¿Cómo influye la energía nuclear en el medio ambiente?
Preguntas y respuestas

¿Cómo influye la energía nuclear en el medio ambiente?

Las dos únicas fuentes disponibles en la actualidad que no emiten gases de efecto invernadero en su operación son las energías renovables y la energía nuclear.

Existe relación entre el uso de la energía –fundamentalmente la quema de combustibles fósiles-, la emisión de gases de efecto invernadero –especialmente el CO2- y el cambio climático –que se ha convertido en una de las principales amenazas globales para la humanidad.

Para fortalecer la respuesta global a esta amenaza, en la vigésimo primera Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) de diciembre de 2015 se alcanzó el Acuerdo de París –que entró en vigor en noviembre de 2016- estableciendo el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global de la Tierra a finales del presente siglo a menos de 2 oC con respecto a los niveles preindustriales.

Todo calentamiento, por pequeño que sea, importa, aseguran desde el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC)

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas alertó en su informe especial SR1.5 Global warming of 1.5 oC, de octubre de 2018, que es necesario limitar ese incremento a 1,5 oC, ya que todo calentamiento, por pequeño que sea, importa: existen diferencias significativas entre un mundo con un aumento de temperatura de 1,5 oC y uno con un aumento de 2 oC, aseguran desde el IPCC.

Emisiones a la atmósfera

Todas las fuentes energéticas tienen una repercusión medioambiental en algún momento de su ciclo de vida. Hoy por hoy, las únicas fuentes disponibles a gran escala que no emiten gases de efecto invernadero en su operación son las energías renovables y la energía nuclear.

Una central nuclear produce energía eléctrica mediante un proceso físico, la fisión del átomo de uranio. Según el informe del IPCC anteriormente citado, la energía nuclear –tecnología que en su operación no produce emisiones de CO2 y que en su ciclo completo de vida tiene unas emisiones medias de 12 g CO2/kWh, similares a las de la energía eólica e inferiores a las de otras tecnologías renovables- juega un importante papel en la mayor parte de las sendas que limitan el calentamiento global a 1,5 ºC.

Una central nuclear en su funcionamiento no envía a la atmósfera gases de efecto invernadero ni otros productos de combustión

Por tanto, una central nuclear en su funcionamiento no envía a la atmósfera gases de efecto invernadero (óxidos de carbono, de azufre, de nitrógeno, etc.) ni otros productos de combustión, tales como las cenizas, que contribuyan al cambio climático, a la acidificación de las lluvias, a la contaminación de las grandes ciudades, la destrucción de la capa de ozono o al efecto invernadero. En cuanto a las “emisiones” de las torres de refrigeración, tan frecuentemente utilizadas como símbolo de la contaminación producida por las centrales nucleares, son sólo vapor de agua.

Desde el punto de vista de la protección del medio ambiente, las centrales nucleares siempre han estado sujetas a un estricto control reglamentario institucional al que no están sometidas otras actividades industriales. Dicho marco reglamentario contempla todas y cada una de las fases que componen el ciclo de producción, así como la protección de los trabajadores, del público en general y del medio ambiente.

¿Cómo influye la energía nuclear en el medio ambiente?

Análisis del ciclo de vida

El Acuerdo de París aumenta la importancia en la lucha contra el cambio climático de las tecnologías energéticas que emiten pequeñas cantidades de gases de efecto invernadero por unidad de energía producida en su ciclo completo de vida.

De esta forma, las emisiones deben identificarse y evaluarse de forma precisa. El método más apropiado para cuantificar las emisiones totales de gases de efecto invernadero es el análisis del ciclo de vida, sumando todas las emisiones de gases de efecto invernadero de la infraestructura (desde la construcción al desmantelamiento de las centrales y todos los equipos, sistemas y componentes) y del ciclo de combustible asociado (desde la minería hasta el almacenamiento final de los residuos).

Cantidades de dióxido de carbono por kWh producido, considerando el ciclo de vida completo

g CO2 eq / kWh producido
Carbón950 – 1.100
Cogeneración con gas450 – 650
Ciclo combinado de gas350 – 450
Biomasa60 – 80
Solar40 – 50
Nuclear10-15
Eólica8-12
Hidráulica5-10

Fuente: Climate Change and Nuclear Power 2018. Organismo Internacional de Energía Atómica

Las bajas emisiones de gases de efecto invernadero del ciclo de vida de la energía nuclear (3% de las del gas y sólo el 1,5% de las de las centrales térmicas de carbón) la convierten en una importante opción tecnológica en las estrategias de mitigación del cambio climático para muchos países. Las cifras demuestran que la energía nuclear se encuentra en el mismo rango que la energía eólica, y sólo por encima de la hidráulica.

Las centrales nucleares, al no quemar combustibles fósiles, no emiten CO2 durante su operación

Otras cuestiones medioambientales

Hay que tener en cuenta que el impacto ambiental afecta a otros muchos factores. Las centrales nucleares generan emisiones de efluentes radiactivos en cantidades limitadas de acuerdo con la regulación, que quedan registradas de forma continua y son objeto de constante seguimiento mediante un extenso programa de análisis realizado por entidades independientes y la administración. Los valores de estos efluentes medidos en términos de actividad radiológica y de dosis son mil veces inferiores a lo permitido.

En cuanto a la ocupación de terreno cuando alcanza valores relativos significativos y teniendo en cuenta que es un bien cada vez más escaso y con un valor de mercado elevado, existen importantes diferencias entre tecnologías.

Para una central tipo de 1.000 MWe de potencia instalada, la ocupación de terreno es la siguiente:

  • Nuclear, entre 1 y 4 km2
  • Solar, entre 20 y 50 km2
  • Eólica, entre 50 y 150 km2
  • Biomasa, entre 4.000 y 6.000 km2

Nuclear, fuente no emisora

Numerosos organismos -españoles y extranjeros, tanto públicos como privados- siguen poniendo de manifiesto la importancia del respeto por el medio ambiente y de la lucha contra el cambio climático, para poder garantizar unas condiciones adecuadas de vida y un desarrollo sostenible en las próximas décadas. Los acuerdos internacionales establecen una serie de mecanismos con el objetivo global de un balance neto cero de emisiones a finales del presente siglo y una limitación en el incremento de la temperatura media global del planeta respecto a los niveles preindustriales.

De esta forma, se ha identificado, en la mayor parte de los países del mundo, la necesidad de la transformación de los modelos económico y energético, con la sustitución masiva -en el corto, medio y largo plazo- de los combustibles emisores de gases de efecto invernadero por fuentes de energía limpias.

Entre estas se encuentra la energía nuclear, ya que es una tecnología segura y con una amplia experiencia operativa, que en su funcionamiento no produce emisiones de CO2 ni otros gases contaminantes. Diferentes informes y estudios señalan la necesidad de mantener la continuidad del parque nuclear mundial para hacer frente a este grave problema global.