Javier Santaolalla
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Javier Santaolalla

Doctor en física de partículas y divulgador científico

“Muchas veces se es antinuclear sin saber ni siquiera a qué te estás oponiendo"

Javier Santaolla es ingeniero, doctor en física de partículas y un apasionado de la comunicación científica. Se gana la vida divulgando lo que más le gusta “la física” y asegura que la ciencia le cambió la vida. Hace espectáculos y comedia científica, ha escrito siete libros y cuenta con la trilogía de canales de Youtube ‘Date un Voltio’, ‘Date un Vlog’ y ‘Date un Mí’, que suman más de dos millones de suscriptores y 80 millones de reproducciones.

Al hablar sobre la energía nuclear, cree que existe “mucha información errónea y mucho prejuicio dañino”. Opina que se puede ser perfectamente antinuclear, “pero con todos los datos sobre la mesa y con el conocimiento de lo que estás haciendo. Muchas veces se es antinuclear sin saber ni siquiera a qué te estás oponiendo”. Se ha atrevido a difundir en su canal el vídeo “Energía nuclear: las mentiras de Greenpeace (y otros)” y, cuando trata sobre este tema, afirma: “Me he encontrado respuestas más constructivas y más positivas de lo que podía imaginar, así como ganas de escuchar y de aprender”.

“Existen ganas de escuchar y de aprender sobre energía nuclear”

Le han invitado a dar conferencias online a través de distintos organismos para hablar del coronavirus. ¿De qué forma lo ha hecho y cómo lo ha abordado?

Lo hice como ciudadano y como persona responsable que tiene, por suerte, un gran  altavoz. La verdad es que estuve leyendo artículos y documentándome desde que saltó la alarma en China. Digamos que tenía una posición privilegiada porque estaba muy adelantado en el tiempo y sentía que tenía una responsabilidad. Me lo he tomado como una situación en la que tenía algo positivo que aportar. He puesto por delante eso, el qué puedo aportar e intentar ser un buen compañero, un buen ciudadano, y hacer esta cuarentena, primero, más entretenida, e intentar que la gente se evada y que pueda tener posibilidades de salir de la realidad a través de los vídeos que hago, así como informar y ayudar a concienciar a la gente.

¿Qué le llevó a dar el paso a la divulgación científica y cómo y cuándo surgió su canal #DateUnVoltio en Youtube?

Surge debido a una coincidencia de situaciones que se combinaron para que, al final, todo esto pudiera ser posible. Ha sido una auténtica aventura, un deporte de riesgo, casi un suicidio personal, pero ha salido bien. Lo cierto es que una de las razones y, quizá la principal, es que vi muchos huecos en mi propia formación científica. No quedé satisfecho con la forma en la que a mí me enseñaron ciencia. No se aproximaba nada a lo que yo hice como profesional y quise ofrecer mi granito de arena. Por otro lado, percibí que los estudiantes tienen una percepción bastante negativa de la física y muy poca información sobre qué cosas puede hacer un físico. Quise mostrar que su labor puede ser apasionante. Junto a ello, no me sentía del todo inspirado sobre la forma como yo estaba haciendo ciencia y quise buscar una salida profesional que me hiciera sentir realizado.

“Quiero mostrar que la labor de un físico puede ser apasionante”

Ha llegado a comentar que ese paso hacia la divulgación le cambió la vida

Sí, sí, la verdad es que me ha cambiado la vida. En mi caso, leer y aprender sobre ciencia también ha modificado mi forma de entender la vida. De la ciencia me quedo no sólo con el conocimiento que me ha dado, sino con los valores. Si uno abre bien los ojos y ve cómo se trabaja en ciencia, saca lecciones muy positivas sobre la cooperación, el sacrificio, el trabajo en equipo, pero también sobre los valores sociales y humanos de aportar, de contribuir… La ciencia me ha cambiado la vida en muchos sentidos y, no solamente en el sentido profesional, sino también como ser humano porque cuando uno lee ciencia le afecta en el día a día y esa es una de las cosas más bonitas que tiene el trabajo que hago.

