Un nuevo dispositivo portátil para la detección automatizada de radón
28 de junio, 2021

Un nuevo dispositivo portátil para la detección automatizada de radón

El Instituto Galego de Física de Altas Enerxías (IGFAE) de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) ha colaborado en el diseño y desarrollo de un prototipo para la detección de gas radón en edificaciones.

Un detector de radón portátil e inalámbrico

Se trata de un pequeño dispositivo que se conectaría a una red inalámbrica y que controlaría automáticamente la concentración de radón en su entorno. Este sistema de detección contiene en su interior un sensor de silicio fabricado en la Sala Blanca del Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM-CSIC).

Se trata de un detector portátil que proporciona la medición real y periódica a través de la red inalámbrica a la que esté conectado. El equipo ha desarrollado un sensor semiconductor para la detección de los elementos radiactivos generados durante la desintegración del radón y un sistema de control capaz de proporcionar medidas de concentración del gas con frecuencias inferiores a la media hora.

El detector portátil se conectaría a una red inalámbrica y controlaría automáticamente la concentración de radón en su entorno

“La mayoría de detectores comerciales lo que hacen es promediar la concentración de radón registrada en las 24/48 horas precedentes. Para ello, ha sido clave la implementación de un algoritmo adecuado a las altas capacidades del sensor desarrollado, permitiendo combinar rapidez y fiabilidad en la medida”, indica Dolores Cortina, investigadora del IGFAE.

El prototipo, todavía en fase de estandarización, es el resultado del Proyecto CARE (desarrollo de un sistema de control automático de la concentración de radón en edificios), donde se han cubierto las fases de diseño y fabricación de un detector inteligente para el control de la concentración de gas radón. La iniciativa ha contado con la participación de dos centros públicos de investigación, el IGFAE y el IMB-CNM-CSIC, y de cuatro empresas, Alivaba Systems, ATI Sistemas SL, Radiansa Consulting SL, Sensing & Control Systems SL.

El dispositivo se aplicará tanto en edificios públicos como privados una vez que esté homologado, tanto en el sector doméstico como en el sector industrial. “Se comercializará en diferentes países donde la normativa de edificación exija un sistema de monitoreo o control activo de la concentración de radón. Además de la posibilidad de almacenamiento de datos en la nube, el dispositivo final dispondrá de protocolos de comunicación para comunicar con los sistemas de ventilación inteligente más utilizados en la edificación”, apunta Juan Herranz, director de Alibava Systems y coordinador del proyecto.

El dispositivo se aplicará tanto en edificios públicos como privados una vez que esté homologado en el sector doméstico e industrial

Sensores de silicio del prototipo para la detección de gas radón en edificaciones. Foto: IMB-CNM-CSIC
Sensores de silicio del prototipo para la detección de gas radón en edificaciones. Foto: IMB-CNM-CSIC

Lecturas más fiables

El dispositivo proporciona la capacidad de integrarse en una red de detección distribuida dentro de los edificios a estudiar, identificando con precisión las posibles zonas de riesgo para poder tomar medidas de corrección allí donde sea necesario. Es una monitorización en tiempo real, que permite la mitigación activa y dinámica de la presencia de radón en interiores

“Hemos cumplido nuestro objetivo de obtener un detector rápido, eficiente y económico. Este nuevo sensor es, sin duda, un avance importante en la detección rápida de gas radón en interiores. Entre otras muchas aplicaciones, su uso será clave para la implantación de sistemas de mitigación de la presencia de radón en interiores. Permitirá actuar en tiempo real sobre sistemas de ventilación, controlando su funcionamiento de manera activa y selectiva, reduciendo de esta manera la acumulación de radón en interiores de forma inmediata”, señala Dolores Cortina.

El radón, un gas radiactivo

El radón es un gas radiactivo de origen natural que se puede encontrar en los espacios interiores de edificios. Es también la mayor fuente de exposición a radiación natural en humanos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que de un 3 a un 14% de los casos de cáncer de pulmón se pueden atribuir al radón en función de su concentración.

Según una cartografía del Consejo de Seguridad Nuclear, la geología de lugares como Galicia, Extremadura o las provincias de Barcelona y Girona propicia la presencia de gas radón en interiores, si bien el gas se puede encontrar en todos los edificios. La concentración se considera significativa cuando es superior a 300 Bq/m3 (bequerelios por metro cúbico, unidad para medir la frecuencia de desintegración de un núcleo radiactivo), según se recoge en la Directiva 2013/59/EURATOM del Consejo que define las normas de seguridad básicas para la protección contra los peligros derivados de la exposición a radiaciones ionizantes. El nuevo Código Técnico de la Edificación (RD 732/2019 de 20 de diciembre) da cumplimiento a esta Directiva y guía la adopción de medidas para limitar la entrada del radón en los edificios.

El radón es la mayor fuente de exposición a radiación natural en humanos

“Los detectores de radón existentes en el mercado realizan la lectura de forma pasiva, pero este prototipo permite automatizar el proceso de toma de datos y la ejecución de las acciones correctoras. Las lecturas de concentración se procesan en la unidad del sensor y los resultados se envían de forma inalámbrica a una central de control que ejecuta los procedimientos de seguridad establecidos“, añade Celeste Fleta, investigadora del IMB-CNM-CSIC en el proyecto.

 

Fuentes: Europa Press e IGFAE