Entrevista a Aythami Soto
Voces destacadas - 13 de enero, 2026

Entrevista a Aythami Soto

Divulgador científico y creador de los canales 'Reacciona Explota' y 'Ponte Bata'

“Estamos renunciando a la energía nuclear para satisfacer eslóganes y programas políticos”

Graduado en Química por la Universitat de Girona, Aythami Soto combina su formación científica con la comunicación digital para acercar la química a nuevos públicos. Es creador de los canales 'Reacciona Explota' y 'Ponte Bata', que juntos suman más de un millón y medio de seguidores en YouTube. Aythami ha convertido la divulgación en su campo de acción principal, con un enfoque visual, pedagógico y riguroso. Con más de diez años dedicados a divulgar ciencia en redes sociales, en esta entrevista afirma que “el cierre nuclear va a conllevar más CO, más precio en la luz y más dependencia de terceros”.

Se formó como químico y posteriormente como investigador en comunicación científica. ¿En qué momento identificó que la divulgación sería una vía profesional viable para acercar la ciencia a la sociedad?

Empecé el proyecto como parte de mi trabajo de Final de Grado en Química porque veíamos un “agujero” en lo que a divulgación hispanohablante se refería. Solo ha sido en los últimos años cuando ha pasado directamente de hobby a ser mi forma de ganarme el pan, especialmente, a raíz del boom en visitas y suscriptores que hubo durante la pandemia de 2020.

En la actualidad, nos hemos convertido en uno de los mayores referentes en español de Química y, casi sin quererlo, también en lo referente a nuclear.

Desde la creación de los canales 'Reacciona Explota' y 'Ponte Bata' ha logrado conectar con audiencias muy diversas, especialmente jóvenes. ¿Qué objetivos persigue con este proyecto y cómo ha evolucionado su enfoque divulgativo en los últimos años?

El objetivo de los canales ha sido siempre entretener y por el camino expones conceptos o historias que ponen en contexto grandes descubrimientos de la historia de la ciencia como la radioactividad, los rayos X o el radio.

Inicialmente, teníamos un toque más directo, más centrado en los experimentos, pero con los años hemos descubierto que la clave es contar historias. Hemos ido evolucionando a un enfoque más narrativo y tipo documental.

En un contexto de transformación energética y debate social en torno a fuentes como la nuclear, ¿qué papel desempeña la divulgación científica en la construcción de una cultura crítica y técnicamente informada?

La divulgación científica es el puente entre los datos y las decisiones. En un momento de transición energética, donde conviven dudas legítimas y discursos simplificados (y hasta maliciosos), su papel es dar contexto, traducir conceptos técnicos y, sobre todo, proporcionar magnitudes comparables.

“La divulgación científica es el puente entre los datos y las decisiones”

Divulgar no es hacer propaganda de ninguna tecnología; es dotar a la gente de herramientas para evaluar riesgos y beneficios con criterio. Si conseguimos que una adolescente, un trabajador del sector o un decisor público entiendan mejor las cifras, las historias y las gentes que hay detrás de los titulares, entonces estamos construyendo una cultura energética crítica y técnicamente informada.

¿Diría que persiste cierta “quimiofobia” o “nucleofobia” en la cultura popular?

Diría que sí… pero con matices. Más que “odio a la química” o “miedo a lo nuclear”, lo que persiste es una percepción del riesgo desajustada.

Aythami Soto divulgador
Aythami Soto, en el laboratorio de la <i>Universitat</i> de Girona

Existe cierto sesgo de negatividad y confusión entre presencia y peligro: si algo “suena químico” o “radiactivo”, asumimos que es dañino sin preguntar por dosis, vía de exposición y contexto.

En química es algo a lo que estamos más que acostumbrados, ya que muchas veces se ignora que el riesgo depende de la dosis y de cómo y para que se usan los compuestos. Por ejemplo, existen “sustancias artificiales” como el cloro que es dibujado como algo tóxico y peligroso, cuando en realidad hace potable el agua y es una sustancia pilar en la fabricación de muchas de las comodidades que hay en nuestro día a día, mientras que compuestos “naturales” pueden ser extremadamente tóxicos.

En lo referente a lo nuclear, la gente recuerda antes el impacto de Chernóbil o Fukushima que las radiografías, radioterapias o generación eléctrica. Creo que la mejor forma de desactivar esta percepción es, precisamente, con pedagogía visual, datos y contextos históricos.

En 2024 visitó junto con otros divulgadores la central nuclear de Vandellós II y describió la experiencia como “una de las aventuras más increíbles de nuestras vidas”. ¿Qué le sorprendió más de esa visita y cómo influyó en su percepción sobre la energía nuclear?

Quiero agradecer enormemente a la gente de la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós II (ANAV) que tuvieron la valentía de abrir las puertas de Vandellós II a un grupo de divulgadores.

“La experiencia de visitar Vandellós II fue increíble porque vimos la seguridad y protocolos que manejan y el inmenso factor humano”

La visita fue una experiencia increíble, no sólo vimos de primera mano toda la seguridad y protocolos que se manejan detrás de una industria de este calibre, si no el inmenso factor humano: la cantidad de profesionales que trabajan cada día en el sector para asegurarnos que seamos capaces de tener electricidad en casa o de cargar nuestros dispositivos.

