¿Qué es la radioterapia?
La radioterapia es un procedimiento para la cura del cáncer en el que se emplea la tecnología nuclear de modo que se liberan rayos X, rayos gamma, electrones de alta energía o partículas pesadas para el tratamiento de esta enfermedad.
El cáncer es una enfermedad que se caracteriza por la multiplicación descontrolada de las células en una determinada parte del cuerpo. De esta forma, se crean los llamados tumores, que afectan a los tejidos y órganos circundantes, pudiendo llegar a afectar a otras partes del cuerpo si viajan por el torrente sanguíneo o el sistema linfático.
La función de la radioterapia está enfocada a la destrucción del ADN de esas células cancerosas con la idea de que cese su reproducción. La irradiación que recibe el paciente mediante este método permite que el tumor reduzca su tamaño, incluso llegando a desaparecer en algunos casos.
La radioterapia puede emplearse en casi todas las tipologías de cáncer, tanto de forma aislada, como en combinación con otra clase de tratamientos
Orígenes de la radioterapia
Los orígenes de la radioterapia están relacionados con los pioneros descubrimientos en química y en materia nuclear del siglo XIX. Tres de los hitos que marcarían el desarrollo de esta técnica de la medicina nuclear fueron el descubrimiento de los rayos X por Wilhelm Röntgen en 1895, el hallazgo de la radiactividad natural en 1896 por Henry Becquerel y el descubrimiento del radio por Marie Curie en 1898.
Como consecuencia se condujeron las primeras investigaciones sobre la aplicación de la radiación para el tratamiento del cáncer, hasta lograr llevar a cabo el primer tratamiento de cáncer con radioterapia en 1896.
El primer tratamiento de radioterapia lo llevó a cabo el doctor Emil Grubbe en 1896
En el Rincón Educativo de Foro Nuclear puedes encontrar un artículo completo sobre los orígenes de la radioterapia en el tratamiento del cáncer.
Clases de radioterapia
La radioterapia puede suministrarse a los pacientes de forma externa (teleterapia) o interna (braquiterapia). La elección de una u otra dependerá del tipo de cáncer y su ubicación, aunque pueden alternarse o emplearse de manera individual.
La teleterapia o radioterapia externa es la forma más común de radioterapia. A través de esta técnica, la zona donde se ubica el tumor recibe la irradiación, mediante una máquina situada a cierta distancia del paciente.
Durante el proceso, el paciente permanece tumbado sobre una camilla y la máquina se desplaza a su alrededor con el fin de administrarle las dosis precisas al tumor desde distintos ángulos. Los elementos técnicos que componen esos rayos se ajustan de manera muy meticulosa para reducir al mínimo posible la exposición de los tejidos sanos.
En cambio, la braquiterapia o radioterapia interna se centra en la implantación de una fuente radiactiva en el interior del cuerpo del paciente administrando la dosis necesaria dirigida al tumor y evitando la contaminación de los tejidos sanos circundantes.
La irradiación interna de la braquiterapia puede ser temporal o permanente
En el caso de que sea temporal, en función de la dosis de radiación necesaria, la cápsula podría permanecer desde tan solo unos minutos a varios días. Esta cápsula suele estar formada por cesio, iridio o cobalto, y se aplica con una aguja o aplicador especial.
Si se trata de una irradiación permanente, se inserta un pequeño implante, como el de yodo 125 -del tamaño de un grano de arroz-. Así, el tumor recibe la irradiación del implante, que con el tiempo va perdiendo radiactividad hasta que se vuelve inactivo, pudiendo quedarse en el cuerpo del paciente.
Más información en el Rincón Educativo y en la Sociedad Española de Física Médica. Puedes leer también el artículo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre la radioterapia.





