Juan Pedro Sánchez
Voces destacadas - 15 de enero, 2025

Juan Pedro Sánchez

Presidente de AMAC

"La población vive muy tranquila cerca de una central nuclear"

El alcalde de Yebra (Guadalajara), Juan Pedro Sánchez, fue reelegido en septiembre de 2023 presidente de la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares y Almacenamiento de Residuos Nucleares (AMAC). En esta entrevista con Foro Nuclear habla de la seguridad de las instalaciones como prioridad y afirma que la industria nuclear genera un desarrollo económico tremendo, que además permite asentar población. “En los entornos donde se han cerrado centrales, si preguntas a la población que otra industria quiere que se asiente allí, te dirán que construyan otra central nuclear”, asegura.

¿Qué es AMAC y quiénes lo integran?

AMAC es una asociación integrada por 60 municipios de toda España y de todo el espectro político próximos a instalaciones nucleares, ya sean centrales nucleares o almacenes de residuos como el centralizado de muy baja, baja y media actividad de El Cabril, en la provincia de Córdoba.

¿Qué objetivo común persiguen?

Tenemos claro el objetivo común, que es defender los principios fundamentales fundacionales de la asociación. AMAC nace en 1988 en Cataluña, en Mont Roig del Camp (Tarragona) con tres objetivos muy concretos: el principal sería trabajar para que las instalaciones operen con garantías de seguridad, tanto para los trabajadores, como para el público en general y en concreto para que los vecinos de los municipios más cercanos perciban que existe una seguridad real. El segundo objetivo sería impulsar la información y transparencia de las actividades que se llevan a cabo en las centrales nucleares y almacenes de residuos, creemos que es de vital importancia e imprescindible si se quiere recibir la aceptación de la población más cercana. Y, por último, aunque no menos importante, trabajamos para desarrollar económica y socialmente estas zonas, impulsando alternativas a la industria nuclear.

También pertenecemos a una asociación europea, de la que fuimos socios fundadores, que es una agrupación europea de municipios con instalaciones nucleares (GMF), donde intercambiamos mucha información operativa con homólogos de otros países que nos resulta muy útil e interesante.

¿Qué preocupación tienen ante el cierre nuclear previsto en los próximos años?

Lo que queremos es que hablen los técnicos. A nosotros nos preocupa el futuro de nuestras zonas, lógicamente, porque es una industria que genera un desarrollo económico tremendo, que además nos sirve para asentar población en nuestros municipios, que generalmente son muy pequeños, eso es muy interesante. Pero no queremos anteponer ninguna de estas cuestiones a la seguridad, ya que vivimos en nuestros pueblecitos al lado de la central y allí tenemos todo lo que nos importa: nuestros hijos, nuestras familias, nuestras casas... Por ello, lo primero que exigimos es que sean seguras.

“Mientras los técnicos digan que son seguras, no vemos motivos para adelantar el cierre nuclear”

¿Y quienes pueden decir si son seguras o no? Nosotros tenemos un único referente, que es el Consejo de Seguridad Nuclear, quien nos da todo tipo de garantías en cuestión de seguridad nuclear y protección radiológica. Por ello, mientras estas instalaciones sean seguras, mientras los técnicos digan que son seguras, no vemos motivos objetivos para adelantar el cierre.

¿La gente vive tranquila cerca de las centrales nucleares?

La gente vive muy tranquila porque, por ejemplo, como es mi caso, he visto la central desde que nací y he comprobado que siempre ha operado con muchísima seguridad. Nunca ha habido accidentes que afectasen a la población. Conforme han ido avanzando los años, hemos recibido mucha más información que al inicio. Eso nos ha servido para conocerla internamente, para entender los protocolos y los procedimientos de seguridad que utilizan en su funcionamiento. Eso, al final, ofrece tranquilidad a los territorios. De hecho, hay prácticamente unanimidad en las zonas donde están las centrales nucleares y cuando cierran y les preguntas "¿qué industria crees que debería establecerse aquí?" la mayoría responde que la mejor alternativa sería otra central nuclear y, si puede ser, más grande. Yo creo que viven muy tranquilos. A ver, la seguridad absoluta no existe, ni en esta ni en ninguna otra actividad por inocua que parezca, pero los datos comparativamente con otras industrias son muy claros.

Usted vive en la provincia de Guadalajara, precisamente donde estaba la central de José Cabrera (Zorita), ya desmantelada. ¿Cómo se quedan esos entornos?

La verdad es que se quedan mal, muy mal, porque debemos tener en cuenta que todas las centrales nucleares, a excepción de la de Vandellós en Tarragona, están en zonas rurales poco pobladas, con pocas alternativas, y es una industria que genera muchísimo empleo, y no solamente directo, sino también indirecto.

“Las centrales nucleares generan muchísimo empleo directo e indirecto y mucha actividad económica”

Por tanto, cuando cierran, son zonas que se quedan muy deprimidas. Cuando hablas con los entornos y dices “te vamos a ofrecer alternativas”, no tienen ganas ni de hablar de esa transición justa porque no lo asumen, no quieren aceptarla. Nos pasó en Zorita, nos ha pasado en Garoña y ahora nos está ocurriendo también en Almaraz que será el próximo cierre si atendemos al calendario de clausura que está encima de la mesa. Es muy dura la desaparición de estas instalaciones y no quieren hacerse a la idea, y yo lo entiendo perfectamente porque es su empresa, la que les ha permitido vivir durante muchos años cerca de sus hogares, y me atrevería a decir incluso que, en muchos casos, se trata de una cuestión también sentimental.