“De la ciencia me quedo con el conocimiento y sus valores sociales y humanos”

Hay seguidores que dicen que aprenden más con un vídeo suyo que durante un mes en clases de física. ¿Qué siente?

Efectivamente, es uno de esos mensajes que a uno le hacen el día y que te hacen seguir adelante. Es, claramente, la recompensa a todo el trabajo duro que estoy haciendo.

Javier Santaolalla divulgador científico y Youtuber

Ha demostrado que humor y ciencia no están reñidos y que hay otras formas de divulgar ciencia

Efectivamente, hay muchos mecanismos de transmitir la ciencia y todos son muy válidos, pero sí he visto que es una gozada cómo la gente conecta cuando al contenido le das una pizquita de calor humano. En cualquiera de sus versiones, ya sea a través del humor, con algo de emoción o sorpresa, al final, es meterle una dimensión humana, un poco del calor a las historias. Se trata de que un contenido tan abstracto y frío como puede ser el científico lo hagas más cercano para la persona que lo recibe y más relevante para su vida. Es un trabajo que cuesta, no es algo que salga a la primera, pero los números están ahí. No creo que yo sea educador, pero sí pienso que con mi trabajo se abren nuevas perspectivas porque, al final, es una forma diferente a la tradicional de enfocar un contenido y yo me alegro de que tenga una respuesta tan positiva.

Tiene más de dos millones de seguidores o suscriptores en redes esperando sus tuits y vídeos. ¿Supone eso una gran responsabilidad?

Soy consciente de que tengo un buen altavoz y quiero usarlo de la mejor forma posible. Sé que mis opiniones calan. Sé que cada paso que doy no es solo un paso en mi vida, sino que también puede repercutir en la de los demás. Lo que digo no es solamente mi opinión, sino que también es el reflejo de una forma de entender la vida, así que por un lado es un gran privilegio y, por otro, es una gran responsabilidad. Cada vez que hago un vídeo me lo pienso mil veces antes de subirlo. Si uno quiere cambiar el mundo necesita un gran altavoz. Yo lo tengo, soy consciente de ello, y lo voy a usar siempre con honestidad.

“Soy consciente de que tengo un buen altavoz y lo voy a usar siempre con honestidad”

Entre sus seguidores y por los comentarios que recibe, ¿percibe miedo, desconocimiento o prejuicios o, por el contrario, hay opiniones favorables a la energía nuclear?

Me he encontrado respuestas más constructivas y más positivas de lo que me podía imaginar. Intento tener mucho cuidado, pero de vez en cuando sí me meto en temas polémicos. De los temas polémicos que a priori pensaba que podían herir, éste [en referencia al nuclear] es el que menos. Realmente he encontrado una recepción muy positiva, con juicio crítico y con una respuesta proporcional al reto que se estaba planteando. En ese sentido, estoy muy contento de que este mensaje que intenté transmitir junto con @OperadorNuclear se haya recibido como lo que es. Pasa muchas veces que, cuando uno da una opinión sobre un tema, las personas que están a priori en contra parten con una actitud defensiva, no escuchan el mensaje porque su predisposición no les permite escucharlo. Van en contra de lo que dices desde la primera palabra, ya que las pasiones perjudican a la hora de escuchar y de entender razones. Con la energía nuclear, al menos lo que yo he percibido en mi canal, y puede que uno de los motivos sea que tengo un público muy muy joven, ha sido ganas de escuchar y ganas de aprender.

Ha mencionado a @OperadorNuclear. ¿Cómo decidieron emprender proyectos conjuntamente?

