PRESENTACIÓN ENERGÍA 2026
Foro de la Industria Nuclear Española tiene el gusto de presentar un año más la publicación ENERGÍA 2026 y ofrecer datos e informaciones actualizados del contexto energético nacional y mundial. Como es habitual, este prontuario puede consultarse y descargarse también en www.foronuclear.org.
Durante
el año 2025 prosiguió la guerra por la invasión rusa de Ucrania y el conflicto
en Oriente Medio, que en febrero de 2026 se extendió a toda la zona, incluyendo
Irán y el Estrecho de Ormuz. Todo ello ha
elevado los precios de la energía y la incertidumbre por la garantía de
suministro, afectando a la economía mundial. El precio del petróleo Brent, que en los últimos
meses de 2025 se había mantenido por debajo de los 65$, ha repuntado en el
primer trimestre de 2026 hasta los 125$, fluctuando en el entorno de los 100$.
En España el PIB creció en 2025 un 2,8%, algo menos del 3,5% del ejercicio anterior. El consumo de energía primaria subió un 2,0% y el de energía final un 2,9%, según el avance del Ministerio para la Transición Ecológica. Por lo que respecta al consumo eléctrico, también creció en nuestro país un 2,8% medido en barras de central. Analizando otros productos energéticos, el consumo de gasolinas creció un 7,8%, un incremento mayor que el de años anteriores, el de gasóleos un 2,8% y el de gas natural un 6,3%. Hay que destacar el incremento significativo del volumen de gas dedicado a generación eléctrica que, según Sedigas, ha crecido un 33,4% debido a la mayor utilización de los ciclos combinados por la operación reforzada del sistema eléctrico tras el “cero” del 28 de abril.
En 2025, la producción neta de electricidad en España fue de
272.200 GWh, con un incremento del 3,7% respecto al año anterior, tras la
disminución del 0,5% del año precedente. La generación no renovable representó
el 44,53% del total con 121.212 GWh, un 7% más que el año anterior. La
generación renovable produjo un 1,3% más con 150.988 GWh -un 55,47% del total-,
registrando el máximo histórico. Se debió principalmente al incremento del
12,7% de la solar fotovoltaica.
En almacenamiento, la potencia de turbinación se mantiene en
3.331 MW desde hace varios años. No obstante, su uso se ha incrementado un 7,8%
hasta alcanzar los 5.886 GWh en 2025, aunque las baterías siguen siendo
testimoniales. El autoconsumo tuvo una producción estimada de 16.813
GWh, principalmente solar fotovoltaica (el 63,8%) y la cogeneración (el 22,8%),
de los que 10.724 GWh fueron autoconsumidos y 6.089
GWh puestos a disposición del sistema.
El parque nuclear fue la segunda fuente de generación tras la eólica,
con el 19,05% del total. La producción neta fue de 51.846 GWh, un 1,04%
inferior a la del año anterior, debido a las bajadas de carga por operación
flexible, a las paradas producidas en algunas unidades por falta de casación en
el mercado y a la mayor duración de ciertas recargas de combustible.
La producción libre de emisiones de CO2 – renovables y nuclear- fue del
74,5% del total, generando esta última el 25,5% de la electricidad limpia en
España. Las emisiones de CO2 equivalente asociadas al sistema
eléctrico nacional registraron 29,5 millones de toneladas, con un incremento
respecto al valor mínimo histórico de 2024 de un 9,2%, debido a la
significativa mayor producción de los ciclos combinados de gas natural. La
aportación de la energía nuclear evitó la emisión de cerca de 20 millones de
toneladas de CO2 a la atmósfera.
La demanda de electricidad fue de 256.086 GWh, con un aumento
del 2,8% respecto al ejercicio anterior, el 1,6% si se tienen en cuenta los
efectos de la laboralidad y las temperaturas. La potencia neta total
instalada del sistema eléctrico español a 31 de diciembre –136.472 MW– creció
un 5,8% respecto a la de la misma fecha del año 2024. Se experimentó un
importante incremento de más de 8.600 MW en solar fotovoltaica –consolidándose
como la primera tecnología con más del 30% del total– y de más de 1.150 MW en
eólica. La potencia nuclear instalada no ha sufrido variación, con 7.117 MW
netos, tan solo el 5,21% del total.
En cuanto al número de horas equivalentes de funcionamiento a plena
potencia por tecnologías –calculadas como la suma de las horas de
funcionamiento medio mensuales–, en 2025 destacó, como es habitual, el parque
nuclear con 7.284 horas, seguido por los residuos renovables con 5.157. Las
centrales eólicas lo hicieron en 1.795 y las solares fotovoltaicas en 1.364. En
materia de intercambios de electricidad realizados con nuestros cuatro
países vecinos, el sistema eléctrico español tuvo un saldo neto exportador –por
cuarto año consecutivo– de 12.794 GWh, con un incremento del 25% respecto al
año anterior. Solamente tuvimos saldo neto importador con Francia.
