El impacto negativo del cierre de Garoña doce años después
Las comunidades locales y el tejido empresarial de la zona continúan resintiendo los efectos negativos en la economía y la población doce años después del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña, ubicada en la comarca del Valle de Tobalina (Burgos).
Antes de su clausura, Santa María de Garoña aportaba el 1,4% de la electricidad generada en España y el 10,7% de la energía producida en Castilla y León. Su funcionamiento no sólo garantizaba el suministro eléctrico, sino que también generaba riqueza y empleo en el entorno.
Antes de su cierre, la central nuclear de Garoña aportaba el 1,4% de la electricidad en España y el 10,7% en Castilla y León
El exalcalde de Valle de Tobalina y antiguo trabajador de la central, Rafael González, destaca en un vídeo con testimonios sobre su impacto cómo el cierre de la instalación ha frenado la actividad económica en la mancomunidad y en los territorios colindantes.
El impacto económico se ha traducido en una disminución de la población y el cierre de negocios locales. El actual alcalde de Valle de Tobalina, Jesús Ángel López, señala que el municipio ha visto reducida su población, de más de 1.100 habitantes, a aproximadamente 850 desde el cierre de la central. Esto ha afectado directamente al comercio local. Tras el cierre de varios establecimientos por falta de clientes, sólo queda un centro social donde los vecinos pueden reunirse, evidenciando la reducción en calidad de vida, oportunidades laborales y opciones de ocio para la población.
Tras el cierre de la central, el descenso en la población ha llevado al cierre de establecimientos y opciones de ocio, con la reducción en calidad de vida
Las empresas de restauración son las que más han sufrido este impacto. Abel Fernández, propietario del Hostal-Restaurante José Luis en Trespaderne, indica que su facturación ha caído un 40% en los últimos años.
Otra población profundamente afectada es Miranda del Ebro. A finales de 2024, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), contaba con 36.018 habitantes, 2.000 menos que en 2011, cuando la población era de 38.341 personas. Según la agrupación de empresarios FAE, esta localidad era considerada “la milla de oro del norte de España” gracias al poder adquisitivo de los trabajadores de la central.
En 2023, la central de Garoña inició la primera fase de su desmantelamiento, proceso que, aunque genera cierta actividad económica, no compensa la pérdida de empleo y dinamismo que la planta proporcionaba en pleno funcionamiento.
El trabajo de desmantelamiento no compensa la pérdida de empleo y dinamismo que generaba la central en funcionamiento
Las autoridades locales y los residentes continúan buscando alternativas para revitalizar la economía de la región y mitigar los efectos adversos que ha dejado el cierre de la central en la comunidad.
Fuente: EFE