¿Esa transición justa que comenta llega con ayudas suficientes?

Nosotros estamos contentos con el Instituto de la Transición Justa y con el MITECO, pero son ayudas insuficientes y tiene que haber una suma de ayudas y compromiso de todas las administraciones muy importante. Al final, seamos realistas, cualquier tipo de industria va donde se dan las condiciones adecuadas para obtener beneficios en la cuenta de resultados, y eso es normal. No se puede forzar la localización de ninguna empresa si no les resulta atractivo el lugar. Nosotros, en muchas zonas, hemos ofrecido terrenos gratis para que se establezca algún tipo de industria, pero la mayoría de las veces no les compensa, ya que es mucho mejor tener una factoría, una industria en zonas bien comunicadas, cercanas a grandes poblaciones para evitar desplazamientos diarios más largos y donde puedan contar con más recursos humanos.

¿Qué solución propone?

Considero que tiene que haber ayudas y una discriminación fiscal positiva importante si realmente se quiere luchar contra la despoblación de las zonas rurales de España. Tiene que haber ayudas para que el pequeño comercio de los pueblos se pueda seguir manteniendo. Es decir, si un panadero de Yebra, que es mi pueblo, paga lo mismo que otro de una población más grande o de una ciudad donde los clientes potenciales son muchísimos más, estamos condenando a la desaparición de muchos servicios y contribuyendo de alguna manera a que la despoblación se acelere y no sea reversible. Ocurre lo mismo, a nivel particular, si no se ayuda a quienes residen y mantienen vivas estas pequeñas poblaciones. Pronto pasarán a la historia y desaparecerán mucho antes de lo que pensamos.

Yebra se encontraba entre los municipios candidatos para alojar el Almacén Temporal Centralizado (ATC), ahora descartado, ¿no es así?

Si se hubiese optado por la opción de Yebra, hoy el ATC estaría funcionando o en un punto de no retorno, estoy convencido. La situación era inmejorable, geológicamente era el mejor emplazamiento y, además, se trataba de una zona nuclear con lo que esto supone. Pero se tomó una decisión política, que no atendió a criterios técnicos, y pasó lo que todo el mundo sabe: mucho dinero invertido que se ha perdido y, sobre todo, un proyecto frustrado que dificulta más todavía la ubicación de futuros proyectos nucleares.

Cuando se inició todo este proceso, en 2004, desde AMAC contábamos con una opinión clara respecto al ATC: en lugar de tener los residuos dispersos por todas las instalaciones nucleares, preferíamos un único almacén para gestionarlos mejor, de manera más eficiente y segura y para dar el tiempo necesario a la comunidad científica para que investigue, avance y trabaje en la mejor de las soluciones. Pero ahora, 20 años después, las circunstancias han cambiado. Todas las centrales nucleares ya tienen almacenes individuales, por tanto, ya no está en riesgo la operación de éstas por saturación de sus piscinas. Y, si consideramos que el ATC era una opción temporal, nosotros apostamos actualmente por la solución definitiva, que es el Almacén Geológico Profundo (AG) y, además, creemos que se pueden acortar muchos los plazos previstos inicialmente. Se habla de tenerlo operativo en el año 2073, pero creemos que perfectamente podría estar listo a finales del 2040 o principios de 2050.

“Descartado el ATC, hay que trabajar en buscar el emplazamiento para el Almacén Geológico Profundo, que es la solución definitiva para los residuos”

Sabemos que técnicamente no hay ningún problema. El problema es de aceptación social, por lo que hay que trabajar desde ahora mismo, con tiempo, sensatez, sentido común y voluntad política. Entre todos, podríamos encontrar la solución definitiva para la gestión de los residuos radiactivos de alta actividad.

Tuvieron recientemente en Extremadura un encuentro con la presidenta de la Junta para para colaborar por la continuidad de Almaraz

Así es. Creemos que quienes pensamos que la central nuclear de Almaraz puede continuar durante más tiempo, tenemos que unirnos y trabajar por el objetivo común. Y esto actualmente lo compartimos la Junta de Extremadura, las diputaciones provinciales de Cáceres y Badajoz, AMAC e infinidad de colectivos que no entienden que en 2027 vaya a cerrar la central nuclear de Almaraz. Nosotros decimos: ‘¿por qué vamos a prescindir de unas instalaciones en 40 años si pueden llegar a 60 u 80 años con informes favorables del CSN?’ Si mañana, el Consejo de Seguridad Nuclear emite un informe técnico que dice que la instalación no es segura, no vamos a dar ni tres ni siete años de tregua. AMAC se posicionará para que el cierre se realice de inmediato, al día siguiente. Repito, la seguridad es una cuestión innegociable para la asociación y no admite matices. Pero si resulta que, como estamos viendo, los indicadores de funcionamiento de Almaraz apuntan a que es una de las más seguras del mundo, creo que no tiene lógica ni sentido cerrarla en el plazo previsto. Me parece una falta de sentido común cerrar Almaraz cuando es una de las más seguras a nivel internacional.

“Me parece una falta de sentido común cerrar Almaraz cuando es una de las más seguras a nivel internacional”

¿Quiere añadir algo?

Me gustaría apuntar que la energía nuclear no debe ser utilizada políticamente, no debería tener ideología, no es ni de derechas ni de izquierdas y no existe ningún argumento sensato que aconseje el cierre del parque nuclear español en los plazos establecidos. La energía nuclear no contamina, no emite CO2 a la atmósfera, y debe formar parte del mix energético para garantizar el suministro eléctrico al sistema. Cerrar centrales nucleares en la situación actual de España es un lujo que no nos podemos permitir.

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