Respecto al mercado eléctrico, los precios finales medios anuales del mercado mayorista ascendieron, después de dos años de importantes descensos, hasta los 83,4 euros/MWh en 2025, un 9% más que el ejercicio anterior. Para un hogar con un consumo de 200 kWh mensuales y potencia contratada de 3,45 kW, el coste medio diario subió a 1,60 euros en 2025, un 11% más que el año anterior.
Hay que destacar que la dependencia energética del exterior sigue siendo un reto de nuestra realidad económica. El saldo de la balanza energética supuso para España un déficit de 32.000 millones de euros en 2025, equivalente al 1,9% de nuestro PIB. En términos relativos dependimos en un 69% de otros países, según datos de Eurostat de 2024. De acuerdo con el PNIEC 2023-2030, esa dependencia debería estar situada en el 61% en 2025 y en el 50% en 2030.
Hay otro aspecto que también merece señalarse por estar incluido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas: la pobreza energética, medida en población incapaz de mantener su hogar adecuadamente caliente. Según Eurostat, en España esa población representaba en 2024 el 17,5% del total, siendo la media de la UE27 el 9,2%, y solo superados por Grecia, Lituania y Bulgaria. Ese concepto es considerado por la Unión Europea como uno de los 9 elementos básicos para constatar que existe "privación material severa" en un hogar (Índice de pobreza AROPE – At Risk of Poverty or Social Exclusion).
Centrándonos en la energía nuclear, el parque nuclear español alcanzó unos indicadores de funcionamiento que reflejan el elevado nivel de excelencia en la operación y en la seguridad de las instalaciones, proporcionando un suministro eléctrico firme, continuo y estable.
A nivel internacional, a 31 de diciembre de 2025, en el mundo había 413 reactores en operación en 31 países. Otros 70 nuevos reactores se encontraban en construcción en 15 naciones con una potencia conjunta de más de 70 GW. La producción de electricidad de origen nuclear en los últimos ejercicios representa aproximadamente el 9% de la electricidad total consumida en el mundo.
Además, en las tres
últimas cumbres climáticas de Naciones Unidas y en el Nuclear Energy Summit de
París de febrero de 2026, 38 países han firmado una declaración conjunta en la
que anuncian la necesidad de triplicar la potencia nuclear instalada a nivel
global hasta el año 2050, dado el papel clave de esta tecnología para conseguir
un balance neto de cero emisiones de gases de efecto invernadero en ese
horizonte y en alcanzar el objetivo de limitar el incremento global de la
temperatura a finales de siglo en 1,5ºC respecto a los niveles industriales,
según lo establecido en el Acuerdo de París en diciembre de 2015.
La operación a largo plazo manteniendo los
niveles de seguridad y fiabilidad exigidos es una práctica habitual a nivel
mundial. Así, al final de 2025 en el mundo había 142 reactores nucleares a los
que los distintos organismos competentes de 15 países les habían concedido o
extendido su autorización para operar durante al menos 60 años, de los que 21
-algunos de ellos unidades de referencia de las centrales españolas- ya poseen
autorización para operar hasta 80 años.
En contraste con esta tendencia internacional, España
se queda sola y es el único país con reactores en operación que ha decidido
prescindir de ellos. Los reactores españoles sólo podrían operar una media
de 46,5 años, si se mantiene el calendario de cese de actividad actualmente
establecido. Lo más razonable sería modificarlo, dado el papel estratégico de
las centrales nucleares al asegurar el suministro, no emitir CO2 y
contener los precios de la electricidad.
Ahora bien, ese papel estratégico choca con la
desproporcionada, discriminatoria y asfixiante carga tributaria que
soporta el parque nuclear en España, la más alta de los países europeos que
disponen de centrales nucleares en operación. Las centrales nucleares españolas
son muy competitivas teniendo en cuenta sus costes intrínsecos, pero la
fiscalidad supone cerca del 75% de sus costes variables, habiéndose
incrementado en más de un 70% en los últimos cinco ejercicios.
De hecho, las empresas propietarias han manifestado su
interés en prolongar su funcionamiento más allá de esos límites, en línea con
las prácticas adoptadas por otros países. En este sentido, en octubre de 2025,
Centrales Nucleares Almaraz-Trillo solicitó oficialmente al Ministerio para la
Transición Ecológica la modificación de la autorización de explotación de
las dos unidades de la central de Almaraz, para extender su operación hasta
junio del año 2030.
Renunciar a esta tecnología sería ir en sentido
contrario a las decisiones de la mayor parte de los países del mundo. La
presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha definido como un error
estratégico el haber dado la espalda a la energía nuclear en Europa y ha
subrayado que la energía nuclear es crucial para la competitividad y el futuro
económico de la Unión Europea.
No queremos despedirnos sin agradecer a nuestros lectores su interés a lo largo de los más de 40 años de vida de este prontuario. Nuestro deseo es seguir recibiendo sugerencias que permitan mejorar futuras ediciones y, en definitiva, el servicio que pretendemos facilitar con ENERGÍA 2026, así como a través de todas las publicaciones y actividades que realizamos.
Madrid, junio de 2026