El entorno de Almaraz defiende la energía estable y el empleo para la continuidad de la central nuclear
Representantes del tejido empresarial y de la sociedad civil de la comarca extremeña de Campo Arañuelo han defendido la continuidad de la actividad de la central nuclear de Almaraz por su influencia en el empleo de la región con tres mil puestos de trabajo, aportar energía estable y ser un aliado contra la despoblación rural. La planta, responsable de cubrir el 7 % de la demanda eléctrica nacional, dejará de funcionar si no cambian los planes de cese entre 2027 -el primer reactor- y 2028 -el segundo-.
La central nuclear de Almaraz genera 3.000 empleos y su continuidad es clave para la economía de la comarca extremeña de Campo Arañuelo
El alcalde de Belvís de Monroy, uno de los pueblos colindantes con la central nuclear de Almaraz, Fernando Sánchez, ha advertido de que su cese podría generar problemas de desabastecimiento energético tanto en otras zonas de España como en los nuevos proyectos de reindustrialización que espera poner en marcha la comunidad autónoma.
“A Extremadura le toca ya avanzar con proyectos como gigafactorías y centros de datos que se están implementando y requieren una demanda energética que Almaraz puede proporcionar”, ha argumentado Sánchez, a cuyo juicio “no tiene sentido común cerrar una industria para abrir otra”.
El alcalde de Belvís de Monroy advierte que apagar la central afectará a la reindustrialización de Extremadura y al suministro energético nacional
Motor «económico y social»
La contribución de la central supone en torno al 40 % del presupuesto de este consistorio extremeño gracias al cual ofrece una “mayor oferta de empleo” a las personas de “más edad” permitiendo a su vez mejorar los accesos urbanos del pueblo, según ha explicado el alcalde de Belvís de Monroy.
En colaboración con trabajadores de la central, asociaciones de comerciantes, vecinales y otras entidades municipales, se creó a finales de 2024 la plataforma ciudadana ‘Sí, Almaraz, sí al futuro’ para reivindicar la vertiente “económica, social y energética” de una central que supone más del 5 % del PIB de Extremadura.
Por su parte, desde el ámbito educativo, responsables de centros escolares como el IES de Zurbarán, en Navalmoral de la Mata (Cáceres), han calificado la planta como un espacio de “alta cualificación” en el que estudiantes del Grado de Robótica y Automatización de los Procesos del centro optan a cursar prácticas en la modalidad dual.
Almaraz aporta el 7 % de la electricidad de España, y su cierre tendría un impacto directo en la economía local y el empleo juvenil
El deporte, con la central
El apoyo a la central nuclear de Almaraz llega también desde el ámbito deportivo a través del club Moralo, entidad de referencia en Navalmoral de la Mata, cuyos directivos han augurado que la pérdida de población en la comarca tendrá “efectos devastadores” en todo el deporte regional.
“Un equipo de esta categoría vive prácticamente de los patrocinadores y todos ellos están relacionados de alguna manera con la central nuclear de Almaraz”, ha apostillado Míchel López, vicepresidente del equipo que actualmente se encuentra en la categoría de Tercera División.
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