiactivos. Tal afirmación no
se puede hacer con las tecnologías de combustibles fósiles, todas las cuales
emiten desechos al medio ambiente.