En el campo de la divulgación me he cruzado con gente no solo muy talentosa y con muchas cosas interesantes que contar, sino muy afines en personalidad. Como el de la divulgación es un mundo al que se entra por gusto, por pasión o por ganas, uno acaba encontrándose a gente con pasión, con ganas y que comparten tu forma de pensar y tu forma de entender la vida. Así ha ocurrido con Operador, que tiene una visión y una formación muy parecida a la mía. En mi trabajo yo soy muy colaborativo; me gusta mucho unirme a personas que saben más que yo y que tienen algo interesante que contar. Cuando conocí el perfil de Operador, me entraron muchas ganas de aprender de él y de entender el mensaje que manda. Lo escuché, lo entendí, me pareció honesto, me pareció sensato y digno de que la gente lo escuchara. Estoy muy satisfecho de las colaboraciones que he hecho con él y habrá más colaboraciones a futuro porque esto es solamente el principio. De hecho, yo prologué su libro y estoy muy orgulloso de que me llamara y de haber participado. Me pareció un halago máximo y en ese prólogo quise resaltar que es un súper héroe al defender la nuclear en una sociedad con tantos prejuicios. En ese sentido, me parece que hace esa labor doblemente esencial: por un lado, defiende su postura con información y con datos pero, además, lo hace sobre una postura en la que hay mucha información errónea, mucho prejuicio dañino y también muchos grupos de presión.

Se atrevió con el vídeo “Energía nuclear: Las mentiras de Greenpeace (y otros)”. ¿Qué le impulsó a hacerlo? ¿Le llovieron muchas críticas?

Fue un vídeo que podría despertar cierta polémica pero no, la respuesta ha sido positiva, no ha habido grandes críticas. Tanto Operador como yo decimos en el vídeo que Greenpeace hace, en general, una labor muy buena, aunque es muy agresivo en sus comunicados y en sus posturas relativas a ciertos temas. Es un grupo que tiene un buen fondo, pero no sé por qué, ciertas guerras las emprende con actitudes que son discutibles. A veces les pueden las formas porque se salen del rigor científico y van a lado pasional, que está muy bien para ciertas cosas, pero cuando te hace perder el punto de vista, es un error. En este caso la intención era más puntualizar ese error y esa postura. No se quiso dañar a la organización porque hacen una labor importante. En ese sentido se hizo un vídeo mostrando ese daño que hacen en este caso en particular, pero sin ir más allá. Nadie lo ha tomado especialmente mal, no me ha llamado nadie de Greenpeace y espero que sea percibido como lo que es: una forma de mostrar una postura diferente a la que tienen otras personas con respeto y ganas de aportar.

“Energía nuclear: Las mentiras de Greenpeace (y otros)”

¿Cree que otras aplicaciones de la tecnología nuclear en campos como la medicina o la industria son más aceptadas que la producción eléctrica?

En general, creo que en el posicionamiento de la sociedad ante las cosas hay mucha hipocresía. La hipocresía nace del desconocimiento. Es espectacular cómo la gente se posiciona en contra de la energía nuclear pero, sin embargo, acepta otras cosas que tienen muchísimo más riesgo y esto es hipócrita porque estás, sin duda, evaluando mal los riesgos y evaluando mal los criterios de toma de decisiones. Todo es la misma base: la falta de educación, la falta de conocimiento y la falta de herramientas para mostrar tu propio punto de vista. Lo digo en el libro: se puede ser perfectamente antinuclear, pero sé antinuclear con todos los datos sobre la mesa y con el conocimiento de lo que estás haciendo, porque muchas veces se es antinuclear sin saber ni siquiera a qué te estás oponiendo. En ese sentido lo importante es que la información esté y es un poquito el trabajo que estamos haciendo. Mi idea es dar información y dar herramientas para que la gente tenga su propia postura libremente y para tener una postura libre hay que estar bien informado.

“La gente se posiciona en contra de la energía nuclear pero acepta otras cosas que tienen muchísimo más riesgo”

Como experto en divulgación científica, ¿qué y cómo cree que se debe explicar la energía nuclear?

Ojalá tuviera la varita mágica. No la tengo, pero creo que en mi trabajo funcionan varias cosas. Una es la empatía y entender un poquito la posición de las personas que reciben el mensaje y la conexión humana entre emisor y receptor: que la persona entienda tus motivos para comunicarte, cómo te comunicas, qué quieres transmitirles… Para mí, lo más importante es conectar empáticamente con la persona que está ahí detrás y eso se hace de muchas maneras. Es un camino muy largo y, sin duda, estimulante pero, a la vez, también es muy complejo.

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