De esa visita me quedo especialmente con los momentos de charla con los operadores de turbina y reactor que nos acompañaron durante la visita. Era un gusto escuchar a personas tan preparadas. También disfruté mucho durante la visita a la piscina de combustible usado, ya que ahí entiendes el verdadero poder que se esconde detrás del uranio.

Después de esta visita, ¿qué aspectos publicó en sus redes y qué repercusión tuvo entre sus seguidores?

Publicamos la visita entera, excluyendo aquellos aspectos que por seguridad física no se podían mostrar, y luego un par de vídeos cortos relacionados con la central y el uranio como combustible.

“La acogida del vídeo de la visita a la central nuclear de Vandellós II fue tremendamente positiva”

La repercusión ha sido genial, llegando ambos vídeos a más de 5 millones de visitas en total. Sinceramente, esperaba algún tipo de impacto negativo, pero la acogida por parte de mi audiencia fue tremendamente positiva. Leí algún que otro comentario diciendo que ese vídeo les había ayudado a cambiar la perspectiva que tenían sobre este tipo de centrales energéticas.

Desde su perspectiva como divulgador, ¿qué opinión tiene sobre cómo se enseña la ciencia en el ámbito educativo en nuestro país? ¿Cree que falta un enfoque más visual o experimental?

Sólo puedo hablar por la parte relacionada con la química pero sí, creo que en este país falta darle una pequeña vuelta a cómo se enseña la asignatura. La química es una ciencia que estudia el cambio y que nació entre matraces y vasos, no es algo que se pueda enseñar exclusivamente desde el marco teórico. Si por algo me enamoró la química desde niño, es porque tuve la oportunidad de hacer experimentos en casa que complementaron muy bien lo que iba aprendiendo en clase.

“En la era digital, si tú no cuentas tu historia, otros la cuentan por ti”

Desde su experiencia como divulgador joven y con fuerte presencia digital, ¿qué consejos daría al sector nuclear para la divulgación y comunicación con la sociedad?

Esto lo digo con todo el cariño del mundo, pero creo que el mayor pecado del sector ha sido ser demasiado ocultista. Desde mi perspectiva diría que durante años la estrategia ha sido la del avestruz: minimizar la exposición pública y esperar que el tema “no dé titulares”, que no se hable para mal, pero tampoco para bien. Eso ya no funciona: en la era digital, si tú no cuentas tu historia, otros la cuentan por ti.

“Animaría al sector nuclear a hacer más pedagogía hacia fuera, no sólo intramuros”

Animaría al sector nuclear a hacer más pedagogía hacia fuera, no solo intramuros. No basta con hablarle a ingenieros y reguladores; hay que llegar a estudiantes, profesorado, periodistas y, especialmente, al público general con formatos nativos de Internet.

Un buen ejemplo es hacer como ANAV: abrir puertas, facilitar rodajes y dejar que comunicadores científicos entremos, preguntemos y contemos el proceso con transparencia. Este acceso genera confianza porque convierte la energía nuclear de algo opaco en algo explicable, medible y visible.

Otro caso muy destacable es el de Alfredo García, alias Operador Nuclear, cuya labor divulgativa ha sido vital para cambiar la perspectiva sobre esta forma de energía.

¿Qué papel cree que pueden desempeñar los creadores de contenido científico en la toma de decisiones públicas relacionadas con tecnología, energía o sostenibilidad?

Definitivamente, podemos hacer que decidir sea más fácil: traducimos lo técnico a lenguaje claro, ponemos números y comparaciones sencillas para entender pros y contras con transparencia. Eso baja la polarización, sube la calidad del debate y permite que más gente opine con datos. Nuestro papel no es hacer política con la ciencia, sino hacerla comprensible y verificable, siempre con independencia editorial y claridad sobre financiación.

“Nuestro papel como divulgadores no es hacer política con la ciencia, sino hacerla comprensible y verificable”

Volviendo al tema nuclear, ¿qué opina del cierre de los reactores españoles?

Es una pena, la verdad. Tenemos una fuente de generación eléctrica que, junto a las renovables, nos ayuda a luchar contra el cambio climático y estamos renunciando a ella simplemente para satisfacer unos eslóganes y programas políticos. Y lo irónico es que se hace en pos de una transición energética verde cuando sabemos que ese hueco lo va a llenar el gas, lo que irónicamente va a significar más CO, más precio en la luz y más dependencia de países terceros.

Además, deja fuera a mucha gente e industria: empleos cualificados en operación y mantenimiento, proveedores locales, tejido industrial y conocimiento acumulado durante décadas. Sin un plan técnico y social creíble, no sólo renunciamos a una fuente de energía estable, sino también descapitalizamos talento y se condena a parte del sector a la inactividad o a emigrar, justo cuando más necesitamos capacidad y experiencia para la transición energética.

“El desconocimiento es uno de los mayores enemigos de este sector”

¿Qué le gustaría añadir?

La gran Maria Sklowdoska-Curie decía: “Ahora es el momento de entender más para comenzar a temer menos”. El desconocimiento es uno de los mayores enemigos de este sector. Si queremos que sobreviva, debe despertar y empezar a reivindicar su imagen y el impacto positivo que tiene en la sociedad. Comunicadores científicos como Operador Nuclear, Marc Altés, yo y otros podemos ayudar a que esto sea posible, pero necesitamos que también la industria se abra.

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